El clima de agosto finalmente provocó una fuerte caída de las poblaciones de la chicharrita del maíz (Dalbulus maidis) en las cinco regiones agroecológicas relevadas de la Argentina, según el 48º informe de la Red Nacional de Monitoreo, elaborado con datos recogidos entre el 1 y el 17 de agosto de 2026. Sin embargo, los técnicos advirtieron que el NOA, el NEA y el Centro-Norte todavía mantienen poblaciones significativas, mientras que la elevada humedad favorece la aparición de maíces voluntarios o “guachos”, capaces de actuar como refugio del vector antes del inicio de las siembras tempranas.
El clima finalmente golpeó a la chicharrita
El nuevo relevamiento marca un cambio significativo en la evolución de la plaga durante el invierno. Las cinco zonas monitoreadas mostraron descensos abruptos en el promedio de adultos capturados por trampa, aunque con diferencias importantes entre regiones.
Los mejores registros aparecen en el Centro-Sur y el Litoral, donde las poblaciones quedaron en niveles muy bajos y cercanos a los observados durante el mismo período de 2025.
El panorama sigue siendo diferente en las zonas históricamente más expuestas. En el NOA y el NEA, consideradas regiones endémicas, y en el Centro-Norte, las capturas también disminuyeron considerablemente, pero continúan por encima de los valores registrados un año atrás.
Esta situación cobra especial importancia ante el avance hacia la primavera y el comienzo de las primeras implantaciones de maíz de la campaña 2026/27.
NOA: fuerte caída, pero todavía duplica los niveles de 2025
En el Noroeste argentino, el promedio de adultos capturados descendió de 457 a 187 ejemplares por trampa respecto del relevamiento anterior.
También cayó de 73% a 41% la proporción de localidades con más de 100 adultos por trampa, mientras que en el 9% de los sitios monitoreados no se detectó presencia del vector.
Pese a la mejora, el dato que mantiene la atención puesta sobre la región es la comparación interanual: las capturas actuales todavía son aproximadamente 2,4 veces superiores a las registradas durante el mismo período de 2025.
NEA: las capturas bajaron de 186 a 63 adultos por trampa
La tendencia también fue claramente descendente en el Noreste argentino.
El promedio regional pasó de 186 a 63 adultos por trampa, mientras que la proporción de localidades con más de 100 capturas cayó de 44% a 17%.
Además, en el 21% de los puntos relevados no se detectaron chicharritas.
Sin embargo, el nivel promedio de capturas todavía se ubica alrededor de 40% por encima del registrado un año atrás, por lo que el NEA continúa siendo una de las regiones que requiere mayor seguimiento.
Centro-Norte: bajaron las capturas, pero siguen diez veces arriba de 2025
Una de las señales más contundentes del informe aparece en la región Centro-Norte, donde el promedio disminuyó de 74 a 29 adultos por trampa.
Las localidades ubicadas en la categoría de máxima abundancia se redujeron del 19% al 7%, mientras que aquellas sin presencia del insecto aumentaron del 13% al 32%.
A pesar de esta retracción, la comparación con el invierno pasado marca una diferencia considerable: el promedio actual de adultos por trampa es todavía diez veces superior al observado a esta misma altura de 2025.
Este dato convierte al Centro-Norte en uno de los principales puntos de atención de cara al inicio de la nueva campaña maicera.
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El Litoral queda con poblaciones muy bajas
En el Litoral, el promedio regional cayó de 9 a apenas 2 adultos por trampa desde la segunda quincena de julio.
Además, ya no se registran localidades con más de 100 capturas y la chicharrita estuvo ausente en el 64% de los sitios monitoreados.
El escenario ubica actualmente al Litoral entre las zonas con menor presión del vector, junto con el Centro-Sur.
Centro-Sur: el 90% de las localidades no registró chicharritas
La mayor retracción ocurrió en la región Centro-Sur.
El promedio de capturas pasó de 2,4 a apenas 0,18 adultos por trampa, una reducción superior al 90% respecto del informe anterior.
Además, por primera vez durante este período el registro quedó por debajo del observado en la misma fecha de 2025.
El dato más contundente es que el 90% de las localidades monitoreadas presentó cero capturas de Dalbulus maidis.
La humedad abre otro frente: los maíces guachos
La fuerte reducción poblacional no implica que el riesgo haya desaparecido.
La Red Nacional de Monitoreo advirtió que la alta humedad disponible durante esta campaña favorece la aparición y supervivencia de maíces voluntarios o “guachos”, plantas que pueden convertirse en hospederos del insecto durante el período entre cultivos.
Estos maíces funcionan como un “puente verde”, porque pueden permitir la supervivencia de Dalbulus maidis y contribuir a mantener activo el sistema formado por el vector, el maíz y los patógenos asociados al complejo de achaparramiento.
Por ese motivo, los especialistas consideran estratégico detectar, monitorear y eliminar los maíces voluntarios, especialmente en las regiones endémicas y en aquellas zonas donde comienzan las siembras tempranas.
Piden mantener el monitoreo antes de las primeras siembras
Frente al nuevo escenario, los técnicos remarcaron que es “fundamental sostener esquemas de monitoreo activos, sistemáticos y geográficamente representativos, particularmente ante el inicio de las siembras tempranas de maíz”.
La recomendación es mantener la vigilancia durante toda la transición entre el invierno y la primavera, incluso en aquellas regiones donde las capturas actualmente son muy bajas.
El descenso de las poblaciones representa una señal favorable para la campaña 2026/27, pero las diferencias respecto de 2025 muestran que el escenario todavía no es homogéneo y que NOA, NEA y Centro-Norte continúan requiriendo especial atención.
Spiroplasma: qué mostraron los análisis
El informe también incorporó resultados de infectividad correspondientes a cinco localidades.
En cuatro sitios de la región Centro-Norte, ubicados en Córdoba y Santa Fe, las detecciones de portación de Spiroplasma fueron bajas a moderadas.
En tanto, en la localidad analizada del NEA, correspondiente a Santiago del Estero, no se detectó presencia del patógeno.
El dato refuerza la importancia de seguir no solo la cantidad de insectos capturados, sino también su condición sanitaria, a medida que se acerca una nueva campaña de maíz.





































