El bienestar animal en tambos mejora la rentabilidad, reduce emisiones y fortalece la sustentabilidad del sector

El bienestar animal en los sistemas lecheros impacta de forma directa en los tres pilares de la sustentabilidad —económico, social y ambiental— al mejorar la producción de leche, reducir el uso de medicamentos y disminuir la huella de carbono. Así lo señalaron especialistas, veterinarios y referentes de Boehringer Ingelheim en un análisis difundido desde Buenos Aires que pone al tambo como escenario central de este cambio de paradigma productivo.

Más bienestar, más leche y menos enfermedades

La relación entre el cuidado de los animales y la eficiencia productiva es directa: vacas con mejores condiciones de vida presentan menores niveles de estrés, lo que se traduce en mayor producción de leche, menos enfermedades y menor necesidad de intervenciones veterinarias. Esto no solo mejora la rentabilidad del tambo, sino que también contribuye a un uso más responsable de los antimicrobianos.

El Dr. Xavier Manteca, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en Etología y Bienestar Animal, explicó que “al mejorar el bienestar de los animales mejoramos su desempeño productivo y, por lo tanto, podemos contribuir a mejorar la rentabilidad económica de las explotaciones”. Además, destacó que la evidencia científica demuestra que mejorar el bienestar animal contribuye a reducir la zoonosis y el uso de antimicrobianos.


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El dato que respalda la mirada ambiental

Un informe de Oxford Analytics publicado por HealthforAnimals en 2021 aportó cifras concretas: una reducción de diez puntos porcentuales en las enfermedades del ganado se asocia con una baja de 800 millones de toneladas en las emisiones de gases de efecto invernadero. Desde la perspectiva ambiental, la Ing. Agr. Verónica Aimar señaló que “animales sanos y bien manejados son más productivos y eficientes, lo que permite reducir la huella de carbono por unidad de producto”.

Formación del personal, clave subestimada

El Dr. Manteca advirtió que, si bien las instalaciones importan, la capacitación del personal es la estrategia más rentable para mejorar el bienestar animal. También instó a la industria ganadera a participar activamente en la elaboración de normativas, para que las regulaciones reflejen la realidad productiva.

Tecnología y veterinarios como aliados

El Dr. Roberto Albergucci destacó que hoy se cuenta con indicadores concretos y nuevas tecnologías que permiten interpretar de manera más rápida y precisa el estado de salud y bienestar de los animales, habilitando intervenciones tempranas y más efectivas. Por su parte, Martín Meier, de Boehringer Ingelheim, subrayó que el bienestar animal debe abordarse como una estrategia integral que considere nutrición, manejo, ambiente y sanidad en forma simultánea.

Argentina, de vuelta en la escena lechera internacional

Aimar destacó además el valor estratégico del regreso de Argentina a la Federación Internacional de Lechería (FIL-IDF) en 2025, en cuyo marco se trabaja en el consenso de estándares específicos para el país y en el bienestar animal vinculado al ambiente.

“La evidencia disponible muestra que existe un círculo virtuoso entre bienestar animal, productividad y sostenibilidad. Invertir en mejores condiciones para los animales no solo mejora los resultados económicos, sino que también responde a las crecientes demandas sociales y ambientales del sector agroalimentario”, resumió Meier. El bienestar animal deja así de ser una tendencia para consolidarse como un componente estructural de los sistemas productivos modernos.

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