El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria recomendó a los productores ganaderos de Corrientes y Misiones actualizar el Renspa, mantener preparada la documentación para mover animales y organizar con anticipación una eventual evacuación del rodeo, ante la probabilidad de lluvias extraordinarias y crecidas asociadas al fenómeno de El Niño durante el segundo semestre de 2026.
SENASA recomienda anticiparse a las posibles inundaciones
Los pronósticos climáticos para los próximos meses advierten sobre la posibilidad de precipitaciones intensas y crecidas en Corrientes y Misiones. Frente a ese escenario, el Centro Regional Corrientes-Misiones del SENASA difundió una serie de medidas para reducir el impacto sobre la producción ganadera, preservar la sanidad animal y evitar pérdidas de hacienda.
El organismo remarcó que la preparación ante una emergencia no debe limitarse a identificar lugares seguros para los animales. También resulta necesario mantener actualizada la información oficial del establecimiento y planificar la logística necesaria para movilizar el rodeo antes de que el agua corte los caminos o dificulte el acceso a los campos.
Actualizar el Renspa con el stock real
Una de las principales recomendaciones es revisar el Registro Nacional Sanitario de Productores Agropecuarios (Renspa) e informar el stock real de todas las especies presentes en el establecimiento.
Contar con datos precisos permite elaborar padrones de emergencia, dimensionar las necesidades de asistencia y organizar recursos sanitarios, alimentarios y logísticos en las zonas afectadas.
El SENASA también pidió verificar con anticipación la documentación necesaria para el movimiento de animales, especialmente la información requerida para emitir el Documento de Tránsito electrónico, conocido como DT-e.
Durante una eventual evacuación, el organismo prevé habilitar puestos de emergencia en lugares estratégicos, como rutas o sedes de sociedades rurales, para agilizar la atención a los productores y facilitar la emisión de la documentación.
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Identificar zonas altas y asegurar alimento
Antes de que se produzcan las inundaciones, los establecimientos deberían identificar potreros elevados o sectores seguros hacia los cuales trasladar los animales.
También se recomienda anticipar el acopio de alimento y agua potable, revisar alambrados, tranqueras y caminos internos, y verificar que los animales cuenten con una identificación adecuada.
La planificación debe contemplar la disponibilidad de personal, caballos, vehículos, instalaciones temporarias y lugares de recepción en caso de que la hacienda tenga que abandonar el establecimiento.
El traslado debería comenzar hasta 48 horas antes
Si los pronósticos indican una llegada inminente del agua, el SENASA aconseja iniciar la movilización de los animales entre 24 y 48 horas antes.
Los arreos deben realizarse en grupos reducidos para disminuir el estrés, evitar amontonamientos y facilitar el control de la tropa. El organismo advirtió que no se debe obligar a los animales a atravesar corrientes de agua profundas o peligrosas.
Antes del traslado, también puede aplicarse pintura en aerosol de uso veterinario sobre el lomo. Esta marca permite reconocer la hacienda a distancia y facilita su identificación durante las tareas de evacuación o ante una eventual dispersión del rodeo.
Qué hacer si no es posible evacuar la hacienda
Cuando el traslado no pueda realizarse, se recomienda abrir tranqueras y alambrados internos para que los animales puedan desplazarse por sus propios medios hacia las partes más elevadas del campo.
No deben quedar atados ni encerrados en corrales bajos, porque la falta de una vía de escape es una de las principales causas de mortandad durante las inundaciones.
El SENASA recordó que la seguridad de las personas debe ser siempre la prioridad. Por ese motivo, desaconsejó ingresar al agua ante la presencia de corrientes fuertes o intentar rescates que puedan poner en riesgo a trabajadores, productores o integrantes de las familias rurales.
Los controles sanitarios después de la crecida
Una vez que el agua retrocede, los animales deben recibir agua segura y alimento en condiciones adecuadas. También es necesario revisar el estado corporal y controlar posibles lesiones en las patas y pezuñas.
Los ambientes con barro y humedad prolongada pueden favorecer enfermedades como leptospirosis y pietín. Además, el desplazamiento de animales y las condiciones posteriores a la inundación pueden incrementar la presencia de garrapatas y el riesgo de patologías asociadas, como anaplasmosis y babesiosis.
Por ese motivo, el organismo aconsejó mantener actualizado el plan sanitario y consultar con el veterinario responsable antes de aplicar tratamientos o trasladar nuevamente la hacienda.
Coordinación con organismos de emergencia
El SENASA articula sus acciones con Defensa Civil, bomberos, municipios, gobiernos provinciales, Ejército Argentino, Parques Nacionales, sociedades rurales y otros organismos que intervienen ante inundaciones y emergencias agropecuarias.
La coordinación busca facilitar las evacuaciones, la asistencia sanitaria y el traslado de animales hacia establecimientos o predios seguros.
Ante el desplazamiento de fauna silvestre hacia áreas pobladas o terrenos elevados, se solicitó no intentar capturar a los ejemplares y comunicar la situación a las autoridades competentes.
Las inundaciones de 2017, un antecedente para Corrientes
Las graves inundaciones registradas en Corrientes durante 2017 demostraron la importancia de actuar antes de que los caminos queden cortados y los campos resulten inaccesibles.
En aquella emergencia, el SENASA trabajó junto con organismos nacionales, provinciales y municipales para asistir a productores, aplicar medidas sanitarias y reducir las consecuencias sobre el ganado.
La posibilidad de lluvias extraordinarias durante el segundo semestre obliga a los establecimientos de Corrientes y Misiones a revisar desde ahora su documentación, infraestructura y capacidad de evacuación. La anticipación será determinante para proteger a las personas, reducir la mortandad de animales y sostener la sanidad del rodeo durante una eventual emergencia hídrica.









































