El vino Huentala Calizo Albar Block 06 Malbec 2023, producido por la bodega mendocina Huentala Wines en Gualtallary, Tupungato, fue elegido Champion Red Wine en el International Wine Challenge 2026, celebrado hace unos días en Londres, y le puso fin a cinco ediciones consecutivas de dominio francés en la categoría. El logro corona un recorrido de siete años que arrancó en 2019, cuando el enólogo José “Pepe” Morales llegó a la bodega y, al recorrer el viñedo, detectó una diversidad de suelos que más tarde derivaría en un proceso de microvinificación por parcela y en años de prueba y error en barrica.
Todo comenzó con una intuición de campo. Morales, que ya había trabajado en una bodega de Pedernal, San Juan, con experiencia previa en estudio de suelos, llegó a Huentala Wines hace siete años y, al recorrer el viñedo de Gualtallary en pleno mes de septiembre —antes incluso de poder probar la fruta— notó una diversidad que le resultó familiar: la misma que había visto en Pedernal, pero sin poder explicarla todavía en términos técnicos.
Esa observación derivó en un estudio de suelos junto al ingeniero Guillermo Corona, postergado por la pandemia pero concretado en 2020, que terminó confirmando lo que Morales ya intuía a partir de la catación. El relevamiento identificó dos sectores particularmente distintos dentro de la finca —el Block 3 y el Block 6— que coincidían, a grandes rasgos, con las zonas que el enólogo venía señalando en sus recorridas.
En ese momento, Huentala todavía no contaba con bodega propia y elaboraba sus vinos en Finca Ambrosía, junto al enólogo Matías Macia. Morales propuso separar esas dos parcelas del resto de la producción, una decisión que en un establecimiento sin infraestructura de sobra no era menor. La respuesta fue pragmática: cuatro barricas de cada lote, con control diario a cargo del propio Morales. Los resultados llamaron la atención desde el arranque, y la bodega decidió mantener separados ambos lotes, vinificándolos en volúmenes acotados y llevándolos a barrica sin mezclarlos con el resto de la producción.
El corazón técnico del proceso pasó por identificar con precisión el punto de cosecha, una variable que cambia año a año según el clima de cada temporada. Junto al enólogo Agustín Muñiz, Morales probaba la uva directamente en el viñedo antes de tomar cualquier decisión, trabajando con ventanas de apenas dos o tres días. La cosecha fue manual y selectiva, con Mauricio Levi, encargado de la finca, a cargo de capacitar al personal para seleccionar la fruta en planta antes de que llegara a bodega. Cada parcela —bautizadas internamente como “la isla” del Block 6 y la isla del Block 3— se vinificó por separado, con control sensorial permanente para definir el tiempo de maceración.
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Después del descube, el vino pasó a barrica de roble francés, donde permaneció entre 22 y 24 meses, con tostado medio y priorizando el segundo uso de la barrica por sobre el primero, aunque esa decisión también varía según cada cosecha: en el caso del 2023, puntualmente, un porcentaje de barricas de primer uso funcionó particularmente bien.
El origen geográfico también juega un rol central en la historia. Gualtallary, dentro del departamento de Tupungato, es reconocida desde hace tiempo como una de las zonas que más alegrías le dio a la vitivinicultura argentina, gracias a una combinación de gran diversidad de suelos en distancias muy cortas y una marcada amplitud térmica. Para Morales, esa combinación es la que explica que distintos sectores del mismo viñedo, apenas más frescos unos que otros, den vinos con perfiles diferentes.
Los primeros indicios de que estos vinos tenían un potencial fuera de lo común llegaron en 2023, cuando la bodega envió al IWC muestras de la primera añada del Block 6 (2020) bajo nombres separados, como forma de someterlos a catas ciegas frente a jueces internacionales. El resultado fue contundente: el Calizo Carmín obtuvo 97 puntos y el Calizo Álvarez 96, ambos con distinciones de primer nivel. A partir de ahí, la línea se consolidó y empezó a calificar año tras año por encima de los 95 puntos entre distintos críticos internacionales, hasta llegar a 2026, cuando el Huentala Calizo Albar Block 06 Malbec 2023 fue elegido Champion Red Wine del IWC, tras haber ganado previamente el Mendoza Malbec Trophy, el Argentinian Malbec Trophy y el Argentinian Red Trophy.
Para Morales, el peso simbólico del logro está justamente en el formato del concurso, donde los principales Master of Wine del mundo catan cada etiqueta a ciegas, sin conocer su origen ni su historia: “cuando vos lo tapás, el vino va solo”, resumió. El enólogo remarcó que, pese al reconocimiento, el trabajo en Gualtallary sigue siendo un proceso de aprendizaje permanente: “todavía no terminamos de interpretar el lugar, nos falta estudiar”, cerró, dejando planteado que el reconocimiento mundial es, para él, apenas una etapa dentro de un proceso de conocimiento del terroir que continúa.










































