A casi dos meses de la entrada en vigencia del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea, los datos confirman el peso histórico de Santa Fe en esa relación comercial: la provincia exportó US$ 1.883 millones al bloque europeo en 2025, una cifra que supera ampliamente lo vendido por Uruguay y Paraguay juntos a ese mismo destino. Desde el 1° de mayo, cuando comenzó a aplicarse el tratado con sus progresivas reducciones arancelarias y nuevas cuotas de acceso, el vínculo entre la principal provincia agroexportadora del país y el mayor bloque comercial del mundo vuelve a cobrar relevancia estratégica.

Un socio histórico que sigue siendo clave
La Unión Europea fue en 2025 el segundo destino de las exportaciones argentinas, representando cerca del 10% del total vendido al exterior por el país. Se trata de la tercera economía mundial, con alto poder adquisitivo y fuerte demanda de alimentos, energía y manufacturas industriales, factores que explican su relevancia sostenida para la Argentina.
Dentro de ese vínculo, Santa Fe ocupa un lugar central. La provincia concentra el 80% de la capacidad de procesamiento de oleaginosas del país, con epicentro en el Gran Rosario, que en 2025 fue el principal nodo portuario agroexportador del mundo. Promediando el período 2002-2025, el 33% de las exportaciones argentinas a la UE se originaron en Santa Fe: uno de cada tres dólares exportados al bloque europeo fue producción santafesina.
De los máximos históricos a una participación más diversificada
La participación de Santa Fe en las exportaciones argentinas a la UE alcanzó su pico en 2009, cuando explicó el 44% del total. Tras un nuevo repunte en 2022, cercano al 39%, la proporción se redujo hasta ubicarse en torno al 25% en 2025. Pese a esa caída relativa, la provincia se mantuvo como la segunda exportadora argentina al bloque, detrás de Buenos Aires, después de haber liderado ese ranking de forma sostenida hasta 2022.
En 2025, la Unión Europea fue además el segundo destino más importante de las exportaciones santafesinas, solo superado por India. Ese mismo año se registraron dos récords históricos: las exportaciones de carne bovina santafesina a la UE y los envíos de harina de girasol, ambos en máximos históricos.
El complejo soja pierde impulso, pero el balance sigue siendo positivo
No todo el panorama es de crecimiento. La menor demanda europea de harina de soja y biodiesel argentinos golpeó directamente a Santa Fe, dado su rol central en la industrialización de la oleaginosa. Durante todo este siglo, el complejo soja explicó la mayor parte de los envíos provinciales a Europa, acompañado por la carne bovina y otros productos agroindustriales e industriales —rubro que en conjunto representa más del 85% de las exportaciones argentinas totales a la UE—.

La participación de la Unión Europea como destino de las exportaciones santafesinas también descendió con el tiempo: desde un máximo del 32% en 2009 hasta el 12% registrado en 2025, en línea con la creciente diversificación hacia mercados como el Sudeste Asiático, Medio Oriente y otros países de América Latina. El techo nominal de exportaciones santafesinas a la UE, de hecho, se alcanzó en 2011 y no volvió a superarse desde entonces.
Santa Fe, más grande que dos países juntos
El dato más contundente de la comparación regional es que Santa Fe, siendo una sola provincia, exporta a la UE sistemáticamente más que Uruguay y Paraguay combinados. Entre 2018 y 2025 esa tendencia se mantuvo sin excepciones, incluso en el año de la histórica sequía: en 2023, Santa Fe exportó US$ 1.367 millones a la UE, frente a los US$ 830 millones de Uruguay y los US$ 503 millones de Paraguay. En 2025, la brecha se amplió aún más: US$ 1.883 millones santafesinos contra US$ 1.058 millones uruguayos y apenas US$ 399 millones paraguayos.

Con el acuerdo Mercosur-UE ya en marcha, Santa Fe aparece como una de las provincias con mayor potencial para capitalizar la mayor integración con el bloque comercial más grande del mundo. Sin embargo, persisten riesgos a monitorear: la eventual clasificación de la soja como cultivo de “alto riesgo” por cambio indirecto del uso del suelo (iLUC) podría restringir el acceso del biodiesel y el aceite santafesinos al mercado europeo, mientras que las salvaguardias agrícolas introducidas tras el cierre de las negociaciones siguen generando fricciones con el espíritu original del tratado.
Fuente: Guido D’Angelo – Emilce Terré BCR








































