La roya amarilla en trigo y la rama negra en barbechos se consolidan como dos de las principales adversidades a seguir en los lotes agrícolas argentinos, según el relevamiento de septiembre de la Red de Manejo Integrado de Plagas de AAPPCE. La enfermedad aparece en 9 de los 13 nodos productivos evaluados y alcanza riesgo alto en el NOA y Santa Fe Centro, mientras que Conyza spp. fue detectada en 10 regiones, con los mayores niveles en Santa Fe Centro y el norte de Buenos Aires.
El monitoreo también muestra focos importantes de mancha en red en cebada, raigrás, nabo, morenita y cortadoras, además de mantener bajo seguimiento a la chicharrita y al cogollero en maíz.
La roya amarilla pasa al frente en trigo
Entre las enfermedades relevadas, la roya amarilla (Puccinia striiformis) es actualmente la de mayor distribución territorial en trigo.
Fue reportada en nueve de los 13 nodos analizados.
Los niveles más comprometidos aparecen en:
NOA y Santa Fe Centro, donde el riesgo fue clasificado como alto.
En Córdoba centro-sur, norte de Buenos Aires, oeste bonaerense y sudoeste de Buenos Aires, el riesgo se ubica en nivel medio.
En cambio, la situación resulta menos comprometida en el este de Santiago del Estero-norte de Santa Fe, Entre Ríos y sudeste bonaerense, donde el relevamiento asigna riesgo bajo.
El dato refuerza la necesidad de observar no solamente si la enfermedad está presente, sino también cómo evoluciona dentro de cada ambiente y estado fenológico del cultivo.
Por qué la recorrida del lote pasa a ser decisiva
El riesgo sanitario no es uniforme.
Dos lotes relativamente cercanos pueden presentar situaciones diferentes según cultivar, fecha de siembra, estado fenológico, humedad del canopeo y condiciones meteorológicas recientes.
Por eso, el informe de AAPPCE insiste en la recorrida sistemática.
La detección temprana permite evaluar incidencia y severidad antes de tomar decisiones de manejo y evita aplicar tratamientos únicamente porque la enfermedad fue detectada en una región cercana.
En trigo, este seguimiento cobra mayor relevancia a medida que los cultivos avanzan hacia etapas reproductivas y aumenta la importancia de conservar el área foliar activa.
Mancha amarilla: extendida, pero sin riesgo alto
La mancha amarilla (Drechslera tritici-repentis) presenta una distribución territorial similar.
También aparece en nueve nodos.
Sin embargo, a diferencia de la roya amarilla, no alcanza riesgo alto en ninguna de las regiones informadas.
Se registran niveles medios en:
Santa Fe Centro, sur de Santa Fe, Entre Ríos, norte de Buenos Aires y sudeste bonaerense.
Su presencia obliga a mantener el seguimiento, aunque el escenario actual muestra una presión menor que la observada para la roya amarilla en las zonas más comprometidas.
Roya anaranjada y roya del tallo
La roya anaranjada (Puccinia triticina) permanece activa en varias regiones.
Alcanza riesgo medio en Santa Fe Centro y Córdoba Centro Norte, mientras que en otros seis nodos donde fue detectada se mantiene en niveles bajos.
La roya del tallo (Puccinia graminis f. sp. tritici), por su parte, presenta una distribución más acotada.
El riesgo medio se concentra únicamente en el NOA y en el este de Santiago del Estero-norte de Santa Fe.
Estas diferencias muestran que, aunque varias enfermedades conviven dentro de la campaña, no todas tienen hoy la misma importancia regional.
En cebada, la mayor presión está en el sur bonaerense
La situación cambia cuando el foco pasa a la cebada.
Allí, la enfermedad que concentra la mayor preocupación es la mancha en red (Drechslera teres).
El riesgo alcanza nivel alto en tres nodos bonaerenses:
oeste, sudoeste y sudeste de Buenos Aires.
En el norte provincial, en cambio, el nivel reportado es bajo.
La distribución convierte al sur y oeste bonaerense en el principal sector a seguir para esta enfermedad.
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Escaldadura, bipolaris y ramularia también aparecen
El panorama sanitario de la cebada no termina en la mancha en red.
La escaldadura (Rhynchosporium secalis) alcanza riesgo medio en los mismos tres nodos del oeste, sudoeste y sudeste bonaerense.
La bipolaris (Bipolaris sorokiniana) presenta nivel medio en sudoeste y sudeste.
La ramularia (Ramularia collo-cygni) aparece con riesgo medio en el oeste de Buenos Aires.
