Campaña fina: el clima húmedo eleva el riesgo sanitario

Hoja de trigo con pústulas anaranjadas y síntomas visibles de roya, una de las principales enfermedades foliares del cultivo.
Los productores de trigo y cebada de la región pampeana comenzaron la campaña 2026/27 con buenas reservas de humedad y un elevado potencial productivo, pero también con condiciones que podrían favorecer la aparición de enfermedades. Ante ese escenario, la plataforma xarvio, desarrollada por BASF, propone utilizar información agronómica, pronósticos y modelos de infección para definir cuándo intensificar el monitoreo y evaluar una aplicación de fungicidas.

La campaña fina arranca con un alto potencial productivo

La campaña de trigo y cebada 2026/27 comenzó con perfiles de suelo bien abastecidos de humedad en buena parte del área agrícola, especialmente en los sectores donde la implantación pudo realizarse dentro de las fechas recomendadas.

La Bolsa de Cereales de Buenos Aires proyectó una superficie de 6,5 millones de hectáreas de trigo y una producción de 21,3 millones de toneladas. De concretarse, sería la tercera mayor cosecha triguera de la historia argentina.

Para la cebada, la entidad estimó una implantación de 1,35 millones de hectáreas y una producción de 5,25 millones de toneladas. Sin embargo, también advirtió que los márgenes continúan ajustados y que pequeñas variaciones en los costos pueden modificar las decisiones tecnológicas de los productores.

El buen abastecimiento hídrico ofrece una base favorable para alcanzar rindes elevados, aunque la combinación de humedad, temperaturas moderadas y cultivos susceptibles puede incrementar la presión de enfermedades.

El Niño aumenta la atención sobre la sanidad

El Servicio Meteorológico Nacional informó en junio que existía una probabilidad cercana al 90 % de desarrollo de una fase El Niño durante el invierno de 2026.

El organismo explicó que este fenómeno suele favorecer precipitaciones y temperaturas superiores a las habituales en la región, aunque persisten incertidumbres sobre su intensidad y el momento en el que alcanzará su máximo desarrollo.

La mayor humedad ambiental, las lluvias frecuentes, los períodos prolongados de mojado foliar y determinadas temperaturas pueden crear condiciones favorables para la infección y propagación de hongos.

Esto no significa que todos los lotes desarrollarán enfermedades ni que deban aplicarse fungicidas automáticamente. La decisión requiere combinar el monitoreo directo, la susceptibilidad de la variedad, los antecedentes del lote, el estado del cultivo y las condiciones meteorológicas.

Una herramienta para calcular el riesgo de cada lote

En este contexto, xarvio Field Manager, la plataforma de soluciones digitales de BASF, ofrece Spray Timer, una funcionalidad diseñada para acompañar las decisiones sanitarias en trigo, cebada y soja.

La herramienta calcula el riesgo de enfermedades de manera individual para cada lote y emite alertas que pueden utilizarse para organizar recorridas y planificar aplicaciones.

Para comenzar a utilizarla, el usuario debe delimitar el lote e ingresar información de la campaña, como:

  • Cultivo y variedad.
  • Fecha de siembra.
  • Cultivo antecesor.
  • Tipo de labranza.
  • Tratamiento de semillas.
  • Rendimiento potencial.

A partir de esos datos, el sistema ejecuta un modelo fenológico para estimar el estado de desarrollo del cultivo. Desde el comienzo del macollaje, integra esa información con variables climáticas, pronósticos y modelos de riesgo de infección.

El usuario también puede incorporar los datos obtenidos durante las recorridas a campo, de manera que la información digital se complemente con las observaciones realizadas en el lote.


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De las aplicaciones por calendario a una estrategia proactiva

Tradicionalmente, una aplicación de fungicidas puede definirse de manera preventiva según el estado fenológico o de forma reactiva cuando los síntomas ya resultan visibles.

Nicolás Martínez Cuesta, consultor técnico de Soluciones Digitales de BASF, sostuvo que los modelos de riesgo permiten incorporar una tercera alternativa: actuar de manera proactiva cuando coinciden condiciones favorables para una infección.

“Con Spray Timer proponemos una nueva manera de proteger los cultivos”, afirmó el especialista. Según explicó, la plataforma busca cuantificar el riesgo antes de que la enfermedad provoque síntomas generalizados.

Una aplicación demasiado anticipada puede consumir parte del período de protección cuando todavía no existe un riesgo significativo. En el extremo contrario, esperar hasta observar síntomas puede reducir el margen disponible para conseguir el producto, organizar la maquinaria y encontrar condiciones meteorológicas adecuadas.

Durante ese lapso, la enfermedad puede continuar avanzando y disminuir el área foliar que el cultivo necesita para sostener la fotosíntesis y formar rendimiento.

El triángulo de las enfermedades llevado a una plataforma

El funcionamiento agronómico de Spray Timer se basa en el denominado triángulo de las enfermedades.

