La campaña agrícola 2026/27 comenzó en Santiago del Estero con más del 80% del área de girasol sembrada, mientras la cosecha de maíz 2025/26 se extendió hasta fines de agosto y comienzos de septiembre por las lluvias y la falta de piso. Según el relevamiento de la Bolsa de Cereales de Córdoba (BCCBA), el maíz cerraría con una producción de 4,3 millones de toneladas, en tanto que el seguimiento de lotes de maíz voluntario en Belgrano y Moreno mantiene el foco sobre la chicharrita de cara al nuevo ciclo.
El relevamiento realizado entre el 7 y el 13 de septiembre mostró el avance de la nueva campaña agrícola en Santiago del Estero, con el girasol como uno de los primeros cultivos en tomar impulso.
Más del 80% de la superficie prevista para girasol ya se encontraba implantada. Aunque el avance era inferior al registrado durante el mismo período de la campaña anterior, se ubicaba por encima del promedio histórico.
Las condiciones generales fueron evaluadas entre buenas y excelentes, aunque con diferencias según las zonas. En Quimilí, los técnicos señalaron que la evolución del cultivo dependerá de la disponibilidad de precipitaciones durante la primavera, mientras que en Colonia Alpina las bajas temperaturas ralentizaron la emergencia y el crecimiento inicial.
También se observaron diferencias en el desarrollo fenológico. Moreno y Alberdi presentaron los cultivos más avanzados, con plantas en cuarto y tercer par de hojas verdaderas, respectivamente. En la mayoría de los departamentos restantes predominó el estado V1.
En cuanto al estado sanitario, en buena parte del área todavía no se detectaron plagas. Sin embargo, el relevamiento registró presencia de oruga cogollera y cortadoras en Belgrano, mientras que en Moreno y Rivadavia se detectaron, con baja incidencia, distintas especies como cortadoras, arañuela, gorgojo del girasol y orugas defoliadoras.
Maíz: una cosecha marcada por las demoras
La campaña de maíz 2025/26 tuvo un cierre más lento de lo habitual. En algunas zonas, las tareas de recolección se extendieron hasta fines de agosto y comienzos de septiembre, principalmente por las abundantes precipitaciones, la falta de piso, la elevada humedad del grano y el incremento de los costos de secado.
Los rendimientos presentaron una importante variabilidad según la zona y la fecha de siembra. Entre los factores que afectaron los resultados se identificaron estrés hídrico y térmico, quebrado y vuelco de plantas, enfermedades de caña y el complejo del achaparramiento del maíz, asociado a la presencia de chicharrita.
Los menores rendimientos relevados se ubicaron entre 38 y 40 quintales por hectárea en Bandera, Guardia Escolta, Colonia Alpina y Pampa de los Guanacos. En el otro extremo, se alcanzaron 90 qq/ha en Bandera y 75 qq/ha en Quimilí.
De acuerdo con la estimación de la BCCBA, la producción provincial de maíz se ubicaría en torno a 4,3 millones de toneladas. El volumen sería superior al de la campaña anterior, aunque el rendimiento promedio permanecería por debajo de la media histórica. El resultado productivo estuvo favorecido por una superficie sembrada que superó en 70% a la registrada en 2024/25.
Maíz voluntario: el foco sobre Belgrano y Moreno
Uno de los puntos que adquiere relevancia en la transición entre campañas es la presencia de maíz voluntario o “guacho”.
El primer relevamiento realizado en agosto permitió identificar una mayor concentración de lotes afectados hacia el sudeste provincial. La actualización de septiembre mostró una presencia más marcada en los departamentos Belgrano y Moreno.
El seguimiento resulta importante debido a que las plantas voluntarias pueden funcionar como puente verde para Dalbulus maidis, permitiendo la permanencia del vector entre campañas y aumentando el riesgo de continuidad de la problemática sanitaria.
En Belgrano, las demoras en la cosecha, el vuelco de plantas y la permanencia de espigas sobre el suelo favorecieron nuevas emergencias. A esto se sumó la escasez de heladas, que permitió la supervivencia de plantas en algunos lotes sin control.
En Moreno y Alberdi también se observaron nacimientos de distintas cohortes, vinculados con la secuencia de cosecha y la disponibilidad de humedad. Parte de esos lotes comenzaba a ser controlada antes de las nuevas siembras de girasol y soja.
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Menor presencia de chicharrita
El Informe N.º 50 de la Red Nacional de Monitoreo de Dalbulus maidis registró una disminución de las poblaciones del vector durante la primera parte de septiembre.
En el NOA aumentó la proporción de capturas correspondientes a las categorías de menor abundancia, mientras que en el NEA la chicharrita estuvo presente en el 54% de las localidades relevadas. En esta región también predominaron los niveles bajos de captura.
El escenario refuerza la importancia del monitoreo de plantas voluntarias y de su control antes del establecimiento de los cultivos de la nueva campaña.
El clima marca el inicio de la campaña 2026/27
El contexto climático presenta diferencias dentro de la provincia. Los datos satelitales del sistema GPM mostraron los mayores acumulados de precipitaciones en el sudeste santiagueño, con registros ampliamente superiores al promedio histórico. En otros sectores también se observaron lluvias por encima de lo habitual, mientras que algunas áreas permanecieron por debajo de la media.
Según el Servicio Meteorológico Nacional, los niveles de agua útil en la capa arable son bajos principalmente en sectores del oeste y norte provincial, mientras que en el perfil del suelo la disponibilidad hídrica es mayor hacia el centro-sudeste.
Para el trimestre septiembre-octubre-noviembre, el SMN prevé precipitaciones dentro de los valores normales y temperaturas superiores a lo normal en toda la provincia.
A su vez, el organismo mantiene para el trimestre SON 2026 una probabilidad del 100% de continuidad de la fase El Niño, con mayores probabilidades de que el fenómeno alcance una intensidad muy fuerte.
Con el girasol ya instalado en buena parte del territorio y el maíz 2025/26 terminando una cosecha condicionada por las lluvias, Santiago del Estero inicia la nueva campaña con dos focos de seguimiento: la disponibilidad de agua para sostener los cultivos de invierno y verano y el control del maíz voluntario para reducir los refugios de la chicharrita entre campañas.
Fuente: Bolsa Cereales de Córdoba









































