Un estudio conjunto del INTA y la Asociación Argentina de Grasas y Aceites (ASAGA), presentado durante el Seminario ACSOJA 2026 en la Bolsa de Comercio de Rosario, confirmó que la soja argentina posee un perfil de aminoácidos superior al reportado por la bibliografía internacional. El relevamiento, realizado en establecimientos productivos de todo el país, aporta evidencia científica para fortalecer el posicionamiento de la cadena sojera en mercados internacionales de mayor valor agregado.
La calidad de la soja argentina gana respaldo científico y abre nuevos mercados
La soja argentina podría consolidar una nueva ventaja competitiva en el comercio internacional. Ya no solo por su capacidad industrial o por el volumen exportador, sino también por la calidad nutricional de su materia prima.
Ese fue uno de los principales mensajes que dejó el panel “Fortalezas nutricionales de la soja argentina: mapa clave de calidad en aceite, proteína y aminoácidos”, desarrollado durante el Seminario ACSOJA 2026.
Especialistas del INTA y de ASAGA presentaron los resultados del primer mapa nacional de calidad de la soja argentina, un trabajo que integra información sobre contenido de proteína, aceite y perfil de aminoácidos obtenida directamente de establecimientos productivos de todo el país.
El primer mapa nacional de calidad de la soja
El estudio involucró a 115 agencias de extensión del INTA pertenecientes a nueve Centros Regionales y relevó muestras representativas de ocho grandes regiones productivas.
Durante los cuatro años analizados, el contenido promedio nacional de proteína alcanzó el 36,2%, con los valores más elevados registrados en el NOA, el norte argentino y el sudoeste de Córdoba.
Además, el trabajo identificó importantes oportunidades para mejorar la calidad del cultivo mediante prácticas de manejo, especialmente la fertilización, implementada solamente por el 43% de los productores incluidos en el relevamiento.
“Argentina produce una de las mejores harinas de soja del mundo. Hoy contamos con información propia que nos permite demostrar científicamente cuál es la calidad real de nuestra materia prima y dejar de depender de datos generados en otros países”, destacó Ángela Orlando, de ASAGA.
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Los aminoácidos clave sorprenden a los investigadores
Uno de los resultados más relevantes surgió del análisis de los cinco aminoácidos considerados estratégicos para evaluar la calidad nutricional de la harina de soja.
Tradicionalmente se consideraba que, a mayor contenido de proteína, estos aminoácidos tendían a disminuir por efecto de dilución.
Sin embargo, la investigación encontró un comportamiento diferente.
“Encontramos que la sumatoria de cinco aminoácidos clave alcanzó un valor promedio de 15,06, cuando la bibliografía internacional para harinas de soja informa 14,36. Eso significa que el poroto argentino ya presenta una calidad superior a la que históricamente se le atribuía”, explicó Cecilia Accoroni, investigadora del INTA.
Los resultados muestran que los aminoácidos mantienen niveles estables gracias a un mecanismo de compensación interna, incluso cuando disminuye el porcentaje total de proteína.
La fertilización también mejora la calidad
El trabajo también permitió identificar factores que influyen directamente sobre la calidad del grano.
Orlando explicó que históricamente los programas de mejoramiento genético priorizaron el rendimiento antes que el contenido proteico, debido a que el mercado no remuneraba ese atributo.
A ello se suman variables ambientales como la temperatura, la disponibilidad de agua, la radiación, la fecha de siembra, los grupos de madurez y el manejo de la fertilización.
Entre los resultados más destacados, la investigación detectó un incremento del 25% en el contenido de metionina durante la última campaña y comprobó diferencias significativas de metionina y cisteína entre lotes fertilizados y no fertilizados.
Los especialistas consideran que estos resultados refuerzan la importancia del manejo nutricional para potenciar el valor comercial de la soja.
La lisina aparece como un diferencial estratégico
Otro aspecto sobresaliente fue el comportamiento de la lisina, considerada el principal aminoácido limitante para la alimentación animal y uno de los mejores indicadores de calidad biológica de la proteína.
Las investigadoras propusieron avanzar hacia sistemas de evaluación que contemplen la biodisponibilidad de los aminoácidos y no únicamente el porcentaje de proteína utilizado actualmente como referencia comercial.
Además, Orlando destacó que la industria aceitera argentina obtiene naturalmente un excelente perfil nutricional de la harina sin necesidad de procesos adicionales de enriquecimiento.
“La molienda de soja argentina logra naturalmente un muy buen perfil de calidad, sin procesos de enriquecimiento. Esa característica nos distingue internacionalmente y fortalece el posicionamiento de la cadena agroindustrial”, afirmó.
Evidencia científica para conquistar nuevos mercados
Los resultados coinciden con un reciente meta-análisis realizado por la Universidad Politécnica de Madrid, que comparó la calidad de las harinas de soja de Argentina, Brasil, Estados Unidos e India.
Según ese trabajo, la producción argentina presenta mejores valores relativos en varios de los aminoácidos considerados estratégicos para la nutrición animal.
Para las investigadoras, contar con evidencia científica generada en condiciones reales de producción representa una herramienta clave para diferenciar la soja argentina por calidad y no únicamente por volumen.
Los especialistas coincidieron en que el nuevo mapa nacional de calidad constituye un respaldo científico para fortalecer la competitividad internacional de la soja argentina. La información obtenida abre la posibilidad de posicionar la producción nacional en segmentos de mayor valor agregado, aportando argumentos objetivos para la industria, el comercio exterior y toda la cadena sojera.








































