Región núcleo: un invierno atípico pone en jaque al maíz tardío y acelera al trigo

Lote de maíz tardío seco sin cosechar junto a un campo de trigo verde al amanecer, en la región pampeana argentina, bajo un cielo nublado de agosto.
Un mes de julio marcado por temperaturas por encima de lo normal y una humedad persistente dejó a la región núcleo agrícola con dos frentes de preocupación simultáneos: una cosecha de maíz tardío estancada y un cultivo de trigo que crece más rápido y con menos luz solar de la que necesitaría.

El maíz tardío, contra el tiempo

El problema más urgente no está en el trigo, sino en el maíz. Las condiciones de julio impidieron que la cosecha avanzara con normalidad, y hoy queda todavía por levantar cerca de la mitad de la superficie sembrada —unas 150.000 hectáreas—. En zonas como Alvear, los productores ya reportan lotes de sorgo con brotado en la planta, una señal de alarma que anticipa lo que podría estar ocurriendo también en los maíces que aún no se cosecharon.

Un trigo que se adelanta a su calendario

En paralelo, los técnicos de distintas localidades —Corral de Bustos y María Susana entre ellas— coinciden en señalar algo inusual: hay lotes que ya están iniciando el encañado, una etapa que normalmente no debería comenzar antes del 15 al 25 de agosto. La opinión entre los especialistas está dividida sobre si este adelanto terminará siendo favorable o perjudicial; el desarrollo radicular parece haberse beneficiado de la humedad del suelo, pero el ciclo del cultivo se está acortando.

Enfermedades: el riesgo que todos vigilan

El combo de humedad y temperaturas moderadas a altas creó un escenario propicio para la aparición de enfermedades. En Pergamino ya se detectaron manchas de tizón bacteriano, y en Alvear existe temor concreto de que se desate un brote de fusarium, lo que golpearía fuerte el rendimiento esperado. Los técnicos son coincidentes en un pedido: se necesitan al menos dos o tres semanas de clima frío y seco para frenar el avance de los patógenos.


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Paradoja: menos sol, pero buen crecimiento

A pesar del menor ingreso de radiación solar, el trigo no muestra señales visibles de sufrimiento. En Bigand se están logrando entre 500 y 600 macollos por metro cuadrado, una cifra que los técnicos califican de muy buena. En Marcos Juárez y San Gregorio el panorama es similar: el cultivo está en pleno macollaje y, según los relevamientos, en mejores condiciones que en la misma época del año pasado. La explicación que circula entre los especialistas es que el calor adicional de fines de julio compensó, al menos por ahora, la falta de luminosidad.

Lo que muestran los datos satelitales

Un análisis basado en información diaria del reanálisis climático ERA5-Land, procesado mediante Google Earth Engine, permite cuantificar lo que los técnicos venían describiendo de forma cualitativa. Entre el 1 de junio y el 26 de julio, el llamado cociente fototermal —un indicador que combina radiación solar y temperatura para medir la calidad ambiental para el crecimiento del trigo— resultó un 21% más bajo que en el mismo tramo de 2025. La temperatura media, en tanto, fue un 7% superior.

Ese deterioro no se repartió de manera uniforme: el sudeste de la región núcleo es donde el indicador cayó más, coincidiendo justamente con las zonas donde más preocupa el estancamiento del crecimiento.

¿Qué implica esto en términos productivos? En esta fase —emergencia y macollaje— el cociente fototermal todavía no determina el número de granos, que es el componente central del rendimiento final. Pero sí condiciona cuántas espigas por metro cuadrado logrará establecer el cultivo, porque menos radiación significa menos fotosíntesis y más competencia entre macollos por los recursos de la planta.

La buena noticia es que nada está definido todavía: si el período crítico del cultivo transcurre con más sol y temperaturas moderadas, el trigo tiene margen para compensar parte de este arranque desfavorable generando más granos por espiga.

Se acerca el frío

El horizonte inmediato ofrece un alivio. Se prevé un giro en la circulación de vientos hacia el sur, con condiciones más estables durante los próximos siete días. El lunes 10 de agosto volverían las heladas a la región, con mínimas de entre -2°C y -4°C. Según explican los meteorólogos consultados, si el anticiclón del Atlántico —responsable de la inyección constante de humedad— pierde protagonismo frente al avance de aire frío, la región podría finalmente encaminarse hacia condiciones más propias de un invierno típico.

Una tormenta despidió a julio

El último día del mes dejó una postal elocuente del clima que caracterizó todo el período: la combinación de aire cálido y húmedo, un sistema de baja presión y el ingreso de aire frío desde el sudoeste generó un proceso de ciclogénesis que trajo caída de temperaturas, ráfagas fuertes y tormentas intensas concentradas en pocas horas. Las localidades del este fueron las más golpeadas: Ramallo acumuló 79 mm, Baradero 65 mm y Rosario 58 mm, muy por encima de sus promedios mensuales.

En el balance regional, julio de 2026 cerró con 22 mm de lluvia promedio, apenas por encima de la media histórica (20 mm) pero muy lejos de los 52 mm del año pasado, cuando se había registrado el julio más lluvioso en cuatro décadas.


Elaborado a partir de datos y relevamientos técnicos de la red de estaciones GEA/BCR, Bolsa de Comercio de Rosario.

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