Una investigación del Centro de Investigación en Economía y Prospectiva (CIEP) del INTA determinó que el mejoramiento genético aportó entre 40 y 44 kilos por hectárea por año al rendimiento del trigo argentino, equivalente a una mejora cercana al 1% anual. El trabajo, desarrollado por Santiago Felici a partir de más de 77.000 observaciones de 398 cultivares evaluados en 98 localidades durante 26 campañas, permitió diferenciar el aporte de las nuevas variedades de otros factores que influyen sobre la productividad. Los mayores avances se registraron en variedades de ciclo largo y sistemas con uso intensivo de insumos, donde la ganancia alcanzó los 65 kilos por hectárea por año. La investigación recibió el segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria (AAEA).
El INTA determinó cuánto aportó la genética al rendimiento del trigo argentino
El mejoramiento genético fue uno de los factores que contribuyeron al crecimiento de la productividad del trigo argentino durante las últimas décadas.
Un estudio del INTA permitió cuantificar ese aporte y estimó una ganancia genética de entre 40 y 44 kilogramos por hectárea por año, equivalente a una mejora cercana al 1% anual.
La investigación fue realizada por Santiago Felici, del Centro de Investigación en Economía y Prospectiva (CIEP), perteneciente al INTA.
El trabajo, titulado “Ganancia genética del trigo en la Argentina: evidencia de la Red de Ensayos Territoriales (1998-2025)”, recibió el segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria.
El objetivo fue identificar cuánto del avance productivo del trigo puede atribuirse específicamente al desarrollo de variedades mejoradas, separándolo de los efectos del clima, el manejo agronómico y otros cambios registrados en los sistemas agrícolas.
Analizaron más de 77.000 registros de trigo durante 26 campañas
Para desarrollar la investigación, Felici utilizó información de la Red de Ensayos Territoriales (RET), una de las principales fuentes de evaluación de cultivares de trigo del país.
La base de datos reunió:
- Más de 77.000 observaciones de ensayos.
- 398 cultivares de trigo.
- 98 localidades evaluadas.
- 26 campañas agrícolas.
Esta información permitió estudiar el comportamiento de diferentes materiales genéticos bajo distintas condiciones productivas.
La amplitud de la base de datos fue fundamental para distinguir el aporte del mejoramiento varietal de otros factores que también inciden en el rendimiento.
El análisis incluyó resultados obtenidos en diferentes regiones y sistemas de producción.
El mejoramiento genético aportó entre 40 y 44 kilos por hectárea por año
El principal resultado del estudio fue la cuantificación del progreso productivo asociado con la incorporación de materiales genéticos mejorados.
La investigación estimó una ganancia de entre 40 y 44 kilogramos por hectárea por año, lo que representa un avance cercano al 1% anual.
Este incremento corresponde al efecto estimado del mejoramiento genético y no al crecimiento total observado en los rendimientos de los establecimientos agrícolas.
Según el estudio, la tasa registrada en Argentina se ubica en niveles comparables con los observados internacionalmente.
El resultado permite dimensionar cuánto contribuyó la innovación genética al aumento del potencial productivo del trigo, independientemente de otros factores que también influyen sobre los rindes.
Por qué el rendimiento nacional del trigo se duplicó desde los años setenta
El rendimiento promedio nacional del trigo argentino se duplicó desde la década de 1970.
Sin embargo, ese crecimiento respondió a una combinación de factores y no exclusivamente al desarrollo de nuevas variedades.
Entre los elementos que contribuyeron a esa evolución se encuentran las mejoras en el manejo agronómico, las condiciones climáticas, la expansión del cultivo hacia diferentes regiones y la incorporación de genética mejorada.
La investigación del INTA buscó separar el efecto específico de esta última variable.
De esta manera, el trabajo permitió estimar la contribución de la genética sin atribuirle la totalidad del crecimiento productivo registrado durante las últimas décadas.
La diferenciación resulta importante para comprender cómo se combinan la innovación tecnológica y las decisiones de manejo dentro de los sistemas agrícolas.
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Las mayores ganancias alcanzaron los 65 kilos por hectárea por año
El estudio también mostró que el progreso genético no fue uniforme entre los diferentes materiales y sistemas productivos.
Las mayores ganancias se registraron en variedades de ciclo largo y en condiciones de uso intensivo de insumos, donde el incremento alcanzó los 65 kilogramos por hectárea por año.
