Desde enero de 2027 la soja argentina tendrá que probar que no viene de zonas deforestadas para entrar a Europa

Lote de soja argentina próximo a cosecha con silos, cosechadora y terminal portuaria al fondo, representando trazabilidad y exportación agroindustrial hacia mercados internacionales.
Las agroexportadoras evalúan relanzar hacia fines de 2026 las ofertas de “Soja Visec” con bonificaciones de entre 3 y 5 dólares por tonelada, para originar partidas que cumplan con el Reglamento 1115 de la Unión Europea antes de que entre en vigencia en enero de 2027. Solo se vendió el 9% de la soja de la campaña 2025/26, lo que complica la originación anticipada.

A partir del 1 de enero de 2027, ningún producto agroindustrial podrá ingresar al territorio de la Unión Europea si proviene de zonas deforestadas después del 31 de diciembre de 2020. La soja argentina está en la lista, junto con carne vacuna, aceite de palma, café, cacao, madera, carbón vegetal y caucho. Sin trazabilidad verificable, los embarques quedan afuera del mercado europeo.

Para responder a ese desafío, CIARA-CEC y la Bolsa de Comercio de Rosario diseñaron la plataforma Visec —Visión Sectorial del Gran Chaco Argentino—, un sistema georreferenciado que permite rastrear las partidas de granos desde el campo de origen hasta el puerto de embarque. En agosto de 2024 se habían lanzado bonificaciones de entre 3 y 5 dólares por tonelada para promover adhesiones, pero fueron desactivadas cuando la UE prorrogó la implementación del régimen. Ahora se confirmó que no habrá más excepciones.


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“La soja EUDR Visec puede llegar a volver en el último trimestre del año”, adelantó Federico Gil, coordinador comercial de la red de acopios de Cofco, en declaraciones al canal Agroeducación. El objetivo es alcanzar el mayor volumen de adhesiones posible antes de fin de año para evitar inconvenientes logísticos y comerciales cuando entre en vigor el reglamento. A partir del ciclo 2027, la “Soja Visec” dejará de ser un diferencial optativo para convertirse en la norma comercial de los contratos de compraventa.

El panorama de originación es complejo: según Gil, solo se vendió el 9% de la soja 2025/26, con los productores reteniendo el grano a la espera de una mejora de precios internacionales o de una eventual reducción de retenciones en el segundo semestre. A eso se suma el déficit de infraestructura: “Hay zonas con muchos problemas de caminos rurales para poder enviar mercadería que se embolsó”, describió el directivo.

En ese contexto, la “Soja EPA” aparece como otro incentivo disponible, con bonificaciones de entre 2 y 4 dólares por tonelada, especialmente valioso en años donde otros diferenciales son difíciles de implementar.

El relanzamiento de las ofertas Visec apunta a resolver un problema de fondo: si la cadena argentina no completa la trazabilidad necesaria antes de que el reglamento entre en vigor, los embarques con destino europeo de 2027 podrían enfrentar rechazos o demoras. La ventana para actuar es el segundo semestre de 2026, y el tiempo corre.

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