China acelera las exportaciones de pollo con precios hasta US$1.000 por tonelada más bajos

Carne aviar preparada para exportación en una planta industrial, con carga de mercadería hacia contenedores y un buque portacontenedores al fondo.
China comenzó a ganar terreno como exportador de carne aviar después de años de expansión productiva y mejoras tecnológicas. Una empresa procesadora aseguró que su pollo puede ofrecerse hasta US$1.000 por tonelada por debajo de competidores de Brasil y Tailandia, mientras las exportaciones chinas de productos avícolas alcanzaron US$2.600 millones el año pasado, casi el doble que en 2020. El crecimiento del excedente interno y la búsqueda de nuevos mercados empiezan a modificar la competencia internacional de proteínas.

China empieza a jugar otro papel en el mercado mundial de carne

Durante años, China fue observada fundamentalmente por su capacidad de importar enormes volúmenes de alimentos y materias primas.

Ahora, parte de su industria de proteínas comienza a recorrer el camino inverso.

El aumento de la capacidad productiva, las inversiones realizadas para fortalecer la seguridad alimentaria y los cambios en los hábitos de consumo interno generaron un escenario en el que algunas compañías producen más de lo que puede absorber el mercado doméstico.

La respuesta está siendo buscar compradores en el exterior.

En el sector avícola, ese movimiento ya alcanza una escala relevante.

China se convirtió el año pasado en exportador neto de pollo y sus ventas externas de productos avícolas llegaron a US$2.600 millones, casi el doble del valor registrado en 2020.

Hasta US$1.000 por tonelada de diferencia

Uno de los factores que explica el avance es el precio.

Dang Yangyang, gerente general de Wintop Food, señaló que el producto de la compañía puede tener una diferencia de hasta US$1.000 por tonelada frente al pollo de competidores brasileños y tailandeses.

La empresa procesa alrededor de 60 millones de pollos por año y comercializa pechugas, nuggets, albóndigas y dumplings en más de 20 países.

Según el ejecutivo, los compradores internacionales históricamente mostraban dudas sobre la calidad de los alimentos chinos.

Pero la magnitud de la ventaja económica comenzó a cambiar esa percepción.

“Si tienes una ventaja de precio significativa, muchos clientes te buscan activamente”, resumió.

El excedente interno empuja a las empresas hacia afuera

El crecimiento de las exportaciones tiene detrás una transformación de la producción alimentaria china.

El énfasis puesto por Pekín en aumentar la seguridad alimentaria impulsó fuertes inversiones en capacidad productiva, automatización y tecnología.

Al mismo tiempo, los patrones de consumo comenzaron a modificarse.

En el caso del cerdo, los cortes más grasos perdieron atractivo entre parte de los consumidores urbanos.

El consumo per cápita cayó 13% desde el máximo registrado en 2023.

El pollo siguió una trayectoria diferente.

El consumo per cápita aumentó más de 50% durante la década terminada en 2024.

A pesar de ese crecimiento de la demanda doméstica, la capacidad instalada avanzó todavía más rápido en determinadas cadenas.

El resultado es un volumen creciente disponible para exportación.

De 20.000 a 120.000 pollos por nave

La transformación puede verse en la escala alcanzada por algunas plantas.

En Wintop, ubicada en la provincia de Shandong, la cantidad de pollos alojados por nave pasó de 20.000 a 120.000 animales en una década.

También aumentaron la velocidad y eficiencia productivas.

Los pollos alcanzan un peso promedio de 2,5 kilos, frente a aproximadamente 2,2 kilos mencionados para los pollos de engorde brasileños.

La faena se produce en menos de 42 días, mientras la referencia señalada para Brasil es de unos 45 días.

La combinación de escala, productividad y menores costos está fortaleciendo la capacidad china para competir fuera de sus fronteras.


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El pollo procesado gana peso en la estrategia

El crecimiento tampoco se limita a vender carne sin elaboración.

Empresas como Sunner están avanzando sobre productos de mayor valor agregado, entre ellos pollo marinado y comidas preparadas.

Las ventas internacionales de la compañía aumentaron 42% el último año, hasta alcanzar US$135 millones.

Sunner también comenzó a internacionalizar genética desarrollada en China.

