La chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) volvió a mostrar una retracción durante la segunda quincena de septiembre en las cinco regiones maiceras argentinas, con una fuerte expansión de las localidades sin capturas. El dato más marcado aparece en el Centro Sur, donde el 98% de los sitios monitoreados no detectó ejemplares, mientras que en el Litoral la ausencia alcanzó al 85%. Sin embargo, la Red Nacional de Monitoreo advierte que productores y técnicos deben mantener la vigilancia sobre maíces guachos y lotes recién emergidos, especialmente en NOA y NEA, donde las poblaciones todavía se ubican ligeramente por encima de las registradas un año atrás.
Los datos corresponden al 51° informe de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis y muestran un escenario sensiblemente más favorable para el inicio de la nueva campaña maicera.
La tendencia positiva, sin embargo, no significa que el riesgo haya desaparecido.
La chicharrita retrocedió en las cinco regiones
El relevamiento correspondiente a la segunda mitad de septiembre muestra una caída generalizada de las capturas.
La reducción alcanza a:
NOA, NEA, Litoral, Centro Norte y Centro Sur.
Al mismo tiempo, aumentó la cantidad de localidades donde las trampas no registraron ningún ejemplar.
El escenario más favorable se observa en las regiones no endémicas, donde los niveles son prácticamente iguales a los observados durante septiembre de 2025.
En cambio, NOA y NEA todavía mantienen promedios ligeramente superiores a los de un año atrás, aunque también muestran una tendencia descendente.
Centro Sur: 98% de las localidades sin detecciones
El resultado más contundente aparece en el Centro Sur.
Allí, el 98% de las localidades monitoreadas no registró capturas de Dalbulus maidis.
El promedio regional fue de apenas 0,02 chicharritas por trampa, exactamente el mismo valor observado durante el mismo período de 2025.
Además, el 12% de las trampas ya se encontraba instalado sobre maíces tempranos, lo que permite comenzar a observar qué ocurre mientras avanzan las primeras emergencias del cultivo.
El dato muestra una presencia prácticamente nula del vector en esta región al cierre de septiembre.
Litoral: 85% sin chicharritas
La situación también resulta favorable en el Litoral.
El 85% de las localidades no registró presencia de la plaga.
El 15% restante se mantuvo dentro de la categoría de menor abundancia.
El promedio regional fue de apenas 0,36 adultos por trampa, muy próximo a los 0,14 registrados un año atrás.
Además, el 67% de las trampas estaba colocado sobre cultivos de maíz, un dato relevante porque permite observar directamente la evolución de la plaga dentro de lotes implantados.
Te puede interesar
Pronóstico de lluvias hasta el 12 de octubre
Semillas: productores y empresas no acordaron quién debe pagar y ahora definirá el Gobierno
El Estado se queda con el 58,2% de la renta agrícola
La lechería suma 7.515 millones de litros y exportaciones por US$ 1.130 millones
La producción porcina creció 12,4% y el consumo alcanzó un récord
Google ahora te deja elegir qué medio ver primero: activá Ruralnet en un click y cambiá tu forma de informarte
Centro Norte: las localidades sin capturas subieron al 75%
En la región Centro Norte, la mejora también fue marcada.
La proporción de localidades sin capturas aumentó del 61% al 75%.
Otro 21% quedó dentro de la categoría más baja de abundancia.
Solo el 4% restante presentó valores superiores, aunque sin superar los 20 adultos por trampa.
El promedio regional terminó en 0,6 chicharritas por trampa, prácticamente igual al 0,41 registrado durante el mismo período de 2025.
En esta región, el 28% de las trampas ya estaba instalado en lotes de maíz.
NOA: las capturas cayeron 54% en quince días
El comportamiento del NOA merece una lectura particular.
Es una de las regiones endémicas de la plaga y, por lo tanto, naturalmente presenta niveles superiores a los del centro y sur del país.
Sin embargo, durante la segunda quincena de septiembre también mostró una reducción importante.
El promedio pasó de 18,15 adultos por trampa en la primera mitad de septiembre a 8,34 en la segunda.
La caída fue del 54%.
Además, el 24% de las localidades no registró capturas, mientras que otro 42% presentó entre uno y cuatro adultos por trampa, la categoría de menor abundancia.
Una localidad de Tucumán quedó como excepción
Dentro del NOA apareció un caso que se diferenció del comportamiento regional.
Huasa Pampa, en Tucumán, fue la única localidad ubicada en la categoría de mayor abundancia, con más de 100 adultos por trampa.
El dato demuestra por qué los promedios regionales no reemplazan el seguimiento de cada zona.
