El INTA avanza en el desarrollo de variedades nacionales de arándano para el NEA
El INTA Concordia avanza en el estudio y desarrollo de nuevas variedades de arándano adaptadas a las condiciones agroclimáticas del nordeste argentino, un paso clave hacia la obtención de cultivares nacionales que combinen calidad, adaptación y competitividad. La iniciativa surge en respuesta a una demanda concreta del sector productivo, con el objetivo de identificar materiales sobresalientes por su rendimiento y comportamiento en la región.
En línea con las necesidades planteadas por los productores, el equipo técnico del INTA impulsa actividades de mejoramiento genético orientadas a generar variedades que se adapten a los sistemas productivos del NEA. El trabajo busca fortalecer la competitividad del sector mediante la obtención de cultivares con producción temprana, buena calidad de fruta y adecuada vida poscosecha.
“El objetivo es generar alternativas varietales que se ajusten a las condiciones de nuestra región y que respondan tanto a las necesidades del productor como del mercado”, destacó José Recalde, becario investigador del INTA Concordia.
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Desde 2021, la Estación Experimental Agropecuaria INTA Concordia desarrolla tareas de cruzamiento y selección de materiales genéticos con el propósito de ampliar la oferta varietal adaptada a la producción local. En 2022, el proyecto se fortaleció con la incorporación de una beca doctoral cofinanciada por el CONICET y la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, destinada a estudiar la biología reproductiva del arándano y generar conocimientos aplicables al mejoramiento de la especie.
Hasta el momento, se obtuvieron progenies a partir de parentales implantados en la región, seleccionados por su potencial productivo y comercial. En el marco de proyectos institucionales y convenios con empresas privadas, se instalaron a campo unas 2.800 plantas destinadas a evaluación.
El proceso se desarrolla de manera articulada entre el sector público y privado. El INTA se encarga de la producción de la progenie y los plantines, que luego se implantan en establecimientos de empresas asociadas. “El compromiso del sector privado ha sido clave, ya que los productores participan activamente en el mantenimiento y seguimiento de las plantas”, explicó Recalde.
Actualmente, el equipo técnico inició la evaluación de las primeras poblaciones implantadas, con el fin de identificar individuos destacados por su rendimiento, calidad de fruta y adaptación al ambiente. En las próximas etapas, el trabajo se enfocará en la selección y multiplicación de los genotipos más prometedores, junto con evaluaciones más detalladas sobre su comportamiento a campo, época de producción y firmeza del fruto.
“Este trabajo representa un paso importante hacia el desarrollo de variedades nacionales de arándano que integren calidad, adaptación y competitividad”, concluyó el investigador.
Fuente: INTA Informa






































