La campaña triguera 2026/27 se perfila con un escenario mixto: mejores precios a cosecha, reducción de derechos de exportación y una siembra que avanza en línea con promedios históricos, aunque el aumento de costos y la volatilidad de los insumos podrían limitar la mejora en la rentabilidad del cultivo, según un análisis del panorama económico del sector.
El ciclo 2025/26 deja un antecedente positivo para el trigo argentino, con exportaciones que se encaminan a niveles récord y una fuerte demanda externa que consolidó el rol del cereal en el ingreso de divisas del país.
En paralelo, la siembra del nuevo ciclo 2026/27 avanza por encima del promedio de los últimos años, favorecida por condiciones climáticas relativamente estables en las principales regiones productoras.
Sin embargo, el marco económico muestra tensiones que moderan el optimismo. A través del Decreto 423/2026, el Gobierno implementó una reducción progresiva de los derechos de exportación (DEX) para los principales granos. En el caso del trigo, la alícuota pasó de 7,5% a 5,5%, mientras que la harina de trigo bajó de 3,5% a 2,5%.
Este nivel de retenciones ubica al sistema en los valores más bajos desde comienzos de la década del 2000, con excepción del período de eliminación transitoria entre 2016 y 2018.
En términos de precios internacionales, el trigo argentino se encuentra en niveles históricamente bajos en dólares constantes. Para el promedio de 2026, el valor exportado se ubica en torno a los USD 219 por tonelada, uno de los registros más reducidos de los últimos 20 años.
Exportaciones récord y cambios en el mapa comercial
El flujo exportador del cereal muestra un desempeño destacado: entre diciembre y mayo ya se embarcaron 13,5 millones de toneladas, acercándose a una campaña que podría ubicarse entre las mejores de la historia en términos de ingresos.
Además, se observa un cambio relevante en la estructura de destinos. Brasil, que históricamente concentraba hasta el 50% de las compras, redujo su participación al 17%, mientras que crece la presencia en mercados de Asia y África, con Vietnam, Bangladesh e Indonesia como destinos clave.
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Perspectivas 2026/27: más precio, pero más costos
Para el nuevo ciclo, las estimaciones oficiales proyectan una superficie sembrada de 6,6 millones de hectáreas, lo que implicaría una caída cercana al 5% respecto del ciclo anterior. Aun así, la siembra ya avanza con un ritmo superior al promedio histórico.
En materia de precios, se espera una mejora respecto de la campaña previa, con valores proyectados en torno a USD 212 por tonelada, impulsados por una menor oferta global y mayores costos de insumos a nivel internacional.
Costos e insumos: el factor que limita la mejora
El principal condicionante del negocio aparece del lado de los costos. La urea alcanzó niveles cercanos a USD 950 por tonelada, con una suba interanual del 70%, mientras que el fosfato diamónico mostró una leve baja, aunque se mantiene en valores elevados.
Esta dinámica deteriora la relación insumo-producto. En mayo, la relación urea/trigo alcanzó los 46 quintales por tonelada, aunque en junio comenzó a mejorar por la baja reciente del fertilizante, con expectativas de normalización hacia el promedio histórico.
Márgenes ajustados
El análisis de márgenes muestra un escenario heterogéneo. En campo propio, el resultado promedio provincial sería levemente positivo bajo rindes medios, mientras que en esquemas arrendados los márgenes tienden a ser negativos en la mayoría de los casos.
Solo en escenarios de altos rindes se alcanzan resultados positivos generalizados, aunque con excepciones en algunas regiones productivas.
La campaña triguera 2026/27 se encamina con fundamentos productivos favorables y mejores precios relativos, pero con una rentabilidad fuertemente condicionada por el incremento de los costos de producción. En este contexto, la eficiencia productiva y la estrategia de manejo serán determinantes para el resultado económico final del cultivo.
Fuente: Bolsa Cereales de Córdoba














































