El campo financió el 70% de la campaña 2025/26 con fondos de terceros

Sembradora y pulverizadora trabajando en un lote junto a insumos agrícolas, en una imagen que representa la inversión y el financiamiento necesarios para poner en marcha una campaña agrícola.
La campaña agrícola 2025/26 demandó una inversión de US$14.747 millones para cubrir insumos y labores de soja, maíz, trigo, sorgo, cebada y girasol. Según un relevamiento de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el 70% de ese monto, unos US$10.323 millones, se financió con fondos de terceros, mientras que los productores aportaron el 30% restante con capital propio.

Poner en marcha una campaña agrícola requiere afrontar importantes gastos varios meses antes de que los cultivos generen ingresos. La compra de semillas, fertilizantes y agroquímicos, junto con las tareas de siembra y pulverización, demanda capital que recién se recupera con la cosecha y posterior comercialización de los granos.

En ese contexto, el acceso al financiamiento ocupa un lugar central en la actividad. Para la campaña 2025/26, la inversión directa destinada a los principales cultivos agrícolas alcanzó los US$14.747 millones, uno de los mayores registros de la última década, de acuerdo con el análisis elaborado por Franco Ramseyer, Emilce Terré y Julio Calzada para la BCR.

El relevamiento también muestra un cambio en la composición del financiamiento. En un escenario de menor inflación y relativa estabilidad cambiaria, aumentó el uso de instrumentos denominados en dólares, tanto dentro del sistema financiero como en el circuito comercial de la cadena agrícola.

Capital propio: US$4.424 millones

Del total requerido para poner en marcha la campaña, aproximadamente el 30% fue cubierto con capital propio de los productores.

Esto representa unos US$4.424 millones, mientras que los restantes US$10.323 millones provinieron de distintas fuentes de financiamiento de terceros.


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El crédito de terceros concentró US$10.323 millones

El financiamiento externo representó aproximadamente el 70% de la inversión total. Dentro de este universo aparecen dos grandes canales: los bancos y el Mercado Argentino de Valores (MAV), por un lado, y el crédito comercial de los propios integrantes de la cadena, por el otro.

Los bancos y el MAV aportaron cerca del 45% del financiamiento de terceros, unos US$4.609 millones.

Entre las principales herramientas utilizadas se encontraron los préstamos bullet, que representaron alrededor del 24% de este canal, equivalentes a US$1.114 millones. Se trata de créditos cuyo capital e intereses se cancelan al vencimiento, una estructura que permite adecuar el pago al momento de la cosecha.

Los préstamos hipotecarios y prendarios explicaron otro 20%, por unos US$925 millones, mientras que el descuento de cheques y pagarés representó el 15%, equivalente a aproximadamente US$676 millones.

También tuvieron participación creciente las plataformas de financiamiento para la compra de insumos mediante convenios de tasas, que concentraron otro 15%, por unos US$669 millones.

El resto correspondió a otras líneas bancarias y herramientas del MAV, con unos US$573 millones; tarjetas agro, por US$346 millones; y acuerdos en cuenta corriente, por aproximadamente US$306 millones.

El crédito comercial siguió siendo la principal fuente

La mayor participación dentro del financiamiento de terceros correspondió al crédito comercial, que representó alrededor del 55%, equivalente a unos US$5.713 millones.

Este canal incluye el financiamiento otorgado por corredores, acopios, cooperativas, proveedores de insumos, exportadores y mutuales, entre otros actores de la cadena agrícola.

Dentro de este segmento, corredores, acopios y cooperativas concentraron aproximadamente el 55%, unos US$3.142 millones. El financiamiento se instrumentó principalmente mediante canje o pagos en dólares contra contratos de granos, además de cuentas corrientes en moneda estadounidense.

Los proveedores de insumos y exportadores aportaron otro 40%, equivalente a unos US$2.285 millones. En este caso también predominó el canje, acompañado por operaciones con cheques, pagarés y financiamiento en dólares contra forwards en garantía.

Las mutuales explicaron el 5% restante, por unos US$286 millones, mediante herramientas como la negociación de cheques y préstamos con garantía hipotecaria.

Un esquema donde el crédito sostiene buena parte de la inversión

El análisis de la BCR permite dimensionar el peso que tiene el financiamiento para poner en marcha el ciclo agrícola. De los US$14.747 millones invertidos en la campaña 2025/26, siete de cada diez dólares provinieron de terceros, mientras que tres de cada diez fueron aportados directamente por los productores.

La estructura muestra además que, pese al crecimiento de las alternativas bancarias y del mercado de capitales, el crédito comercial continúa ocupando el lugar principal dentro del financiamiento externo de la agricultura.

El relevamiento fue elaborado a partir de registros estadísticos y entrevistas con actores de la cadena, y busca mostrar no sólo cuánto cuesta sembrar, sino también de dónde provienen los fondos que permiten sostener la inversión hasta el momento de la cosecha.

Fuente: Franco Ramseyer – Emilce Terré – Julio Calzada   BCR

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