La campaña de girasol 2025/26 quedará en la historia como una de las más importantes del cultivo en Argentina. Con una producción estimada en 6,6 millones de toneladas, se posiciona como la más alta del siglo XXI y la segunda mayor registrada a nivel histórico.
El crecimiento fue impulsado por una combinación de mayor superficie —3,1 millones de hectáreas, la más alta desde fines de los 90— y rindes por encima del promedio, favorecidos por condiciones climáticas adecuadas en gran parte del ciclo.
Incluso, estimaciones de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca ubican el volumen por encima de los 7 millones de toneladas, lo que marcaría un récord absoluto.
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Un salto productivo en todas las regiones
El crecimiento del girasol fue generalizado, con marcas destacadas en cada región productiva:
- Región Norte: récord histórico con 1,57 Mt, más del triple del promedio reciente
- Región Centro: 1,89 Mt, el mayor volumen en 27 años
- Región Sur: 3,16 Mt, consolidándose como principal zona productora
Provincias como Chaco, Santiago del Estero y el sur de Buenos Aires fueron claves en este desempeño.

La logística, bajo presión
El fuerte volumen productivo pone en evidencia un aspecto crítico: la logística. Los datos del sistema SIO Granos muestran una alta concentración tanto en origen como en destino.
En cuanto a los envíos, el Gran Rosario —principal nodo agroexportador del país— concentra cerca del 77% del girasol con destino portuario identificado, reforzando su rol estratégico.
Las regiones Norte y Sur, con importantes excedentes, dependen del traslado hacia la Región Centro, donde se ubica la mayor capacidad de molienda.

Industria: capacidad al límite
Argentina cuenta con 17 plantas activas procesando girasol, distribuidas entre las distintas regiones, con una capacidad total estimada en 6,6 millones de toneladas anuales.
Sin embargo, este volumen podría ampliarse si se incrementa la participación del girasol en plantas que hoy procesan otras oleaginosas o si se reactivan instalaciones inactivas.
El mapa industrial refleja una fuerte concentración en la Región Centro, lo que explica el flujo constante de mercadería desde el norte y el sur.
Exportaciones en fuerte crecimiento
Otro dato destacado de la campaña es el salto en las exportaciones de semilla de girasol.
La demanda de mercados como la Unión Europea y Turquía —afectados por problemas productivos en países del Mar Negro— impulsó las ventas externas.
Se proyecta que las exportaciones alcancen 1,1 millones de toneladas, quintuplicando el volumen de la campaña anterior.
El conflicto en la región del Mar Negro, particularmente en Ucrania, redujo su participación en la producción global, generando oportunidades para Argentina.

Un balance regional ajustado
El análisis de oferta y demanda por región muestra una estructura claramente interdependiente:
- Región Norte: superávit de 1,27 Mt
- Región Sur: superávit de 0,59 Mt
- Región Centro: déficit de 1,95 Mt
Estos flujos compensan casi en su totalidad el desbalance, aunque a nivel nacional persiste un leve faltante que se cubre con stocks iniciales.

Un punto de inflexión para el girasol argentino
La campaña 2025/26 no solo confirma el potencial productivo del girasol, sino que también deja planteados desafíos clave:
- Mayor presión sobre la infraestructura logística
- Necesidad de eficiencia en el transporte interregional
- Competencia entre exportación de grano y procesamiento industrial
- Exigencias crecientes en calidad y estándares sanitarios

En este nuevo escenario, el girasol gana protagonismo dentro del esquema agrícola argentino, pero obliga a repensar la articulación entre producción, industria y mercados para sostener su crecimiento.

Fuente: Franco Ramseyer – Emilce Terré – Patricia Bergero BCR








































