Un gigante manso: la familia que cría Percherones desde hace 40 años

Caballo Percherón tordillo dentro de un box en la Exposición Rural de Palermo.
La cabaña La Narcisa, ubicada en Udaquiola, provincia de Buenos Aires, presentó en la 138.ª Exposición Rural de Palermo a Malandra, un Percherón macho de tres años. Alfredo Sayus llegó a la muestra acompañado por su familia para exhibir el resultado de cuatro décadas de cría, comparar el trabajo realizado con el de otros productores y mantener vivo el legado iniciado por su padre.

Malandra, el gigante manso que llegó a Palermo

Entre los animales que recorren los pabellones de Palermo, los caballos Percherón llaman inmediatamente la atención por su altura, su musculatura y su gran volumen corporal.

Sin embargo, detrás de ese aspecto imponente se encuentra una de las características que más valora Alfredo Sayus: su temperamento tranquilo. El criador explicó que la raza combina una enorme potencia física con un carácter que facilita el manejo cotidiano.

“Es muy manso y dócil”, resumió Sayus al describir a estos caballos, tradicionalmente utilizados para trabajos que requerían fuerza y resistencia.

Esa combinación quedó representada en Malandra, el ejemplar gris y blanco de tres años que la familia trasladó desde la provincia de Buenos Aires hasta la Ciudad de Buenos Aires para participar de la 138.ª Exposición Rural.

La muestra se desarrolla del 16 al 26 de julio de 2026 y reúne a productores, cabañeros, técnicos, empresas y criadores de diferentes puntos del país. El programa incluye actividades, exhibiciones y un remate de ejemplares Percherón y Percherón Postier.

Una cabaña con cuatro décadas de trabajo

La historia de La Narcisa comenzó hace alrededor de 40 años, cuando el padre de Alfredo Sayus inició la cría de caballos Percherón en Udaquiola.

Aunque actualmente su actividad profesional principal no está vinculada directamente con el campo, Alfredo continuó acompañando el proyecto familiar y preservó el trabajo realizado por la generación anterior.

Su vínculo con los caballos nació durante los veranos de la infancia. Su padre era ganadero y la vida rural formaba parte de la rutina familiar. El contacto temprano con los animales terminó convirtiéndose en una pasión que permaneció con el paso del tiempo.

Ahora, esa relación también se proyecta hacia una nueva generación. Sayus llegó a Palermo acompañado por integrantes de su familia, que participan del cuidado y la presentación de los animales.

Para el criador, ese interés demuestra que la continuidad de una cabaña no depende solamente de la transmisión de conocimientos técnicos. También requiere construir un vínculo cotidiano con los caballos y comprender su comportamiento.


Te puede interesar


Palermo como punto de comparación

La participación en la Exposición Rural representa para la familia mucho más que trasladar un ejemplar y presentarlo ante el público.

Sayus comparó la llegada a Palermo con la experiencia de participar en un campeonato mundial. La muestra permite observar el trabajo de otros criadores, analizar la evolución de la raza y detectar aspectos que pueden mejorarse dentro de cada establecimiento.

En el campo, explicó, cada productor suele valorar especialmente los animales que cría. En una exposición, en cambio, puede contrastar ese trabajo con otros ejemplares y conocer hacia dónde avanzan la selección y los criterios utilizados por las diferentes cabañas.

“En Palermo vemos hacia dónde se está produciendo”, señaló el criador al destacar el valor de la competencia y el intercambio entre productores.

La pista y los pabellones funcionan así como una vidriera, pero también como un espacio de aprendizaje. La conformación física, los movimientos, el temperamento y la preparación de los animales permiten evaluar el resultado de años de selección y manejo.

Un caballo de gran tamaño y fuerza

El Percherón es una raza de tiro originada en la región francesa de Le Perche. Se caracteriza por su estructura robusta, su musculatura y su capacidad para realizar trabajos de elevada exigencia física.

Los ejemplares adultos suelen medir entre 1,63 y 1,83 metros a la cruz, aunque algunos pueden superar esas dimensiones. Su peso promedio se acerca a los 860 kilos y los animales de mayor tamaño pueden pasar los 1.000 kilos. Los colores más habituales son el negro y el tordillo o gris.

Históricamente, fueron utilizados para tirar carruajes, transportar cargas y trabajar en actividades agrícolas. Además de su potencia, la raza es reconocida por su predisposición al trabajo, inteligencia y temperamento equilibrado.

Esas cualidades explican por qué un animal de semejante tamaño puede ser manejado con tranquilidad por criadores y cuidadores experimentados.

El deseo de que la tradición continúe

La presencia de Malandra en Palermo resume una historia que combina producción, afecto y continuidad familiar.

Para Sayus, el interés de las nuevas generaciones por los caballos representa una oportunidad para sostener el proyecto iniciado por su padre. No obstante, reconoce que serán ellas quienes deberán decidir en el futuro qué lugar ocupará la cabaña en sus vidas.

“La magia la hace el animal”, afirmó al describir la relación que se genera cuando una persona comienza a interactuar con un caballo.

Mientras tanto, La Narcisa continúa criando Percherones en Udaquiola y utilizando Palermo como referencia para evaluar su trabajo. Con Malandra como representante, la familia volvió a mostrar que detrás de un caballo capaz de acercarse a una tonelada puede existir un carácter sereno y una tradición que atraviesa generaciones.

MÁS INFORMACIÓN PARA TU CAMPO ENTRA AQUÍ