Fertilizar igual en todo el lote es tirar plata: por qué el muestreo de suelos y la nutrición variable cambian el juego en la campaña fina

Brote de maíz emergiendo en un lote de siembra directa con rastrojo sobre el suelo, en una etapa inicial del cultivo.
Con márgenes ajustados por costos elevados de insumos y clima incierto, la campaña fina 2026 de trigo y cebada pone en primer plano dos prácticas que pueden marcar la diferencia entre un resultado mediocre y uno excelente: el muestreo de suelos y la nutrición variable por ambientes. Según el último informe ReTAA de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, solo el 32% de los productores a nivel nacional realiza análisis de suelos, aunque la adopción es mayor en las zonas trigueras del sur y este bonaerense donde la productividad es clave.

El punto de partida es simple pero contundente: fertilizar la misma dosis en todo el lote es una apuesta a ciegas. Los campos tienen variabilidad espacial —cambios en textura, relieve, humedad y uso histórico— que generan diferencias de potencial productivo entre sectores del mismo lote. Aplicar la misma cantidad de fertilizante en todo ese espacio implica sobre-dosificar donde no hace falta y quedarse corto donde el cultivo podría responder mejor.

La nutrición variable resuelve ese problema: ajusta la dosis en cada zona del lote según su necesidad específica, mejorando la relación entre kilos de grano producidos y dosis de nutriente aplicado. Para implementarla, el primer paso es mapear el campo con datos objetivos —análisis de suelo en distintos ambientes, imágenes satelitales históricas, mapas de rendimiento, índices de área foliar— que permitan identificar dónde conviene intensificar la nutrición y dónde moderarla.


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“En la práctica, el valor está en transformar el dato del suelo en una decisión concreta de manejo: saber dónde conviene sostener o aumentar la dosis y dónde no tiene sentido invertir de más”, explicó Pablo Provera, gerente de Soluciones Digitales de BASF y responsable de xarvio® Argentina.

La plataforma xarvio® FIELD MANAGER, desarrollada por BASF, integra ese ciclo completo: el productor o asesor define la ambientación del lote y ubica los puntos de muestreo desde la computadora; una aplicación móvil guía el recorrido en campo con modo offline; las muestras se registran con coordenadas GPS y trazabilidad completa; los resultados de laboratorio —más de 25 parámetros como nitratos, fósforo, pH y materia orgánica— se cargan en la plataforma, que genera mapas de disponibilidad de nutrientes y produce prescripciones de fertilización variable compatibles con la mayoría de las fertilizadoras modernas y centros de operaciones como John Deere Operations Center o CNH.

La plataforma combina además imágenes satelitales de más de 15 años, mapas de rendimiento históricos y datos de biomasa actualizados cada tres días, permitiendo crear mapas de potencial productivo personalizados para cada campo.

En una campaña fina donde cada quintal cuenta y los costos aprietan, la conjunción de muestreo de suelos, fertilización balanceada y agricultura de precisión permite maximizar el resultado lote a lote. No siempre significa gastar menos en total, pero sí asegura que cada peso invertido en fertilizante rinda al máximo en términos productivos.

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