La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca autorizó en Argentina, mediante la Resolución 108/2026, la comercialización de un nuevo maíz genéticamente modificado con protección frente a insectos coleópteros plaga y tolerancia a herbicidas a base de glufosinato de amonio, tras completar las evaluaciones técnicas de bioseguridad, inocuidad y análisis comercial correspondientes.
Argentina sumó una nueva tecnología biotecnológica para el cultivo de maíz. La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca del Ministerio de Economía de la Nación aprobó la comercialización de un evento genéticamente modificado que incorpora protección contra determinados insectos plaga y tolerancia a herbicidas.
La autorización fue formalizada a través de la Resolución 108/2026 y representa una herramienta adicional para el manejo integrado del cultivo. Según la información oficial, el nuevo maíz apunta a contribuir al control de insectos coleópteros específicos y a ampliar las alternativas disponibles para el manejo de malezas en los sistemas agrícolas.
La evaluación técnica estuvo a cargo de la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA), que determinó que el evento presenta un comportamiento agrofenotípico similar al de su contraparte convencional. Además, no se identificaron riesgos nuevos o incrementados para el agroecosistema.
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Los estudios también confirmaron la ausencia de efectos adversos sobre organismos no-blanco relevantes y la inocuidad de las proteínas expresadas por el cultivo. Como condición para su comercialización, la empresa responsable deberá implementar el correspondiente Plan de Manejo de Resistencia de Insectos (PMRI), de acuerdo con la normativa vigente.
En paralelo, el SENASA evaluó la aptitud del producto para consumo humano y animal, mientras que la Subsecretaría de Mercados Agroalimentarios e Inserción Internacional analizó el posible impacto de su comercialización sobre las exportaciones argentinas.
De esta manera, la aprobación se basó en un proceso regulatorio que incluyó aspectos ambientales, sanitarios y comerciales. El objetivo es garantizar que la incorporación de nuevas tecnologías al sistema productivo se realice bajo criterios científicos y con resguardos para la producción, el consumo y el comercio exterior.
Para el sector agrícola, la nueva tecnología puede aportar una herramienta complementaria en campañas donde el manejo de plagas y malezas resulta determinante para sostener rendimientos y eficiencia productiva. En especial, la tolerancia a glufosinato de amonio amplía las opciones disponibles dentro de los esquemas de manejo agronómico.
La decisión oficial reafirma el rol de Argentina como uno de los países con mayor trayectoria en evaluación y adopción de biotecnología agropecuaria. Según el marco regulatorio vigente, el país sostiene desde hace más de 30 años un sistema de aprobación basado en evidencia científica para incorporar nuevas tecnologías al agro de manera responsable.







