Mientras la tendencia general puede ser descendente, determinados puntos pueden conservar poblaciones considerablemente superiores.
El promedio del NOA, además, continúa por encima del registrado un año atrás: 8,34 contra 4,74 adultos por trampa.
NEA: 58% de las localidades sin presencia
La otra región endémica, el NEA, también mostró una mejora.
El 58% de las localidades monitoreadas no registró chicharritas.
Otro 21% permaneció dentro de la categoría de menor abundancia.
La mayor presencia se registró en Comandante Fontana, Formosa.
El promedio regional fue de 6,85 adultos por trampa, todavía ligeramente por encima de los 4,40 observados durante el mismo período de 2025.
En el NEA, el 29% de las trampas ya estaba ubicado sobre maíces tempranos.
Por qué NOA y NEA requieren más seguimiento
El hecho de que ambas regiones mantengan valores algo superiores a los del año pasado no contradice la mejora observada.
La tendencia durante septiembre fue descendente.
Pero NOA y NEA son consideradas áreas endémicas de Dalbulus maidis, por lo que el insecto dispone de mejores condiciones para mantenerse durante diferentes momentos del año.
Esto hace especialmente importante evitar que encuentre maíz disponible permanentemente entre una campaña y la siguiente.
Ahí aparece uno de los principales mensajes técnicos del nuevo informe.
Maíces guachos: evitar el “puente verde”
Los especialistas de la Red vuelven a poner el foco sobre los maíces voluntarios o “guachos”.
Estas plantas pueden aparecer después de cosechas anteriores a partir de granos perdidos y permanecer vivas durante períodos en los que no existen cultivos comerciales implantados.
El problema es que pueden funcionar como un “puente verde”.
Es decir, permiten que la chicharrita y los patógenos que transmite encuentren plantas hospedantes entre una campaña y la siguiente.
Eliminar esos maíces reduce las posibilidades de supervivencia y multiplicación del vector antes de que emerjan los nuevos lotes comerciales.
Los maíces recién emergidos pasan al centro del monitoreo
El segundo punto señalado por la Red es el seguimiento de los maíces de primera desde la emergencia.
A medida que aumenta la superficie implantada, el monitoreo deja de estar concentrado únicamente en trampas ubicadas fuera del cultivo.
Ahora resulta necesario recorrer regularmente los lotes.
Detectar tempranamente los primeros individuos permite contar con más tiempo para evaluar el escenario y definir una eventual estrategia de manejo.
La recomendación es no esperar a observar síntomas de enfermedad para comenzar el seguimiento.
Una campaña más favorable no significa riesgo cero
El actual escenario es considerablemente mejor que el registrado en campañas donde las poblaciones del vector alcanzaron niveles elevados.
Pero los especialistas advierten que bajar la frecuencia de monitoreo sería un error.
Las poblaciones pueden modificarse rápidamente en función de:
temperatura, disponibilidad de maíz, fecha de siembra y condiciones ambientales.
Además, un promedio regional bajo puede coexistir con focos locales de mayor abundancia, como demuestra el caso registrado en Tucumán.
Una mejora que alcanza prácticamente todo el centro agrícola
El contraste entre las regiones es claro.
Mientras el promedio del NOA alcanza 8,34 adultos por trampa y el NEA 6,85, los valores disminuyen fuertemente hacia el centro y sur:
Litoral: 0,36.
Centro Norte: 0,60.
Centro Sur: 0,02.
En estas tres últimas regiones, las capturas se encuentran en niveles muy similares a los observados durante 2025.
Esto permite iniciar la campaña con una presión inicial baja del vector en buena parte del área maicera.
El monitoreo seguirá ganando importancia
A medida que avancen las siembras, una proporción creciente de las trampas quedará instalada directamente sobre lotes de maíz.
Eso permitirá observar si la baja presencia detectada hasta septiembre se mantiene una vez que aumenta la superficie con cultivos susceptibles.
La Red insiste en dos acciones concretas para sostener el escenario favorable:
eliminar maíces guachos y monitorear frecuentemente los cultivos desde la emergencia.
La segunda quincena de septiembre deja así una señal positiva para la campaña 2026/27: la chicharrita retrocedió en las cinco regiones maiceras y las localidades sin capturas continúan aumentando.
El desafío ahora será mantener esa ventaja durante las próximas semanas, cuando una mayor superficie de maíz empiece a emerger y vuelva a ofrecer alimento y refugio al vector.










