Por eso, la recomendación vuelve a ser analizar cada lote individualmente antes de definir una estrategia.
Rama negra: presente en 10 regiones
En barbechos, la adversidad con mayor alcance territorial es la **rama negra (Conyza spp.)**.
Fue detectada en 10 nodos productivos.
Los niveles más altos se encuentran en:
Santa Fe Centro y norte de Buenos Aires.
En otros siete nodos alcanza riesgo medio.
Este resultado confirma que la rama negra continúa siendo una de las especies que más condicionan las decisiones de barbecho, especialmente cuando las plantas avanzan en tamaño y estado de desarrollo.
Santa Fe Centro suma otra maleza en nivel alto
En Santa Fe Centro, además de la rama negra, aparece la parietaria (Parietaria debilis) con riesgo alto.
La coexistencia de distintas malezas puede incrementar la complejidad del barbecho porque no necesariamente responden de la misma manera a una única estrategia de control.
El diagnóstico previo pasa entonces a ser fundamental para definir las decisiones de manejo.
Raigrás: riesgo alto en el norte bonaerense
El *raigrás (Lolium spp.)* mantiene también una presencia importante.
El nivel más elevado se encuentra en el norte de Buenos Aires, donde alcanza riesgo alto.
Presenta además riesgo medio en:
centro-sur de Santa Fe, sudoeste bonaerense y sudeste de Buenos Aires.
El escenario refuerza la necesidad de identificar correctamente las especies presentes y evitar controles tardíos.
Nabo y morenita elevan el riesgo en el sudoeste
El sudoeste de Buenos Aires concentra otras dos señales importantes.
El nabo o nabolza (Brassica rapa) y la morenita (Bassia scoparia) aparecen con riesgo alto.
Ambas especies también fueron detectadas en regiones vecinas, aunque generalmente con niveles medios o bajos.
Esto convierte al sudoeste bonaerense en uno de los nodos donde más adversidades diferentes deben seguirse simultáneamente.
Cortadoras: el oeste bonaerense bajo mayor presión
Entre los insectos, el oeste de Buenos Aires presenta una de las situaciones más destacadas.
El complejo de cortadoras alcanza allí riesgo alto, al igual que Agrotis ipsilon detectada específicamente en lotes de barbecho.
En otras zonas los niveles son menores.
Las cortadoras presentan riesgo medio en:
este de Santiago del Estero-norte de Santa Fe, Entre Ríos y sur de Santa Fe.
Chinches con riesgo medio en tres regiones
Los complejos de chinches aparecen con nivel medio en:
Santa Fe Centro, Córdoba Centro Norte y sur de Santa Fe.
Aunque no alcanzan la máxima categoría del relevamiento, su presencia requiere seguimiento debido a la capacidad de distintas especies para afectar cultivos en diferentes momentos del ciclo.
Chicharrita del maíz: dónde se concentra el seguimiento
El informe también incluye a la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis).
El riesgo actual es medio en:
este de Santiago del Estero-norte de Santa Fe y Santa Fe Centro.
En el NOA, Córdoba Centro Norte y Entre Ríos se mantiene en nivel bajo.
El seguimiento es especialmente importante de cara al avance de las siembras de maíz y a la posibilidad de cambios poblacionales durante las próximas semanas.
Cogollero: atención sobre el norte
El cogollero (Spodoptera frugiperda) registra riesgo medio en el este de Santiago del Estero-norte de Santa Fe.
Los técnicos advierten además que su presencia podría extenderse hacia nuevas zonas a medida que avance la campaña.
Por eso, los primeros estadios del maíz deberán ser observados con atención para detectar daños tempranos.
Un mapa que cambia según la región
El relevamiento deja una conclusión clara: no existe una única adversidad dominante para todo el país.
En el NOA y Santa Fe Centro, el foco sanitario del trigo pasa por la roya amarilla.
En el oeste, sudoeste y sudeste bonaerense, la cebada concentra riesgo alto por mancha en red.
En barbechos, la rama negra alcanza sus mayores niveles en Santa Fe Centro y norte de Buenos Aires, mientras que raigrás, nabo y morenita generan escenarios particulares en distintas zonas.
El valor del monitoreo radica justamente en detectar esas diferencias.
A medida que los cultivos avanzan y cambian las condiciones ambientales, el mapa sanitario también puede modificarse. Por eso, recorrer los lotes y seguir la evolución real de cada adversidad continúa siendo la principal herramienta para decidir a tiempo.









































