En la tradicional Jornada de Carnes y Granos de la Expo Rural de Palermo, representantes de las cadenas bovina, porcina y avícola coincidieron en un diagnóstico optimista para los próximos años, aunque con desafíos concretos por delante. El ciclo de retención bovina, la oportunidad porcina ante la dificultad de los grandes exportadores del hemisferio sur y la necesidad de renovar granjas avícolas fueron los ejes del debate.
El analista Víctor Tonelli, de la Comisión de Carnes de la SRA, abrió el panel con un mensaje claro sobre el vacuno: Argentina ya ingresó en un ciclo de retención que puede extenderse entre 3 y 5 años, con menor oferta, precios más altos y un consumo per cápita que se mantendrá en torno a los 45 kilos por habitante. Pero el dato más relevante no fue el ciclo en sí sino la oportunidad que abre: “Hoy tenemos la posibilidad de ofrecer un speciality. El desafío es pasar de vender carne sin categoría a vender una con clasificación por tipificación. La mesa está servida”, afirmó.
Esa agenda de tipificación y diferenciación fue profundizada por Carlos Riusech, vicepresidente del Consorcio ABC, y Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria de la SAGYP. Riusech fue preciso sobre lo que exige el mercado internacional: “La uniformidad es la gran demanda del mercado global”, con el marmoleo o marbling como parámetro que los exportadores perciben con creciente fuerza. “La película va a ser muy buena en los próximos años. Esto es una revolución”, expresó el directivo de ABC.
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Daniel Fenoglio, presidente de la Federación Porcina Argentina, presentó el panorama porcino con optimismo bien fundamentado: “Los grandes exportadores de cerdo del hemisferio sur la tienen más complicada para crecer, y ya hay empresas revoloteando por Brasil y Argentina para analizar inversiones”. El sector viene creciendo entre el 5% y el 10% de forma sostenida desde hace 20 años y ofrece un precio tres veces menor al del vacuno. “No queremos ir contra él, sino complementarlo. Tenemos que ser la carne que combata a la inflación”, planteó.
Franco Santángelo, presidente de CEPA, completó el panel con el diagnóstico avícola. El pollo lidera el consumo de proteína animal en Argentina, pero tiene un cuello de botella claro: “Los frigoríficos están actualizados, las plantas también, pero las granjas están saturadas. Eso lo tenemos que cambiar”. El referente avícola también marcó la dependencia histórica del pollo respecto a los precios de la carne roja: “El pollo siempre fue traccionado por la carne roja y el poder adquisitivo en términos reales de la gente”.
“Hay que apostar a la calidad y hacer las cosas bien, porque el país tiene un futuro muy promisorio en nuestro sector”, concluyó Riusech, con una advertencia implícita: el reconocimiento internacional de ese trabajo de vanguardia no llega de inmediato. La jornada dejó un mensaje compartido por las tres cadenas: las condiciones están dadas, pero la diferenciación, la tipificación y la inversión en infraestructura son las deudas pendientes para aprovecharlas.










































