Baja histórica de la urea: los productores de la región núcleo apuntan a refertilizar el trigo y ampliar la superficie de maíz

Vista aérea de un lote de trigo en pleno macollaje en la región pampeana argentina, con una fertilizadora autopropulsada aplicando urea sobre el cultivo durante una mañana invernal de cielo despejado.
Una caída de entre el 25 y el 30% en el precio de la urea —que pasó de 950 a un rango de 650 y 700 dólares por tonelada— reconfiguró en las últimas semanas las decisiones de los productores de la región núcleo para las campañas de trigo y maíz. El abaratamiento del principal insumo nitrogenado abre la puerta a una refertilización masiva en trigo durante agosto y consolida —e incluso podría superar— el récord de siembra de maíz registrado la campaña pasada, cuando se implantaron 2,3 millones de hectáreas.

El impacto en trigo: refertilización sí, más área no

La baja de la urea llega en un momento clave para el trigo: el cultivo avanzó al 70% de implantación en la región núcleo, con casi 300.000 hectáreas sembradas solo en la última semana. Sin embargo, el entusiasmo por el menor costo del fertilizante no se traduce en más superficie: los técnicos consultados coinciden en que el área ya está definida y que no habrá incorporación de nuevos lotes. La intención de siembra acumula una caída del 12% respecto de la campaña anterior, traccionada por el alto precio que tuvo la urea al inicio de la temporada, insumo que junto al fosfato monoamónico explica el 35% de los costos del cultivo.

Donde sí hay movimiento es en las decisiones de refertilización. En Carlos Pellegrini se observa una reactivación en las ventas de fertilizante, y muchos productores planean completar aplicaciones durante el macollaje. En María Susana y Bigand, la decisión de refertilizar dependerá de que el clima acompañe y de que la tendencia bajista del precio se mantenga. En Aldao apuntan a agosto como la ventana para realizar aplicaciones complementarias si las condiciones climáticas siguen siendo favorables.

No es habitual aplicar nitrógeno después de la siembra en la región núcleo, pero la combinación de un fertilizante más accesible y una campaña sin limitantes hídricas a la vista impulsa a los productores a evaluar refertilizaciones a escala para apuntalar el potencial de rendimiento y mejorar los márgenes económicos.

Los márgenes del trigo no mejoran pese a la urea: ¿por qué?

La fuerte baja de la urea no alcanzó para mejorar la rentabilidad del cultivo. El margen neto proyectado para campo propio se ubica en 86 dólares por hectárea, ocho dólares menos que hace un mes. En campo alquilado el resultado es de 106 dólares por hectárea, también por debajo de mayo.

Dos factores neutralizaron el alivio del fertilizante. El primero es la caída del precio esperado de cosecha, que retrocedió de 231 a 212 dólares por tonelada, una baja del 8% impulsada por mayor oferta global de trigo ante el avance de la cosecha en el hemisferio norte y mejores perspectivas productivas en países exportadores. El segundo es el encarecimiento de las labores: la UTA (Unidad Tarifaria Agropecuaria) subió cerca de un 8% en el último período, y los asesores de María Susana advierten que los costos de laboreo acumulan incrementos de entre el 70 y el 150% según el rubro en comparación con un año atrás. De todos modos, los técnicos rescatan que sin la baja de la urea, la rentabilidad del cultivo sería hoy sensiblemente más desfavorable.


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La siembra avanza pero las lluvias generan tensión

El ritmo de implantación del trigo es prácticamente igual al de la campaña anterior. En el centro-sur de Santa Fe y el sudeste de Córdoba solo restan algunos lotes para dar por finalizada la siembra; el sur santafesino ya alcanzó el 87% de la superficie prevista, mientras que el norte de Buenos Aires registra un avance del 40%. Las lluvias de la semana pasada resultaron clave para destrabar lotes con escasa humedad superficial, y los técnicos destacan una muy buena emergencia en los lotes ya implantados.

Sin embargo, las precipitaciones también generan problemas. En Junín se reportan excesos de humedad hacia el sur del partido, con demoras por falta de piso. En Aldao son más directos: “este lunes estábamos sembrando con barro y los 30 mm que cayeron el jueves pueden ser un gran problema para sembrar lo que falta, que no es poco”.

Maíz: el entusiasmo apunta a un nuevo récord

En maíz, el efecto de la urea más barata es más claro. La campaña pasada fue récord con 2,3 millones de hectáreas implantadas en la región, y la intención de siembra actual apunta a replicar o superar ese número. En Bigand sostienen que la confirmación de la baja de la urea y la posibilidad de un año Niño podrían ser el aliciente para sumar más hectáreas sobre el récord anterior. En María Susana ya tomaron la decisión: planean aumentar la superficie maicera un 20% respecto al año anterior. En Junín, además, algunos productores resignaron superficie de trigo para destinarla al maíz, aprovechando el abaratamiento del fertilizante y la mejora relativa de ese cultivo frente al cereal de invierno.

La baja de la urea no resuelve todos los problemas de rentabilidad del trigo, pero cambió el escenario de toma de decisiones en la región núcleo. En el cereal de invierno, el foco está puesto en la refertilización de agosto como herramienta para recuperar potencial de rendimiento. En el maíz, el impulso del insumo más barato podría llevar la campaña próxima a un nuevo piso histórico de superficie. La evolución del precio de la urea en las próximas semanas y el comportamiento climático serán los dos factores determinantes para confirmar o ajustar esas proyecciones.

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