Colza, carinata y camelina ganan terreno mientras el agro amplía sus cultivos de servicios

Especialistas analizan cultivos de servicios y crucíferas durante el Congreso Aapresid 2026.
La diversificación de las rotaciones agrícolas gana terreno en Argentina con nuevas alternativas de cultivos de servicios y una expansión de las crucíferas, cuya superficie está camino a triplicarse respecto de la campaña anterior. Especialistas del INTA, FAUBA y Aapresid presentaron durante el Congreso Aapresid 2026, en Rosario, nuevos resultados sobre especies, manejo del agua, rotaciones y beneficios productivos y ambientales de incorporar colza, carinata, camelina y otras opciones a los sistemas agrícolas.

Los avances fueron presentados durante dos paneles de la segunda jornada del Congreso Aapresid 2026 con la fuerza de Expoagro.

Por un lado, “¿Cómo y por qué incorporar crucíferas a los sistemas de producción?”, con la participación de Leonardo Coll, de INTA Paraná; César Martins Mogo y Adrián Moriconi, de Aapresid.

En paralelo, Viviana Bondaruk y Gervasio Piñeiro, de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires (FAUBA), analizaron los últimos resultados sobre cultivos de servicios y las estrategias de manejo que empiezan a consolidarse según las características de cada ambiente.

Los cultivos de servicios buscan salir de la vicia y el centeno

Uno de los principales mensajes surgió de los resultados de la Red de Cultivos de Servicios Aapresid, que lleva cerca de una década generando información sobre distintas especies y ambientes productivos.

Gervasio Piñeiro planteó la necesidad de ampliar la diversidad utilizada dentro de estos esquemas.

“No nos casemos con la vicia y el centeno. Existen alternativas para cada región con resultados excelentes”, resumió.

Los ensayos comenzaron a poner bajo análisis especies como melilotus, avena negra, raigrás, triticale y trigo, con resultados que muestran que es posible diversificar la oferta sin perder los beneficios sistémicos que se buscan con estos cultivos.

La recomendación apunta a evitar que la incorporación de cultivos de servicios termine generando un nuevo esquema poco diversificado basado exclusivamente en vicia y centeno.

Trigo y avena negra aparecen como alternativas

Los resultados también mostraron diferencias importantes según la región.

En el norte argentino, el trigo mostró un buen comportamiento como cultivo de servicios frente al centeno, mientras que la avena negra presentó resultados destacados incluso en ambientes secos del oeste.

Los especialistas remarcaron que la elección de la especie debe adaptarse a cada zona, sus precipitaciones, tipo de suelo y cultivo posterior.

Esta diversificación permitiría aprovechar mejor los beneficios asociados con cobertura, control de malezas, aporte de biomasa, captura de nutrientes y mejora de las condiciones físicas y biológicas del suelo.


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El barbecho largo pierde agua

Otro resultado presentado durante el Congreso puso en discusión una de las ideas tradicionales sobre el manejo del agua entre cultivos.

Según Piñeiro, los datos de la red muestran que los barbechos largos pueden perder alrededor de 250 milímetros de agua, en lugar de acumularla de manera eficiente para el cultivo siguiente.

“El barbecho largo es ineficiente”, señaló.

La alternativa propuesta consiste en utilizar un cultivo de servicios y reducir el período entre su secado y la implantación del cultivo de renta.

Piñeiro definió esta estrategia como un “barbechito”.

De acuerdo con los resultados presentados, un manejo adecuado puede permitir llegar al cultivo posterior con cantidades similares o incluso superiores de agua disponible debido a mejoras en la infiltración y captura de las precipitaciones.

“Si se hace bien el cultivo de servicios, se llega con la misma o más agua al cultivo de renta”, explicó.

Las crucíferas están camino a triplicar superficie

La otra tendencia que comienza a ganar fuerza dentro de las rotaciones argentinas es la incorporación de colza, carinata y camelina.

Leonardo Coll, especialista de INTA Paraná, sostuvo que la superficie destinada a estas especies muestra un crecimiento considerable.

“Este año la superficie cultivada en el país está en camino a triplicarse en comparación con la campaña anterior”, afirmó.

El avance está impulsado por una combinación de rentabilidad, demanda comercial y beneficios agronómicos dentro de las rotaciones.

Las crucíferas permiten ocupar una ventana invernal con especies diferentes a los cereales y, al mismo tiempo, introducir sistemas radiculares y residuos con características distintas.

Las raíces pueden contribuir a descompactar el suelo

Uno de sus aportes principales está debajo de la superficie.

Las brasicáceas desarrollan una raíz principal capaz de atravesar diferentes capas del perfil y, después de la cosecha y su posterior degradación, dejar canales naturales.

Según Coll, este proceso puede favorecer una mayor fertilidad física del suelo, descompactación e infiltración de agua.

A esto se suma una dinámica diferente en el reciclado de nutrientes.

Al presentar una relación carbono-nitrógeno menor que los cereales, sus residuos pueden favorecer una liberación más rápida de determinados nutrientes y reducir procesos de inmovilización que condicionen al cultivo siguiente.

Otra herramienta para manejar malezas

La incorporación de estas especies también permite mantener el suelo cubierto durante períodos en los que una parte importante de la radiación solar y de las precipitaciones podría no ser aprovechada por un cultivo.

Coll remarcó además el papel que pueden desempeñar dentro de estrategias integradas de control de malezas.

La competencia generada por el cultivo contribuye al manejo sistémico y puede reducir la dependencia de aplicaciones intensivas de herbicidas.

La combinación de estos beneficios explica parte del creciente interés de productores que buscan aumentar la intensidad y diversidad de sus secuencias.

Colza, carinata y camelina encuentran nuevos mercados

La expansión no responde únicamente a cuestiones agronómicas.

A escala mundial, la colza ocupa un lugar central dentro del mercado de oleaginosas y se posiciona como la segunda en importancia global, por encima del girasol.

En Uruguay, según explicó Coll, las brasicáceas ya representan aproximadamente un tercio de los cultivos invernales.

Argentina todavía presenta una participación menor, aunque el crecimiento de la colza comienza a complementarse con especies como carinata y camelina, destinadas en varios casos a mercados específicos internacionales.

“La demanda es muy buena, la rentabilidad es muy buena y cada vez hay más productores que se animan a probar estos cultivos”, señaló el especialista del INTA.

Paraná será sede de un nuevo encuentro sobre brasicáceas

El crecimiento de estas especies también impulsará nuevos espacios técnicos.

Coll anunció que en septiembre de 2027 se realizará en Paraná el 4° Simposio Latinoamericano de Canola y otras Brasicáceas, donde investigadores, técnicos y productores analizarán los avances productivos y comerciales vinculados con estos cultivos.

Los resultados presentados en Aapresid muestran que el proceso de diversificación comienza a ir más allá de incorporar simplemente un cultivo adicional: el desafío pasa por elegir especies y estrategias específicas para cada ambiente, aprovechar mejor el agua disponible y construir rotaciones con mayor diversidad agronómica y comercial.

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