La diferencia de precios entre la carne vacuna y la porcina comenzó a trasladarse con fuerza desde la parrilla hacia los cortes utilizados para milanesas y comidas cotidianas. Según el relevamiento de septiembre de la Federación Porcina Argentina (FPA), la nalga vacuna alcanzó los $25.000 por kilo, frente a $10.000 para la de cerdo, mientras que en carnicerías los cortes bovinos analizados resultaron, en promedio, un 128% más caros que sus equivalentes porcinos.
El fenómeno amplía una tendencia que ya se observaba durante el año con el pechito de cerdo como sustituto del asado. Ahora, desde el sector porcino aseguran que aumenta también la demanda de nalga, bola de lomo y cuadrada, cortes que compiten directamente con la carne vacuna en preparaciones como las milanesas.
Por el precio de una nalga vacuna se compran 2,5 kilos de cerdo
La diferencia aparece con claridad en el mostrador.
En las carnicerías relevadas durante septiembre, la nalga vacuna promedió $25.000 por kilo, mientras que la nalga porcina se ubicó en $10.000.
Esto significa que con el dinero necesario para comprar un kilo del corte vacuno pueden adquirirse 2,5 kilos de nalga de cerdo.
La brecha es del 150% si se compara cuánto más cuesta el corte bovino respecto del porcino.
La situación se repite en otros cortes utilizados habitualmente para milanesas.
La bola de lomo vacuna se ubicó en torno a los $22.000 por kilo, frente a $10.000 para la alternativa porcina, mientras que la cuadrada vacuna alcanzó aproximadamente $21.000, también frente a $10.000 en cerdo.
En ambos casos, el mismo presupuesto permite comprar más de dos kilos de carne porcina por cada kilo de carne vacuna.
El cambio empieza a verse en las carnicerías
Desde la Federación Porcina Argentina señalan que la diferencia ya está modificando la demanda.
Agustín Seijas, director ejecutivo de la entidad, indicó que el pechito de cerdo mantiene una fuerte demanda como alternativa al asado, pero destacó que el fenómeno que viene creciendo con mayor fuerza involucra ahora a los cortes destinados a milanesas.
Según explicó, nalga, bola de lomo y cuadrada están registrando un mayor movimiento, acompañados por una creciente presencia de preparaciones porcinas en los mostradores.
A esta tendencia se suman las hamburguesas, carne picada y milanesas de cerdo, que permiten ampliar el consumo porcino más allá de los cortes tradicionalmente asociados a la parrilla.
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Asado contra pechito: la diferencia sigue siendo muy amplia
Aunque este no es el único factor detrás del avance del cerdo, la comparación entre asado y pechito sigue mostrando una de las mayores diferencias.
El relevamiento de septiembre ubicó al asado vacuno en aproximadamente $23.000 por kilo y al pechito de cerdo en $8.200.
En términos de cantidad, con el mismo dinero destinado a un kilo de asado pueden comprarse casi 2,8 kilos de pechito porcino.
La relación es incluso algo mayor que la observada en febrero, cuando Ruralnet había informado valores cercanos a $18.000 para el asado y $6.700 para el pechito, equivalentes a aproximadamente 2,7 kilos de cerdo por cada kilo del corte vacuno.
La mayor brecha aparece entre lomo y solomillo
El relevamiento muestra diferencias todavía más pronunciadas cuando se comparan cortes de mayor valor.
El lomo vacuno llegó a $35.000 por kilo, mientras que el solomillo de cerdo se ubicó alrededor de $12.000.
La diferencia alcanza así el 192%, la mayor entre los cortes relevados por la Federación Porcina Argentina.
Por el valor de un kilo de lomo vacuno pueden adquirirse aproximadamente 2,9 kilos de solomillo porcino.
También aparece una distancia importante entre el bife angosto y el carré con hueso. El primero se comercializó alrededor de $18.000 por kilo y el segundo en torno a $8.200, lo que permite adquirir aproximadamente 2,2 kilos de cerdo con el monto de un kilo del corte bovino.
En supermercados la brecha es menor, pero sigue siendo amplia
Las diferencias también se observan en las grandes cadenas, aunque son algo menores que en las carnicerías tradicionales.
Según el relevamiento de la FPA, los cortes vacunos considerados resultaron, en promedio, 95% más caros que sus equivalentes porcinos en hipermercados.
En este canal, el pechito de cerdo se comercializó alrededor de $7.800 por kilo, frente a $17.500 para el asado vacuno.
El carré porcino también rondó los $7.600, mientras que el bife angosto vacuno se ubicó cerca de $17.500.
Esto muestra que la ventaja de precio del cerdo no queda limitada a las carnicerías de barrio y se mantiene también en las góndolas de las principales cadenas.
Una competencia que ya va más allá de la parrilla
La comparación de septiembre deja un cambio relevante respecto de los primeros meses del año.
El pechito ya había ganado terreno como una alternativa económica frente al asado, pero ahora la competencia comienza a extenderse hacia cortes de consumo cotidiano, especialmente aquellos utilizados para milanesas.
La Federación Porcina Argentina sostiene además que la estandarización de la producción permite ofrecer una carne relativamente homogénea independientemente del canal comercial. Se trata de una valoración del propio sector porcino, que busca posicionar esa previsibilidad junto con el precio como uno de sus atributos comerciales.
Con una nalga porcina en torno a $10.000 frente a $25.000 de la vacuna, el diferencial económico aparece ahora en uno de los platos más habituales de los hogares argentinos. Y ese desplazamiento desde la parrilla hacia las comidas diarias es el dato que empieza a marcar una nueva etapa en la competencia entre ambas carnes.









































