Las escasas lluvias de la última semana volvieron a marcar diferencias en el mapa hídrico agrícola: Buenos Aires conserva las mejores reservas de agua para los lotes de trigo, mientras aumentan las áreas deficitarias en el NOA, Chaco, Córdoba y el norte de La Pampa. El escenario coincide con una fuerte intensificación de El Niño, que podría mantenerse en niveles muy altos durante el verano 2026/27.
La campaña de trigo entra en la primavera con condiciones de humedad muy diferentes entre las principales regiones productivas de la Argentina. Fuera de Misiones y el norte de Corrientes, las precipitaciones de la última semana resultaron en general escasas y no alcanzaron para compensar la pérdida de agua de los perfiles.
El nuevo panorama muestra una ligera expansión de las áreas con déficit hídrico en el NOA, Chaco, Córdoba y el norte de La Pampa, mientras Buenos Aires mantiene, en términos generales, la mejor disponibilidad de agua para el cereal.
Buenos Aires conserva las mejores reservas para el trigo
La situación más favorable continúa concentrándose en la provincia de Buenos Aires.
En los lotes de trigo, las reservas se ubican mayormente entre adecuadas y óptimas, una condición relevante al comenzar la primavera y avanzar el cultivo hacia etapas de mayor demanda de agua.
Sin embargo, el panorama no es uniforme dentro de la provincia. El noroeste bonaerense y el extremo sudoeste presentan condiciones más ajustadas y se diferencian del resto del territorio provincial.
Este contraste obliga a seguir de cerca la evolución de las precipitaciones durante las próximas semanas, especialmente a medida que aumenta el consumo hídrico de los cultivos.
El déficit gana terreno en NOA, Chaco, Córdoba y La Pampa
Del otro lado del mapa, se amplió ligeramente la superficie con déficit hídrico en sectores del NOA, Chaco, Córdoba y el norte de La Pampa.
En varias de estas zonas, la reducción de las reservas forma parte del comportamiento estacional habitual: durante el período seco los perfiles pueden perder humedad progresivamente y, en algunos sectores, alcanzar valores inferiores al punto de marchitez hasta que se consoliden las lluvias de primavera.
La evolución de las próximas semanas será, por lo tanto, determinante para establecer si las precipitaciones logran revertir esa tendencia antes del avance de la campaña gruesa.

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Santa Fe y Entre Ríos mantienen reservas regulares
En Santa Fe y Entre Ríos también se observó una disminución leve de la humedad de los suelos después de una semana con aportes de lluvia limitados.
A pesar de esa pérdida, las reservas se mantienen en niveles regulares, sin mostrar por el momento el grado de déficit observado en otras áreas productivas.
El escenario configura así una franja intermedia entre las mejores condiciones de buena parte de Buenos Aires y las zonas con mayores limitaciones de humedad hacia el norte y oeste del área agrícola.
El Niño se intensifica con fuerza en el Pacífico
Mientras el mapa de reservas muestra estas diferencias, las señales provenientes del Pacífico ecuatorial sumaron un dato de peso para la evolución climática de la campaña 2026/27.
El último resumen mensual del International Research Institute for Climate and Society (IRI) indica que El Niño continúa intensificándose y que el índice Niño 3.4 alcanzó una anomalía de aproximadamente +3,0 °C a mediados de septiembre, acompañada por un fuerte aumento del contenido de calor debajo de la superficie del océano.
Los 22 modelos internacionales utilizados en la actualización coinciden en que el fenómeno seguirá fortaleciéndose y se mantendrá dentro de la categoría “muy fuerte” durante el verano 2026/27.
La probabilidad de condiciones El Niño se mantiene en 100 % hasta febrero de 2027 y luego comienza a disminuir gradualmente, hasta ubicarse en torno del 61 % hacia mediados del próximo año.
Las proyecciones combinadas muestran además valores del Niño 3.4 cercanos a +3,5 °C para el trimestre noviembre-diciembre-enero. De concretarse una evolución de esa magnitud, el episodio podría ubicarse entre los eventos El Niño más intensos del registro histórico.
Un Niño más fuerte no significa automáticamente más lluvia
La elevada intensidad proyectada no implica que todas las regiones reciban lluvias excepcionalmente abundantes.
La relación entre la magnitud oceánica de El Niño y sus impactos sobre las precipitaciones y los caudales no es lineal, por lo que un evento más intenso no garantiza necesariamente efectos más severos en cada zona.
Para la Argentina, sin embargo, el escenario aumenta la necesidad de seguir de cerca la evolución climática. Entre los impactos históricamente más asociados con este patrón se encuentran una mayor probabilidad de lluvias importantes en el NEA durante la primavera y el verano, junto con posibles aumentos de caudales en la Cuenca del Plata durante el verano y el otoño.
Con la primavera recién iniciada y la campaña 2026/27 entrando en una etapa decisiva, el foco estará puesto ahora en cómo las próximas lluvias modifican el mapa de reservas: mientras Buenos Aires comienza la estación con buena disponibilidad de agua para buena parte del trigo, otras regiones agrícolas todavía necesitan precipitaciones capaces de recomponer los perfiles.










































