El girasol se posiciona como el cultivo con mejores márgenes proyectados para la campaña 2026/27 en el sur y sudeste bonaerense, con hasta 250 dólares por hectárea en ambientes de alto potencial, según un análisis de Diego Aguilera, ingeniero agrónomo y asesor de grupos CREA, difundido por la Asociación Argentina de Girasol (Asagir) en un contexto de precios favorables, aunque con la amenaza de un fenómeno de El Niño intenso que podría complicar la planificación agronómica entre septiembre y diciembre.
Según el análisis, en las regiones Mar y Sierras Serrana (Tandil, Azul, Olavarría, Balcarce) y Mar y Sierras Costera (Miramar, Necochea y Mar del Plata), los números respaldan el buen momento del cultivo. En ambientes de potencial medio, el girasol alto oleico arroja un margen de 171 dólares por hectárea y el girasol común de 113 dólares, frente a unos 80 dólares del maíz de loma. La soja de primera, en cambio, muestra un resultado negativo cercano a los 70 dólares por hectárea, afectada por los derechos de exportación vigentes sobre el grano.
En ambientes de alto potencial, la tendencia se mantiene: el girasol alto oleico lidera con aproximadamente 250 dólares por hectárea, mientras que el girasol común y el maíz se ubican en torno a los 180 dólares, impulsado este último por la baja del precio de la urea y la mejora en sus cotizaciones. La soja deja de mostrar números negativos en los mejores ambientes, aunque sigue siendo la opción menos favorecida entre los cultivos de gruesa.
El informe aclara que la decisión de siembra no debe basarse únicamente en la planilla de márgenes: para ampliar fuertemente la superficie de girasol es necesario respetar criterios agronómicos como evitar la siembra de girasol sobre girasol, considerar los herbicidas residuales aplicados previamente y monitorear la presencia de enfermedades como Sclerotinia, Phomopsis o Mildiu.
Señales de precio para empezar a vender
El trabajo también identifica señales favorables para la comercialización. Utilizando el concepto de “precio de dolor con renta objetivo incluida” —el valor necesario para cubrir costos directos, alquiler, administración y un 10% de rentabilidad—, el girasol, y en particular el alto oleico, ya permite cerrar negocios con sobreprecio: 8% en ambientes de potencial medio y 14% en los de alto potencial.
La recomendación del análisis es avanzar con la venta de entre el 30% y el 40% de la producción estimada cuando, entre precio base y prima, los valores se ubiquen aproximadamente entre 400 y 420 dólares, a lo que se suma la bonificación por materia grasa. El girasol disponible muestra además un premio cercano al 11% respecto del FAS teórico, mientras que en el mercado futuro ese diferencial ronda el 5%.
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Contexto internacional y local
Entre los factores que sostienen el escenario alcista, el informe menciona la guerra entre Rusia y Ucrania, el conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre los biocombustibles, y la merma de rendimiento en Europa por sequía y altas temperaturas durante buena parte del desarrollo del cultivo.
A nivel local, Argentina proyecta una superficie de siembra de girasol considerablemente superior al promedio de las últimas cinco campañas: 3 millones de hectáreas frente a un promedio de 2,25 millones. Si bien hoy hay más compradores que en el pasado, el cultivo todavía cuenta con menos demandantes que otros granos, por lo que una exportación activa podría ayudar a mantener el mercado fluido.
Un análisis de ocho gestiones cerradas en grupos CREA identificó además cuáles son las variables que más inciden en el resultado económico del girasol: por cada variación del 10% en precio o rendimiento, el margen se modifica en unos 50 dólares por hectárea, mientras que una variación equivalente en semillas, fertilizantes, agroquímicos, labores o flete impacta apenas entre 1 y 7 dólares por hectárea.
El desafío de planificar frente a El Niño
El principal condicionante para la campaña es climático. De confirmarse un escenario de El Niño fuerte, con precipitaciones superiores a las normales entre septiembre y diciembre, el desafío será aprovechar ventanas de siembra más acotadas. En la zona Mar y Sierras Costera, la ventana óptima es la segunda quincena de octubre; en Mar y Sierras Serrana, fines de octubre y la primera quincena de noviembre. Hasta alrededor del 25 de noviembre los rendimientos bonificados podrían mantenerse en niveles interesantes; pasada esa fecha, el análisis recomienda comparar el potencial del girasol con el de una soja de primera tardía.
Frente a este escenario, se recomienda contar con lotes barbechados, maquinaria disponible y logística resuelta de antemano, además de asegurar los tratamientos preemergentes de malezas ante la posibilidad de períodos prolongados con exceso de humedad que impidan el ingreso a los lotes.
En cuanto a la fertilización, el trabajo propone entre 100 y 140 kilos por hectárea de urea común al 46%, según el potencial productivo de cada lote y el nitrógeno disponible en el suelo, aplicados entre el nacimiento y los primeros pares de hojas. Sin embargo, advierte que un exceso de nitrógeno puede generar canopeos más cerrados y condiciones favorables para el desarrollo de Phomopsis, por lo que en los últimos años se moderaron los modelos de fertilización nitrogenada.
Las mayores lluvias también podrían elevar la presión de otras enfermedades, como Alternaria, Septoria o Phoma, que pueden requerir aplicaciones de fungicidas. Para definir esas decisiones, el análisis utiliza un sistema de puntuación que integra fecha de siembra, densidad, nivel de nitrógeno, incidencia de enfermedad, potencial de rendimiento y lluvias esperadas, con el que se estima una proporción de lotes tratados con fungicidas superior a la habitual para esta campaña.
Según concluye el análisis, el girasol llega a la campaña 2026/27 con argumentos sólidos a favor: margen, precio y relaciones insumo-producto competitivas. Sin embargo, transformar esa oportunidad en resultado concreto dependerá de las decisiones de manejo agronómico y de comercialización que se tomen durante la planificación, con la anticipación como palabra clave frente a un escenario climático incierto.







































