El mundo va a producir más granos de los que puede consumir y Argentina tiene una sola salida: los biocombustibles

Campo de soja y maíz junto a silos de almacenamiento y referencias a biocombustibles y movilidad eléctrica, representando los desafíos futuros para la demanda mundial de granos.
Un informe de S&P Global advierte que la producción mundial de granos crecerá más rápido que su demanda hasta 2050, en un escenario de desaceleración demográfica, estancamiento del consumo de carne y avance de los autos eléctricos. Para el analista Javier Preciado Patiño, Argentina enfrenta una ventana crítica: sin una política agresiva de biocombustibles, quedará fuera de la cancha frente a Brasil y Estados Unidos.

El diagnóstico parte de un dato que invierte décadas de certezas en el agro mundial: la oferta de granos crece más rápido que la demanda. La producción de soja avanza al 1,2% anual y la de maíz al 1,5%, mientras que ningún driver de demanda global compensa esa productividad creciente. El crecimiento demográfico cayó del 1,4% anual en 2000 al 0,4% proyectado para 2050, y el consumo de carne per cápita —que crecía al 2,4% en los 90— llegará a cero en 2050, con China como caso emblemático de maduración del consumo cárnico.

El informe de S&P Global agrega un tercer factor disruptivo: el avance de los autos eléctricos y la mejora en la eficiencia de los motores reducirá la demanda de etanol para mezcla con naftas. En Estados Unidos, con los cortes actuales y los rindes de maíz en aumento, sobraría alrededor del 31% del área maicera hacia 2050.


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Frente a ese escenario, Preciado Patiño señala que los biocombustibles son el único amortiguador disponible para evitar que la sobreoferta agrícola destruya precios y rentabilidades. La producción mundial de biodiésel ya pasó de 36,6 millones de toneladas en 2017 a 64,9 millones en 2025, con Brasil, Estados Unidos e Indonesia volcando cada año más aceite vegetal al sector.

Argentina, en cambio, debate una nueva ley de biocombustibles con un corte de biodiésel del 10%. Para el analista, ese porcentaje es insuficiente para sostener la cadena de valor de la soja. “Ir al 15% es lo mínimo para seguir en carrera”, sostiene, en sintonía con lo que piden las entidades del sector.

El problema de fondo es estructural: mientras Estados Unidos tiene la billetera para sostener a sus farmers aunque sus costos sean los más altos, y Brasil sigue expandiendo su frontera agrícola, Argentina enfrenta el mismo mercado con derechos de exportación que la sacan de la cancha, especialmente en soja. La posición logística del país —más cerca de los puertos que Brasil— es una ventaja que los DEX neutralizan.

El título del informe de S&P Global lo sintetiza: los biocombustibles son el catalizador de la agricultura. Sin una política que eleve los cortes de manera significativa y elimine los derechos de exportación, Argentina corre el riesgo de ser el pato de la boda en un mercado global donde la oferta ya supera a la demanda, y donde los grandes jugadores cuentan con herramientas que el país todavía no termina de usar.

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