Estos sistemas incluyeron mayores niveles de utilización de recursos como agua, fertilizantes y fungicidas.
Los resultados muestran que la expresión del progreso genético puede variar según el ambiente y el manejo del cultivo.
La disponibilidad de recursos y las características del sistema productivo influyen sobre la posibilidad de aprovechar las mejoras incorporadas mediante el desarrollo varietal.
Por lo tanto, las ganancias estimadas no deben interpretarse como un incremento idéntico para todos los productores ni para todas las regiones.
Las regiones semiáridas registraron menores avances genéticos
La investigación identificó diferencias entre las regiones productivas argentinas.
Las zonas semiáridas y extrapampeanas presentaron menores ganancias genéticas que el núcleo triguero del país.
Este resultado indica que el progreso logrado mediante el mejoramiento varietal puede expresarse de manera diferente según las condiciones de producción.
El estudio también registró diferencias vinculadas con los ciclos de las variedades y los niveles de utilización de insumos.
La heterogeneidad de los resultados muestra la importancia de evaluar el comportamiento de los cultivares en diferentes ambientes, en lugar de considerar una única tasa de progreso para todo el territorio.
La información disponible no detalla valores específicos para cada provincia ni permite establecer un ranking regional de ganancias genéticas.
Qué significa el avance genético para los productores de trigo
La estimación de la ganancia genética aporta información para comprender el papel de las nuevas variedades dentro de los sistemas agrícolas.
El mejoramiento vegetal permitió incorporar materiales con mayor potencial de rendimiento, aunque su comportamiento depende de las condiciones ambientales y del manejo agronómico.
Para los productores y asesores, los resultados destacan la importancia de considerar las características de cada ambiente al momento de evaluar materiales genéticos.
La investigación no establece una recomendación comercial sobre variedades específicas, sino que analiza el progreso alcanzado por el conjunto de los cultivares estudiados.
El aporte central consiste en medir el efecto de la innovación genética sobre la productividad del trigo argentino a lo largo del tiempo.
El estudio permite medir el aporte de la inversión en investigación y desarrollo
Otro de los aspectos destacados por el trabajo es su utilidad para evaluar los resultados de las inversiones destinadas al mejoramiento vegetal.
Los programas públicos y privados de investigación desarrollan nuevas variedades con el objetivo de mejorar las características productivas de los cultivos.
La ganancia genética estimada constituye una medida concreta del progreso obtenido mediante esas actividades de investigación y desarrollo.
Según el análisis de Felici, estos resultados permiten dimensionar el impacto de la innovación tecnológica sobre uno de los cultivos más importantes de la agricultura argentina.
La investigación también aporta una referencia para estudiar las diferencias de progreso entre regiones y sistemas de producción.
Un investigador del INTA recibió el segundo Premio Joven de la AAEA
El trabajo desarrollado por Santiago Felici obtuvo el segundo Premio Joven de la Asociación Argentina de Economía Agraria (AAEA).
El reconocimiento distingue investigaciones de jóvenes especialistas vinculadas con la economía agraria.
En este caso, el estudio fue destacado por su calidad académica y su relevancia aplicada para comprender la evolución de la productividad del trigo.
La investigación permite relacionar el progreso genético con resultados productivos medibles y aporta evidencia para evaluar el impacto de la innovación sobre el sector agropecuario.
Trigo argentino: la genética explica una parte del crecimiento de los rindes
Los resultados del INTA muestran que el mejoramiento genético realizó una contribución sostenida a la productividad del trigo argentino.
La ganancia estimada de entre 40 y 44 kilogramos por hectárea por año equivale a un progreso cercano al 1% anual, mientras que en variedades de ciclo largo y sistemas de manejo intensivo alcanzó los 65 kilogramos.
El análisis de más de 77.000 observaciones también confirmó que el avance fue diferente entre regiones productivas.
El principal aporte del estudio consiste en distinguir cuánto del crecimiento del rendimiento corresponde al mejoramiento genético, en un contexto donde también intervienen el clima, el manejo y las condiciones de cada ambiente.
La investigación reconocida por la AAEA aporta así una base para valorar el trabajo de los programas de mejoramiento vegetal y comprender el papel de la genética en la evolución productiva del trigo argentino.










































