Frente a una campaña 2026/27 con riesgo de excesos hídricos, el manejo del silaje de maíz exige anticipar fechas de siembra, medir con precisión la materia seca, planificar la logística de cosecha y ajustar la confección del silo. Un informe técnico de SUPRA Semillas advierte que el desafío no será solamente producir más, sino evitar que el agua termine transformándose en pérdidas.
En una campaña condicionada por El Niño y la posibilidad de precipitaciones superiores a lo normal, producir un buen silaje de maíz dependerá tanto del rendimiento del cultivo como de la capacidad para cosecharlo, transportarlo y conservarlo en el momento adecuado.
El informe técnico de silajes de SUPRA Semillas para la campaña 2026/27 pone el foco justamente en ese punto: en un año húmedo, la eficiencia no se define solamente por las toneladas producidas, sino por cuánta materia seca logra conservarse con calidad hasta llegar al comedero.
El exceso de agua puede favorecer el potencial productivo del maíz, pero también complicar el ingreso de maquinaria, comprimir la ventana de picado y aumentar el riesgo de pérdidas durante la confección.
Escalonar la siembra para no concentrar todo el picado
Uno de los principales riesgos aparece cuando una superficie importante alcanza simultáneamente el momento óptimo de cosecha.
Si en ese período se instala una secuencia prolongada de lluvias, toda la logística puede quedar condicionada.
Por eso, el informe recomienda escalonar las fechas de siembra y distribuir la superficie entre distintos ambientes, de manera de ampliar la ventana operativa y reducir la posibilidad de que toda la superficie necesite picarse al mismo tiempo.
En un año húmedo, además, el lote de mayor potencial no necesariamente será el mejor para silaje si no permite el ingreso de la maquinaria en el momento indicado.
Recomendación técnica 1: distribuir el riesgo entre ambientes y fechas de siembra.
La materia seca define el momento de picado
El otro indicador central es el porcentaje de materia seca (MS).
Para maíz destinado a silaje, el informe establece un rango de referencia óptimo de 32% a 38% de materia seca.
Por debajo de ese nivel, el exceso de humedad puede aumentar las pérdidas por efluentes y alterar la fermentación. En cambio, cuando el cultivo se seca demasiado, se dificulta la compactación y aumenta la exposición del material al oxígeno.
En campañas lluviosas, el aspecto visual del cultivo puede inducir a errores. Por eso, la recomendación es no decidir el picado solamente “a ojo”, sino medir la materia seca antes de que ingrese la picadora.
Recomendación técnica 2: medir rigurosamente la materia seca antes de definir la cosecha.
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Cuando el piso deja de acompañar
El exceso de agua también agrega un problema operativo: la transitabilidad.
El ingreso de maquinaria pesada sobre suelos saturados puede generar compactación profunda, además de demoras y mayores costos de transporte.
Por ese motivo, SUPRA propone elaborar previamente un mapa de riesgo operativo, clasificando los lotes según su capacidad de tránsito.
Ese esquema debería contemplar:
- accesos disponibles;
- caminos utilizables;
- zonas de descarga;
- capacidad de tránsito de los equipos;
- posibilidad de compactar correctamente el material.
El objetivo es evitar que las decisiones logísticas se tomen cuando la cosecha ya está en marcha.
Recomendación técnica 3: definir de antemano la logística según el riesgo hídrico de cada lote.
El trabajo no termina cuando pasa la picadora
Una buena producción de materia seca puede perderse rápidamente si la confección del silo no es correcta.
La conservación depende de generar cuanto antes un ambiente sin oxígeno, capaz de permitir una fermentación estable.
Para lograrlo es necesario controlar el tamaño de partícula, procesar correctamente el grano, trabajar con capas finas durante la compactación y sellar el material de inmediato.
El manejo posterior también resulta determinante.
Durante la extracción, el frente debe avanzar a una velocidad suficiente para reducir el deterioro aeróbico y limitar la exposición al oxígeno.
Recomendación técnica 4: considerar la confección y la extracción como parte del proceso productivo del silaje.
No todos los sistemas necesitan el mismo silaje
El informe también remarca que no existe un único silaje ideal.
En tambos pastoriles, puede actuar como una reserva estratégica cuando el exceso de humedad reduce las posibilidades de pastoreo.
En sistemas estabulados o a corral, cumple una función central dentro de las raciones totalmente mezcladas.
En planteos de carne puede asumir distintos roles según la etapa productiva: reserva en cría, soporte para ganancias de peso en recría y fuente de energía y almidón durante la terminación.
La calidad necesaria, por lo tanto, depende de cuál será su destino dentro del sistema.
El clima no se maneja, pero las pérdidas sí
El exceso hídrico no necesariamente representa un problema productivo.
Con una estrategia adecuada puede permitir que el maíz exprese altos niveles de rendimiento. El riesgo aparece cuando la campaña genera más materia seca de la que después puede cosecharse o conservarse correctamente.
La clave pasa entonces por anticipar la ventana de picado, medir el cultivo, asegurar la transitabilidad y mantener la calidad durante toda la conservación.
En este escenario, la pregunta deja de ser solamente cuánto cuesta producir una tonelada de materia seca.
También pasa a ser cuánto cuesta perder una tonelada que ya fue producida.








































