Hongos del Pilar produce más de 2 millones de kilos anuales de champignones y portobellos, abasteciendo entre el 45% y el 50% del mercado nacional, con una operación que funciona los 365 días del año. Tras invertir más de USD 7 millones en tecnificación desde 2019, la empresa cuadruplicó su rendimiento por metro cuadrado —de 7 a entre 25 y 30 kilos— y apunta a llegar a 3 millones de kilos para 2030.
Mientras el trigo espera el invierno y la uva espera el otoño, en Pilar se cosecha todos los días. La producción de hongos no tiene estaciones: mientras algunas cámaras están en plena cosecha, otras incuban y otras se preparan para un nuevo ciclo. El resultado es un flujo continuo de más de 38.000 kilos semanales que se cosechan a la mañana, se empacan a la tarde y llegan a góndola al día siguiente.
El salto productivo que experimentó la empresa es uno de los más notables de la agroindustria argentina reciente. Cuando la actividad arrancó en los años 80, el rendimiento esperado era de alrededor de 7 kilos por metro cuadrado. Hoy llega a entre 25 y 30, gracias a la incorporación de sistemas de estanterías y controles automatizados de temperatura, humedad y ventilación que recrean con precisión las condiciones que cada especie necesita para desarrollarse.
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El proceso productivo combina tecnología y trabajo manual especializado. Todo comienza con la elaboración del sustrato a partir del compostaje de material orgánico. Una vez pasteurizado, se inocula el hongo y se traslada a las cámaras de cultivo. La cosecha final es manual: uno por uno, los hongos que alcanzan su tamaño óptimo son recolectados por el equipo de producción.
“Una de las particularidades del cultivo de hongos es que trabajamos con organismos vivos que reaccionan a cada cambio de temperatura, humedad o ventilación. Por eso, gran parte de nuestro trabajo consiste en monitorear permanentemente las condiciones de cultivo para que cada cámara tenga el ambiente que necesita en cada etapa del proceso”, explicó Laura Márquez, jefa de cultivo de Hongos del Pilar.
Con más de USD 7 millones invertidos en tecnificación y expansión desde 2019, la empresa apunta a pasar de los 2 millones de kilos anuales actuales a 3 millones para 2030. En un contexto donde gran parte de la producción agropecuaria depende de los ciclos estacionales, el cultivo de hongos muestra una lógica diferente: producir alimentos frescos de manera continua, con alta eficiencia y un proceso que no se detiene ningún día del año.










































