La alfalfa gana lugar en el mundo y enfrenta un desafío clave para seguir creciendo

Fardos de alfalfa recién confeccionados en un campo de Córdoba, con maquinaria agrícola y un camión para su transporte.
La Argentina cerró 2025 con un récord histórico de exportaciones de alfalfa al colocar 168.915 toneladas por US$65,5 millones, impulsada principalmente por Córdoba, que concentró el 91% de los embarques. Un informe sectorial advirtió, sin embargo, que el próximo salto dependerá de ampliar la industrialización y reducir los elevados costos logísticos.

Las ventas externas crecieron en 16.085 toneladas frente a 2024, lo que representó un incremento interanual del 10,5%. En términos económicos, los ingresos aumentaron US$13,3 millones y permitieron que la Argentina ganara presencia entre los principales proveedores internacionales de forrajes.

Los datos surgen de un trabajo elaborado por el Clúster Alfalfa Córdoba, el Grupo Alfalfa del INTA Manfredi y Córdoba Custom Service. El informe describe un escenario favorable para el país, aunque identifica limitaciones industriales y logísticas que podrían condicionar la expansión de los próximos años.

Córdoba concentra el negocio exportador

Córdoba se consolidó como el principal polo productor, industrializador y exportador de alfalfa del país, con el 91% de los embarques realizados durante 2025.

El crecimiento se apoya en una red integrada por productores, contratistas, empresas industriales, instituciones científicas y organismos públicos. Esa articulación permitió avanzar en la incorporación de tecnología, mejorar los procesos de henificación y orientar una mayor parte de la producción hacia mercados de alta exigencia.

Gastón Urrets Zavalía, coordinador del Clúster Alfalfa Córdoba y referente en Henificación del Grupo Alfalfa del INTA Manfredi, señaló que la Argentina cuenta con condiciones productivas para continuar expandiéndose.

Entre sus principales ventajas aparecen las 3,2 millones de hectáreas implantadas con alfalfa, la producción en contraestación respecto del hemisferio norte y la experiencia técnica acumulada por productores y prestadores de servicios.


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Un mercado mundial en plena transformación

El comercio internacional de forrajes movilizó durante 2025 aproximadamente 8,4 millones de toneladas por un valor cercano a US$2770 millones.

Dentro de ese mercado se incluyen el heno de alfalfa y otros forrajes, aunque la alfalfa representa alrededor del 44% de las operaciones por su contenido proteico, digestibilidad y aporte de vitaminas y minerales.

Estas características la convierten en un insumo estratégico para los sistemas intensivos de producción de leche y carne, especialmente en países con restricciones de agua o escasa disponibilidad de tierras productivas.

China continúa como el mayor importador mundial, con compras por 1,5 millones de toneladas. Le siguen Arabia Saudita, con 617.500 toneladas, y Emiratos Árabes Unidos, con 399.000 toneladas.

También crece la demanda de Vietnam, Indonesia, Tailandia, Brasil y Egipto. Estos destinos podrían permitirle a la Argentina diversificar sus exportaciones y reducir la dependencia de un número limitado de compradores.

La menor oferta estadounidense abre oportunidades

Parte del crecimiento argentino estuvo asociado con la reducción de las exportaciones de Estados Unidos, afectadas por las tensiones arancelarias con China.

Al mismo tiempo, la expansión de los sistemas ganaderos intensivos en Asia y Medio Oriente incrementó la necesidad de contar con proveedores capaces de garantizar volúmenes regulares y una calidad homogénea.

En este contexto, muchos compradores comenzaron a diversificar sus fuentes de abastecimiento para disminuir la dependencia de los principales países exportadores.

Estados Unidos y España todavía lideran ampliamente el comercio mundial, pero la producción en contraestación y la disponibilidad de superficie ofrecen una oportunidad para que la Argentina aumente su participación.

Industrializar más para exportar mejor

El informe sostiene que el próximo salto ya no dependerá únicamente de aumentar la producción primaria. La cadena deberá transformar una proporción mayor del forraje en productos estables, homogéneos y adaptados a las exigencias internacionales.

Para conseguirlo será necesario ampliar la capacidad de secado, recompactado, pelletizado y acondicionamiento industrial. También resultará clave incorporar tecnologías que reduzcan las pérdidas durante el corte, el secado, la recolección y el almacenamiento.

La calidad final determina el precio y la posibilidad de acceder a los mercados más exigentes. Factores como la humedad, el contenido proteico, la presencia de hojas, la uniformidad y la ausencia de contaminantes condicionan la aceptación de cada embarque.

El costo logístico condiciona la competitividad

La logística aparece como uno de los principales obstáculos para el desarrollo exportador. Colocar una tonelada de alfalfa premium en un destino como Emiratos Árabes Unidos cuesta alrededor de US$155.

Ese gasto representa aproximadamente el 41% del valor final del producto y reduce la competitividad frente a países con menores distancias hasta los puertos, infraestructura más eficiente o mejores condiciones de transporte.

La ubicación mediterránea de Córdoba obliga a trasladar la producción durante cientos de kilómetros antes de embarcarla. Por eso, la disponibilidad de transporte, el estado de las rutas, los costos portuarios y la eficiencia en el acondicionamiento de las cargas inciden directamente sobre el resultado del negocio.

Una cadena que busca consolidarse

La alfalfa argentina pasó de ser un cultivo destinado principalmente al consumo interno y la alimentación animal a convertirse en un producto con demanda internacional.

La creciente coordinación entre productores, técnicos, contratistas, industrias y organismos públicos permitió construir una hoja de ruta común, profesionalizar procesos e impulsar proyectos con mayor valor agregado.

El escenario internacional ofrece espacio para continuar creciendo, pero la oportunidad dependerá de que la cadena garantice regularidad, calidad uniforme y capacidad de entrega.

“Este tipo de informes nos permiten mostrar, con datos, el presente y el potencial de la alfalfa argentina. Desde el Clúster de Alfalfa de Córdoba y el INTA buscamos acompañar el desarrollo y la profesionalización del sector para que se consolide como un generador estratégico de divisas y valor agregado”, afirmó Urrets Zavalía.

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