El Parlamento Europeo rechazó una propuesta de la Comisión Europea que buscaba considerar a la soja como producto de alto riesgo de cambio indirecto de uso del suelo, una decisión que llevó alivio a la industria argentina del biodiésel. La resolución fue celebrada este miércoles por CIARA, porque evita una restricción que podía afectar directamente las exportaciones de biodiésel elaborado con soja argentina hacia la Unión Europea.
La industria argentina del biodiésel recibió una señal positiva desde Europa. El Parlamento Europeo votó en contra de los cambios propuestos por la Comisión Europea en el Reglamento 807, que pretendían incorporar a la soja dentro de la categoría de materias primas de “alto riesgo” por cambios indirectos de uso del suelo, conocidos como ILUC.
La medida generaba preocupación en el sector agroindustrial argentino porque, de haber sido aprobada, podía cerrar en la práctica el acceso del biodiésel de soja nacional al mercado europeo. El impacto habría sido especialmente sensible para las plantas radicadas en el Gran Rosario, uno de los principales polos de industrialización de soja y producción de biocombustibles del país.
Desde la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina celebraron la decisión y remarcaron que ahora la Comisión Europea deberá revisar la redacción del reglamento. Según la entidad, el nuevo texto tendrá que seguir los lineamientos planteados por el Parlamento, en sintonía con la posición defendida por CIARA y por la Cancillería argentina.
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“El Parlamento Europeo acaba de votar y rechazar los cambios propuestos por la CE en el Reglamento 807 que ponía a la soja como alto riesgo de cambios indirecto de uso del suelo”, señaló CIARA en un comunicado. Para la cámara, el resultado abre una nueva etapa de negociación para que la normativa europea reconozca la situación real del área sembrada con soja en Argentina y sus criterios de sustentabilidad.
El presidente de CIARA, Gustavo Idígoras, calificó la decisión como “una gran noticia” y destacó que fue el resultado de una gestión público-privada. Según explicó, durante los últimos cuatro meses se trabajó junto a la Cancillería, la Embajada argentina en Europa, la Comisión Europea, parlamentarios y sectores de la industria europea que acompañaron la posición argentina.
Idígoras advirtió que la propuesta original de la Comisión Europea, si se aplicaba en los términos planteados, habría dejado a la soja sin posibilidad de ser utilizada como materia prima para biocombustibles en Europa. Por eso, consideró clave que el nuevo proceso de revisión permita corregir la norma y adaptarla a los argumentos técnicos presentados por Argentina.
El próximo paso será una reunión prevista para el 16 de julio en la sede de la Unión Europea, en Bruselas, Bélgica. Allí, una delegación de la industria aceitera argentina buscará discutir las nuevas condiciones para que el reglamento reconozca a la soja como una materia prima sustentable y viable para la producción de biocombustibles en el mercado europeo.
La Sociedad Rural Argentina también valoró la decisión del Parlamento Europeo. La entidad sostuvo que se evitó una barrera comercial “sin sustento científico” y destacó el trabajo conjunto de la Mesa Multisectorial, la Secretaría de Agricultura y la Cancillería.
Para la SRA, cada vez que se impide la imposición de criterios no basados en evidencia científica, se fortalece un comercio más justo y previsible. La definición europea, en ese sentido, no solo tiene impacto sobre la industria del biodiésel, sino también sobre toda la cadena de la soja argentina.
La decisión del Parlamento Europeo abre una instancia clave para la agroindustria argentina: evitar que la soja quede excluida como insumo para biocombustibles en Europa y avanzar hacia una regulación que reconozca su sustentabilidad. El sector buscará consolidar esa posición en Bruselas, donde se discutirá la nueva redacción del reglamento.










