Para que una patología se desarrolle deben coincidir tres componentes:

  1. Un cultivo susceptible.
  2. Un patógeno presente.
  3. Un ambiente favorable para la infección.

El sistema cruza esa lógica con la ubicación del lote, el comportamiento sanitario de la variedad, el cultivo antecesor, la humedad, la evolución fenológica y el pronóstico meteorológico.

Por ese motivo, dos lotes de trigo ubicados en un mismo estado de la escala Zadoks pueden presentar riesgos diferentes.

Uno puede estar sembrado con una variedad susceptible, tener antecedentes de la enfermedad y atravesar varias horas de mojado foliar. Otro, aunque se encuentre en el mismo estado fenológico, puede tener una variedad con mejor comportamiento sanitario y condiciones ambientales menos favorables para el patógeno.

Qué enfermedades analiza en trigo y cebada

En trigo, los modelos disponibles contemplan algunas de las principales enfermedades que afectan al cultivo:

  • Mancha amarilla.
  • Roya amarilla.
  • Roya de la hoja.
  • Septoriosis.
  • Fusariosis de la espiga.

Para cebada, la herramienta incluye:

  • Mancha en red.
  • Escaldadura.
  • Roya de la hoja.
  • Ramulariosis.

BASF informó que sus modelos se ajustan mediante redes de ensayos distribuidas en la región pampeana. En otras experiencias de la plataforma, la empresa comunicó que los algoritmos combinan información de ensayos locales, modelos fenológicos, pronósticos por lote y estimaciones del riesgo de infección.

Al tratarse de información proporcionada por la desarrolladora, los resultados deben interpretarse dentro de cada situación productiva y complementarse con el diagnóstico del asesor agronómico.

Aplicar temprano o tarde también tiene un costo

La elección del momento de aplicación tiene consecuencias productivas y económicas.

Según Martínez Cuesta, una intervención excesivamente temprana puede obligar a realizar una nueva aplicación si el período de mayor presión sanitaria aparece después de que disminuya la persistencia del primer tratamiento.

Una aplicación tardía, en cambio, puede encontrar al cultivo con parte del área foliar ya afectada. El técnico sostuvo que, bajo determinadas condiciones, la demora puede generar pérdidas cercanas a los 400 kilos por hectárea.

La magnitud real dependerá de la enfermedad, la variedad, el momento de infección, el ambiente, el rendimiento potencial y la eficacia del tratamiento. Por eso, esa cifra no debe trasladarse automáticamente a todos los lotes.

En una campaña con márgenes ajustados, evitar intervenciones innecesarias y proteger los períodos críticos puede resultar tan importante como elegir correctamente el producto.

La recorrida a campo sigue siendo indispensable

La plataforma no reemplaza al ingeniero agrónomo ni al monitoreo presencial.

Su función es ordenar la información y ayudar a determinar qué lotes necesitan atención prioritaria, dónde conviene intensificar las recorridas y cuándo el riesgo comienza a justificar una posible intervención.

“Spray Timer ayuda a ordenar la recorrida: dónde mirar primero, qué lote priorizar y cuándo una aplicación empieza a tener sentido agronómico”, explicó Martínez Cuesta.

La alerta digital funciona como una hipótesis que debe comprobarse en el campo. Antes de recomendar una aplicación, el asesor debe revisar el cultivo, confirmar la presencia de síntomas o condiciones predisponentes y considerar los umbrales y criterios técnicos correspondientes.

El sistema también permite generar informes en PDF para compartir entre productores, administradores, técnicos y aplicadores, además de programar notificaciones por correo electrónico.

BASF presentará sus herramientas en Aapresid

BASF mostrará Spray Timer y otras soluciones digitales durante el Congreso Aapresid 2026, que se realizará los días 4, 5 y 6 de agosto en el Salón Metropolitano de Rosario.

La compañía participará el jueves 6 de agosto en el panel “Sistemas productivos exigentes: ¿cuánto más ganás por usar bien la tecnología?”, donde abordará la integración entre genética, protección de cultivos y herramientas digitales.

También presentará tecnologías de mapeo digital de malezas, siembra y nutrición variable, entre otras alternativas orientadas a mejorar la eficiencia de los sistemas productivos.

Decidir con datos, pero confirmar en el lote

La campaña fina combina un elevado potencial productivo con márgenes económicos sensibles y un escenario climático que podría incrementar la presión de enfermedades.

En ese contexto, las plataformas digitales pueden aportar información para anticipar riesgos, organizar recorridas y preparar la logística de aplicación.

Sin embargo, el valor de esas herramientas dependerá de la calidad de los datos cargados, la precisión de los modelos y su integración con el conocimiento del asesor y el diagnóstico a campo.

El objetivo no es aplicar más fungicidas, sino utilizar la información disponible para intervenir únicamente cuando exista una justificación agronómica y en el momento con mayores probabilidades de proteger el rendimiento.

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