Argentina dejó de ser el país con mayor capacidad instalada de molienda de soja entre los principales exportadores mundiales y cayó al tercer lugar, superada por Estados Unidos y Brasil. Un informe de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) atribuye este cambio al fuerte crecimiento de las inversiones impulsadas por los biocombustibles en ambos países, mientras que la industria local permanece prácticamente estancada desde 2020.
Después de mantener durante 15 años consecutivos el liderazgo mundial en capacidad de procesamiento de soja, Argentina fue desplazada por Estados Unidos y Brasil, según un informe elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR).
El país había alcanzado esa posición gracias a las fuertes inversiones realizadas desde fines de los años noventa, especialmente en el polo agroindustrial del Gran Rosario, favorecidas por la modernización portuaria, la Hidrovía Paraguay-Paraná y el crecimiento sostenido de la producción sojera.
Sin embargo, ese proceso perdió impulso en los últimos años. La capacidad instalada local alcanzó un techo cercano a 68 millones de toneladas anuales en 2020, pero desde entonces prácticamente no volvió a expandirse e incluso registró una leve retracción.
Mientras tanto, Estados Unidos y Brasil mantuvieron un ritmo sostenido de inversiones industriales. En la última década, la capacidad de molienda creció a un promedio anual del 4% en Estados Unidos y del 1,9% en Brasil, permitiendo que ambos países superaran a Argentina entre 2024 y 2025.
El auge de los biocombustibles cambia el mapa mundial
La BCR sostiene que el mercado global de la soja atraviesa un cambio estructural impulsado por el crecimiento de la demanda de biocombustibles.
Si durante las últimas décadas el principal motor del complejo sojero fue la alimentación animal, actualmente el aceite de soja gana protagonismo como materia prima para la producción de biodiésel.
Estados Unidos y Brasil encabezan esa transformación. Ambos países incrementaron significativamente el procesamiento interno del poroto para abastecer la creciente demanda de combustibles renovables.
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En Estados Unidos, cerca de la mitad del aceite de soja destinado al mercado interno ya se utiliza para procesos industriales vinculados al biodiésel, mientras que en Brasil esa participación alcanza casi dos tercios.
Actualmente, ambos países concentran aproximadamente el 80% del consumo mundial de aceite de soja destinado a usos industriales.
Brasil y Estados Unidos amplían la ventaja
La diferencia también se explica por la evolución de la producción agrícola.
Brasil multiplicó por seis su cosecha de soja en los últimos 25 años y alcanzó un récord cercano a 180 millones de toneladas en la última campaña.
Estados Unidos, por su parte, incrementó su producción alrededor de un 60%, con un volumen actual cercano a 116 millones de toneladas y perspectivas de alcanzar los 120 millones en el próximo ciclo.

Esta mayor disponibilidad de materia prima permitió sostener nuevas inversiones industriales destinadas a agregar valor antes de exportar.
Argentina quedó al margen del crecimiento global
El informe destaca que durante la última década el procesamiento mundial de soja aumentó cerca de 95 millones de toneladas.
Brasil y Estados Unidos explican el 43% de ese crecimiento, mientras que, al sumar a China, esos tres países concentran el 72% del incremento del crush global.
En contraste, Argentina no logró expandir su nivel de industrialización e incluso registró una leve caída en el volumen procesado.
Esta situación redujo el peso relativo del país dentro del negocio mundial de los derivados de soja, mientras otras regiones comenzaron a desarrollar mayor capacidad de procesamiento local.

Las perspectivas dependerán de las políticas y las inversiones
La Bolsa de Comercio de Rosario considera que el futuro de la industria argentina estará condicionado por las decisiones de política económica y energética.
Según las proyecciones del modelo AGMEMOD de la entidad, manteniendo las condiciones actuales, el procesamiento nacional de soja alcanzaría 46,5 millones de toneladas hacia 2030.
En cambio, bajo un escenario sin derechos de exportación, la molienda podría crecer hasta 54 millones de toneladas, un incremento cercano al 23% respecto de los niveles actuales.

A ello se suman anuncios privados por alrededor de US$ 1.000 millones destinados a ampliar la capacidad de molienda en plantas ubicadas en Santa Fe y Buenos Aires.
De concretarse esos proyectos, Argentina incorporaría unas 22.000 toneladas diarias adicionales de procesamiento, equivalentes a 7,2 millones de toneladas anuales.
Aunque Argentina perdió el liderazgo mundial en capacidad de molienda de soja, la Bolsa de Comercio de Rosario advierte que existen oportunidades para recuperar competitividad. La expansión de la demanda global de biocombustibles y las inversiones anunciadas por el sector privado podrían abrir una nueva etapa para la industria aceitera, siempre que las condiciones económicas y regulatorias acompañen ese proceso.

Fuente: Matías Contardi – Bruno Ferrari – Emilce Terré – Julio Calzada BCR













































