Olas de calor: una vaca puede tomar hasta 70 litros de agua por día y obligan a cambiar el manejo ganadero

El consumo se dispara con más de 30 °C y el agua pasa a ser el factor crítico para sostener producción y evitar pérdidas.

Las olas de calor dejaron de ser episodios aislados y ya forman parte del escenario habitual de la ganadería argentina. Con temperaturas por encima de los 30 °C, el manejo del agua, la sombra y el monitoreo del rodeo se vuelven determinantes para sostener la productividad y evitar caídas en la eficiencia.

El estrés térmico impacta en todas las categorías —cría, recría y feedlot— y se traduce en menor consumo de alimento, menor ganancia de peso y problemas reproductivos. En este contexto, el agua se convierte en el recurso más sensible del sistema.

Una vaca de 500 kilos consume normalmente entre 40 y 50 litros diarios con temperaturas moderadas. Pero cuando el termómetro supera los 30–32 °C, el requerimiento sube rápidamente a 50–60 litros y en situaciones de calor extremo puede alcanzar los 60–70 litros por día.

Además, la dieta modifica fuertemente la demanda. Los animales que consumen forraje verde incorporan parte del agua con el alimento, lo que reduce entre 10 % y 20 % el consumo de bebida. En cambio, con pasto seco, rollos, rastrojos o raciones de feedlot con alta proporción de grano, el rodeo depende casi exclusivamente del bebedero.

Como referencia práctica, el consumo suele ubicarse entre 3 y 5 litros de agua por cada kilo de materia seca ingerida. Por eso, en sistemas intensivos, el agua puede transformarse en el principal factor limitante durante el verano.

Bebederos: el punto más crítico del campo

No alcanza con que el agua esté disponible: debe ser accesible. Durante el calor, los bebederos suelen convertirse en el cuello de botella del sistema.

Para evitar competencia y amontonamientos, se recomienda asegurar entre 5 y 7 centímetros lineales de bebedero por animal en verano. También es clave dimensionar correctamente las reservas.

Un rodeo de 200 vacas puede demandar entre 14.000 y 16.000 litros diarios durante una ola de calor. Contar con una reserva para al menos tres días permite cubrir fallas en molinos o problemas de bombeo sin comprometer al rodeo.


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Tecnología que gana lugar en los campos

La incorporación de tecnología aparece como una de las principales herramientas para anticiparse a los picos de consumo y reducir riesgos.

Entre las soluciones que más crecen se destacan:

  • Bombas sumergibles solares, que aseguran caudales constantes incluso cuando falta viento. Equipos de 18.000 litros diarios suelen cubrir rodeos de hasta 200 vacas, mientras que sistemas de 40.000 litros permiten abastecer cerca de 400 animales.

  • Sensores y monitoreo remoto, que informan en tiempo real el nivel de tanques y el funcionamiento de bebederos desde el celular, permitiendo detectar fallas antes de que impacten en la producción.

  • Cámaras en el campo, cada vez más utilizadas para observar el comportamiento del rodeo y anticipar problemas en puntos críticos.

La sombra deja de ser un lujo

La sombra tiene un impacto directo en el bienestar y en el consumo de agua. Animales sin cobertura pueden beber entre 15 % y 25 % más que aquellos con sombra adecuada, simplemente porque acumulan más calor corporal.

Los ensayos muestran que los bovinos con sombra mantienen mejor el consumo de alimento y reducen los picos de estrés en las horas de mayor radiación. Por eso, la recomendación técnica es asegurar entre 4 y 6 m² de sombra por vaca.

Con veranos cada vez más exigentes, el manejo del agua y la infraestructura deja de ser un detalle y pasa a convertirse en una decisión estratégica para la ganadería.

Fuente: INTA Informa

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