Nace una plataforma para certificar materias primas agrícolas de bajo carbono

Cultivo de cártamo en flor bajo cielo despejado, imagen vinculada con la producción agrícola de baja intensidad de carbono.
Adamant Group anunció en julio de 2026 la creación de Adamant Agro, una unidad con sede en Buenos Aires que buscará originar y certificar materias primas agrícolas de baja intensidad de carbono para abastecer a las industrias de bioenergía, combustibles renovables, productos químicos y combustible sostenible de aviación —SAF— en diferentes mercados internacionales.

Una nueva plataforma con base en la Argentina

Adamant Group incorporó una unidad de negocios destinada a concentrar y ampliar sus actividades agrícolas a escala global. La nueva estructura operará desde Buenos Aires, una ubicación elegida por su cercanía con una de las principales regiones productoras y exportadoras de materias primas agropecuarias.

Adamant Agro tendrá como eje la originación de granos y otros insumos agrícolas con baja intensidad de carbono, junto con la evaluación, trazabilidad y certificación de sus emisiones. El objetivo será conectar esa oferta con empresas dedicadas a la elaboración de biocombustibles, combustibles renovables, productos químicos y SAF.

La compañía describió a la nueva unidad como un puente entre productores, agroindustrias y compañías energéticas que necesitan incorporar materias primas con información verificable sobre su desempeño ambiental.

Qué significa producir materias primas de baja intensidad de carbono

La intensidad de carbono expresa la cantidad estimada de gases de efecto invernadero asociada con una unidad de producción. En el caso de los cultivos destinados a biocombustibles, el cálculo puede contemplar el uso de fertilizantes, combustibles, labores agrícolas, rendimientos y determinadas prácticas de manejo aplicadas en cada lote.

El desarrollo de herramientas para cuantificar, informar y verificar esas emisiones está ganando relevancia en las cadenas de bioenergía. Durante 2026, por ejemplo, el Departamento de Agricultura de Estados Unidos avanzó con lineamientos y una calculadora para diferenciar materias primas producidas mediante prácticas que reduzcan su intensidad de carbono.

La trazabilidad resulta central porque las plantas de biocombustibles necesitan demostrar el origen de los cultivos y documentar las prácticas utilizadas para incorporar esas reducciones en sus propios balances de emisiones.

Distintas plataformas agrícolas comenzaron a transformar datos de campo en registros verificables para biorefinerías, mediante información sobre cultivos de cobertura, labranza, nutrición y otras decisiones agronómicas.


Te puede interesar


Cultivos de cobertura, genética e insumos biológicos

Adamant Agro informó que promoverá nuevos cultivos de baja intensidad de carbono, entre ellos cultivos de cobertura, y productos biológicos orientados a mejorar el perfil de emisiones de los sistemas agrícolas.

La propuesta también contempla acompañar la incorporación de genética, prácticas agronómicas y tecnologías que permitan reducir la huella de carbono sin comprometer la productividad.

Según la empresa, la unidad estará integrada por agrónomos, biotecnólogos y especialistas en evaluación y certificación de dióxido de carbono. Ese equipo brindará asesoramiento a productores y compañías que busquen avanzar hacia modelos de agricultura regenerativa y de menores emisiones.

Las afirmaciones sobre mejoras en rendimientos y salud del suelo corresponden a los objetivos comunicados por la compañía. El resultado dependerá de las tecnologías utilizadas, los ambientes productivos, la calidad de los datos y la validación de cada planteo agronómico.

Cómo funcionaría el vínculo con los productores

La plataforma buscará identificar establecimientos y producciones capaces de suministrar materias primas con un menor indicador de intensidad de carbono.

Para eso será necesario recopilar información sobre los lotes, prácticas agrícolas, uso de insumos, consumo energético, rendimientos y logística. Posteriormente, esos datos deberán convertirse en registros comparables y auditables para los compradores de la industria energética.

Además de la originación y certificación, Adamant Agro ofrecerá servicios de asesoramiento y soluciones circulares para empresas interesadas en mejorar su perfil de emisiones, junto con acceso a insumos y canales comerciales ya desarrollados por el grupo.

La posibilidad de que los productores capturen un valor adicional dependerá de las condiciones comerciales, los protocolos de certificación y los contratos acordados con las industrias demandantes.

El combustible sostenible de aviación, entre los destinos

Uno de los mercados apuntados será el del combustible sostenible de aviación, conocido internacionalmente como SAF.

Este tipo de combustible puede elaborarse a partir de diferentes materias primas y procesos. Para acreditar sus beneficios ambientales, la cadena necesita conocer y verificar las emisiones generadas desde la producción del insumo hasta la obtención y distribución del combustible.

Adamant Agro pretende intervenir en el primer tramo de esa cadena, vinculando la producción agrícola con los requerimientos de trazabilidad y abastecimiento de las compañías energéticas.

“La agricultura es donde comienza la transición energética”, afirmó Riccardo Marchetti, fundador y director ejecutivo de Adamant Group. El empresario sostuvo que la nueva unidad buscará construir el nexo entre el campo y la elaboración de combustibles.

Buenos Aires será la base de la expansión internacional

La sede argentina funcionará como punto de partida para el desarrollo de la plataforma en otras regiones.

Adamant Group anticipó que la unidad avanzará mediante la red de socios y operaciones que la compañía ya posee en Europa, Asia Central y África. La estrategia apunta a construir una oferta internacional de materias primas agrícolas certificadas y conectarla con compradores de diferentes mercados energéticos.

La ubicación en Buenos Aires permitirá trabajar cerca de productores, exportadores y empresas agroindustriales de la región, además de coordinar la expansión hacia otros países.

Los aspectos que todavía deberán definirse

La información difundida no precisó qué cultivos formarán parte de la primera etapa, qué protocolos internacionales utilizará la plataforma ni cuándo comenzará la originación comercial de materias primas.

Tampoco se detallaron los volúmenes proyectados, los establecimientos participantes, la metodología para determinar eventuales incentivos económicos ni las entidades que intervendrán en las auditorías.

Esas definiciones serán relevantes para conocer cómo se acreditarán las reducciones de emisiones y qué beneficios concretos podrán obtener los productores que adopten las prácticas requeridas.

Un nuevo vínculo entre agricultura y combustibles

El lanzamiento refleja el creciente interés por conectar los sistemas agrícolas con las cadenas de combustibles renovables mediante información trazable sobre las emisiones.

Para la Argentina, la instalación de la sede en Buenos Aires abre la posibilidad de integrar su capacidad productiva con mercados que comienzan a exigir materias primas diferenciadas por su intensidad de carbono.

El alcance concreto dependerá de que la plataforma logre transformar las prácticas agronómicas y los datos de cada lote en certificaciones reconocidas, contratos comerciales y oportunidades económicas verificables para los productores.

MÁS INFORMACIÓN PARA TU CAMPO ENTRA AQUÍ