Datos, rotaciones y Siembra Directa: la estrategia de Kentucky para mejorar el maíz

El investigador de la Universidad de Kentucky, Chad Lee, destacó este miércoles 5 de agosto, durante el Congreso Aapresid 2026 en Rosario, que la Siembra Directa, el análisis sistemático de los suelos y las rotaciones permiten aumentar la productividad del maíz y construir sistemas agrícolas más resilientes.

La presentación se realizó durante la segunda jornada del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro, que continuará hasta el jueves 6 de agosto en el Salón Metropolitano de Rosario.

Lee estuvo a cargo del panel “Manejo del maíz de alto rendimiento y rotaciones estratégicas”, desarrollado en la Sala BASF, donde expuso la experiencia productiva de Kentucky y remarcó la importancia de abandonar las decisiones tomadas por inercia para avanzar hacia estrategias respaldadas por información científica.

“Sé que ustedes tienen muy buenas ideas. Solo quiero compartirles la manera en la que estamos logrando buenos resultados para producir más kilos de maíz y también construir un suelo resiliente para las próximas generaciones”, señaló el especialista.

Investigación y datos para ajustar el manejo

Durante su exposición, Lee explicó que el desarrollo de nuevas estrategias para el cultivo de maíz en Kentucky estuvo acompañado por la adopción de la Siembra Directa, la incorporación de cultivos de cobertura y el fortalecimiento de las rotaciones.

También destacó el trabajo conjunto entre productores, universidades y gobiernos para financiar investigaciones que permitan obtener información cada vez más precisa.

Como ejemplo, indicó que 115 de los 120 condados que integran el estado de Kentucky votaron a favor de aumentar el presupuesto destinado a las tareas de extensión universitaria.

El investigador llamó a “dejar de tomar decisiones por inercia y basarlas en los datos de las investigaciones”, al considerar que el conocimiento generado localmente resulta fundamental para ajustar el manejo a las características de cada ambiente.

“Los productores quieren producir pensando en dejar un suelo resiliente para las generaciones venideras”, afirmó Lee, quien señaló que esa preocupación también está presente entre los productores argentinos.


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Las diferencias entre Kentucky y la región maicera argentina

Lee repasó algunas de las principales diferencias entre los sistemas agrícolas de Kentucky y los de las zonas maiceras argentinas.

Una de ellas es la escala productiva. En Kentucky predominan establecimientos pequeños, con superficies cultivadas de entre 7 y 15 hectáreas, ubicados en terrenos con ondulaciones marcadas que condicionan las labores agrícolas.

Además, la mayoría de los productores son propietarios de sus tierras y mantienen una participación activa en sus comunidades locales, a diferencia de amplias regiones argentinas donde una proporción importante de la producción se realiza sobre campos alquilados.

La siembra también presenta dificultades particulares. El período de implantación coincide con una etapa de lluvias frecuentes y la ventana disponible se reduce a entre 11 y 14 días. Dentro de ese período puede haber tres jornadas con precipitaciones que impiden ingresar a los lotes, lo que obliga a organizar procesos rápidos y eficientes.

Casi medio siglo de Siembra Directa

Según explicó el investigador, Kentucky posee suelos someros, inviernos más fríos y mayores riesgos climáticos que varias regiones agrícolas argentinas.

Sin embargo, la implementación sostenida de la Siembra Directa permitió reducir algunas de esas desventajas.

“En nuestra región los suelos son someros, los inviernos más fríos y, en general, tenemos más riesgos climáticos que Argentina, pero la Siembra Directa nos ayuda desde hace 48 años a gestionar esta desventaja, con una reducción en la necesidad total de nitrógeno”, aseguró.

La evolución de los sistemas agrícolas también estuvo apoyada por la fertilización de precisión y por aproximadamente 70 años de análisis de suelos validados por la Universidad de Kentucky.

Estos antecedentes, sostuvo Lee, permiten realizar recomendaciones adaptadas a cada ambiente y evitar aplicaciones basadas únicamente en criterios generales.

El maíz y la industria del bourbon

Otra diferencia señalada por el especialista está relacionada con la cosecha y el destino comercial del maíz.

En Kentucky, el grano se cosecha con alrededor de un 28% de humedad, una práctica que brinda ventajas logísticas dentro de ese sistema productivo. Posteriormente, cerca del 10% del volumen obtenido se destina a las fábricas de whisky bourbon.

“Existe una relación de cooperación entre las destilerías y los agricultores, y la universidad es un nexo importante en esta sinergia”, explicó Lee.

Esta articulación permite vincular la producción primaria con una industria característica del estado y generar información para mejorar la calidad y la eficiencia de toda la cadena.

Una intensificación adaptada a cada sistema

Al finalizar su presentación, el investigador reconoció el liderazgo argentino en materia de agricultura y Siembra Directa.

También afirmó que la combinación de análisis de suelos, rotaciones, cultivos de cobertura y ausencia de labranzas constituye una estrategia efectiva para mejorar la producción y conservar los recursos.

“Pensar en una intensificación inteligente implica encontrar respuestas adaptadas a cada sistema para producir más y, al mismo tiempo, construir suelo”, concluyó Chad Lee.

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