La Asociación Argentina de Criadores de Hereford, el INTA, INTeA y 15 cabañas de Buenos Aires y La Pampa completaron la 6.ª Prueba Pastoril Hereford Bonaerense Sudeste en Colonia Ortiz Basualdo, donde 40 toritos de distintos orígenes genéticos fueron evaluados durante 240 días bajo las mismas condiciones de alimentación, sanidad y manejo. El objetivo: identificar qué líneas genéticas se destacan por eficiencia y desempeño en sistemas pastoriles reales de la Cuenca del Salado.
La prueba se realizó en el sudeste bonaerense y los animales ingresaron con alrededor de 15 meses de edad. Durante los 240 días de evaluación fueron alimentados con pasturas, complementadas con verdeos de sorgo en verano. Los técnicos realizaron pesadas periódicas cada 45 días para determinar la ganancia diaria de peso, y completaron evaluaciones fenotípicas, controles sanitarios, estudios de calidad seminal y análisis de calidad de carcasa mediante ecografía.
“Las diferencias observadas pueden atribuirse a la capacidad individual de cada toro para expresar su potencial productivo”, explicó Lucas Vagnoni, coordinador de Investigaciones y Desarrollo del INTA Cuenca del Salado, quien destacó que la prueba permitió identificar animales que se destacan simultáneamente por su eficiencia y su desempeño en ambientes pastoriles.
Un aspecto central del diseño es que todos los animales compiten en igualdad de condiciones. Al final del proceso, un ranking combina variables productivas, reproductivas y morfológicas para identificar reproductores con potencial mejorador para los rodeos comerciales. A lo largo de la experiencia se realizaron tres juras fenotípicas donde especialistas analizaron características raciales, conformación estructural, aplomos, desplazamiento y desarrollo general.
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Vagnoni fue claro en cuanto al alcance de la herramienta: “La prueba pastoril no reemplaza a los programas de evaluación genética que utilizan DEPs o genómica; al contrario, aporta información sobre el desempeño individual en condiciones productivas concretas”.
De la presentación de resultados participaron Nicolás Bronzovich, presidente del INTA; Alejandro de La Tour, presidente de la Asociación Argentina de Criadores de Hereford; Fernando López, gerente de INTeA; y Lisandro Butler, director de la EEA INTA Cuenca del Salado.
Bronzovich destacó que la prueba representa un espacio de generación de conocimiento e innovación para la ganadería en un contexto global marcado por mayor demanda de proteínas de calidad, exigencias en bienestar animal, trazabilidad y sustentabilidad, y una acelerada incorporación de genética avanzada, digitalización e inteligencia artificial. “El INTA del siglo XXI no será el protagonista de la innovación; será quien logre que toda la comunidad de innovadores sea protagonista”, afirmó.
De La Tour subrayó la importancia de generar conocimiento colectivo: más de 50 cabañas han participado de estas pruebas a lo largo de los años. “Este tipo de experiencias solo son posibles gracias al compromiso de las instituciones y de los criadores que deciden participar y compartir información”, señaló.
“Esta prueba tiene una enorme importancia porque permite poner a disposición de los productores y de las asociaciones de criadores la infraestructura y las capacidades técnicas de nuestros campos experimentales”, afirmó Butler. Para el director de la EEA INTA Cuenca del Salado, las demandas de investigación no se definen de manera unilateral sino que se construyen junto con productores, asociaciones y empresas, un modelo de trabajo que esta experiencia ilustra con claridad.










