La empresa creó el primer pollo de engorde de plumas blancas desarrollado en el país y comenzó a expandirlo hacia mercados de África y Asia Central.

La estrategia muestra que el objetivo excede la exportación de carne: las compañías buscan instalar también tecnología, genética y capacidad productiva.

“Si quieres crecer, tienes que ir al extranjero”

La búsqueda de nuevos mercados se extiende a otras proteínas.

Zhang Yuan, responsable de marketing de leche de fórmula infantil del gigante lácteo Yili, sintetizó el cambio de estrategia empresarial.

“Todas las empresas ganaderas chinas planean expandirse al extranjero. Si quieres crecer, tienes que ir al extranjero”, sostuvo.

Yili planea comenzar a vender fórmula infantil en el sudeste asiático el próximo año.

El movimiento es significativo debido a la historia reciente de la industria láctea china.

En 2008, productos de la compañía fueron retirados durante la crisis por contaminación con melamina que afectó la confianza de los consumidores durante años.

Actualmente, la fórmula infantil de Yili encabeza las ventas dentro del mercado chino.

Los lácteos también aumentan sus exportaciones

El pollo no es la única cadena que busca colocar excedentes fuera del país.

Según las proyecciones incluidas en la información difundida, las exportaciones chinas de productos lácteos podrían alcanzar US$600 millones este año.

Eso implicaría duplicar el valor registrado tres años atrás.

China ya ocupa además una posición dominante como exportador mundial de productos del mar.

La expansión hacia pollo y lácteos agrega así nuevos componentes al comercio agroalimentario del país.

Preocupación entre competidores internacionales

El avance comienza a ser observado con atención por otros países exportadores.

Kukrit Arepagorn, gerente de la Asociación Tailandesa de Exportadores de Procesamiento de Pollos de Engorde, afirmó que la situación genera preocupación.

Según explicó, los compradores internacionales están utilizando cada vez más los valores del pollo chino como referencia durante las negociaciones.

Ese efecto puede convertirse en uno de los principales desafíos para empresas de otros países.

La competencia deja de concentrarse únicamente en ganar mercados y pasa también a ejercer presión sobre los precios.

Brasil aparece directamente expuesto a la nueva competencia

La comparación planteada por las propias empresas chinas coloca a Brasil entre los competidores directos.

El país sudamericano tiene una presencia consolidada en el comercio internacional de carne aviar y cuenta con una industria altamente competitiva.

Sin embargo, una diferencia de hasta US$1.000 por tonelada, cuando efectivamente se presenta en determinadas operaciones y productos, representa un elemento fuerte durante una negociación comercial.

No implica que China pueda sustituir automáticamente a proveedores consolidados.

Los mercados internacionales también dependen de condiciones sanitarias, habilitaciones, calidad, logística, características del producto y relaciones comerciales.

Pero el precio chino ya comenzó a funcionar como una referencia adicional para los compradores.

De importador a competidor exportador

La transformación tiene relevancia porque modifica una de las características centrales del mercado agroalimentario internacional.

China continúa siendo un gigantesco consumidor e importador de alimentos, pero algunas de sus cadenas comienzan simultáneamente a desarrollar una capacidad exportadora relevante.

Michael Boddington, consultor agroindustrial radicado en Pekín, calificó ese cambio de comprador a exportador emergente como “perturbador” para el mercado mundial de la carne.

La dimensión del fenómeno dependerá ahora de cuánto excedente pueda generar la industria china y de qué mercados acepten sus productos.

Una nueva presión sobre el comercio mundial de proteínas

El proceso recién comienza, pero ya aparecen señales concretas.

China exportó US$2.600 millones en productos avícolas, empresas del sector incrementan capacidad y ventas externas, los lácteos también buscan destinos y compañías de genética y alimentos procesados avanzan hacia nuevos países.

El precio aparece como una de sus principales armas comerciales.

Para los grandes exportadores tradicionales, el desafío será seguir la evolución de un competidor que hasta hace pocos años era observado principalmente por cuánto podía comprar.

Ahora, China también quiere vender, y el salto de sus exportaciones de pollo muestra que ese cambio ya empieza a sentirse en la formación de precios y en las negociaciones del mercado internacional.

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