La soja más retenida de los últimos años obliga a la industria a pagar más: solo el 12% de la producción tiene precio cerrado

Carga de maíz y soja en el mercado de granos de Rosario con subas en el maíz tras el informe WASDE y actividad comercial dinámica
En plena ventana de cosecha, cuando los precios de la soja deberían tocar su piso estacional, el mercado argentino vive un escenario atípico: el productor retiene el grano a la espera de una baja de retenciones y la industria, con las plantas de molienda necesitando abastecerse, resigna márgenes para seducir a una oferta que no tiene apuro por vender. Así lo analizó Verónica Sosa, analista de mercado de fyo, en un informe que describe una pulseada donde por ahora el lote le gana a la fábrica.

Solo el 12% de la soja tiene precio: la mitad del promedio histórico

Datos al 6 de mayo demuestran que la liquidez necesaria se está buscando mayoritariamente a través de la venta de maíz, girasol y trigo. La soja, en cambio, es lo que menos se vende: la comercialización se mantiene atrasada, con solo 12% de la producción con precio versus un promedio para la fecha de 20%.


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Tres factores explican la retención

El primer factor es climático: las lluvias demoraron el ingreso de las cosechadoras a los lotes, profundizando el atraso en la comercialización. El segundo es logístico: la baja disponibilidad de camiones en ciertas zonas y la concentración del movimiento de carga en la región central ante costos de combustible elevados dificultaron el traslado del grano. El tercero, y el más disruptivo, es actitudinal: retener la oleaginosa alentados por la expectativa de una pronta baja o quita de los derechos de exportación, y respaldados por la idea de que “la soja siempre da revancha”.

La industria cede márgenes para mantener las plantas funcionando

Los márgenes teóricos de la industria llegaron a rozar los U$S 60 por tonelada impulsados por las tensiones entre EE.UU. e Irán y la mejora en el precio del aceite por políticas de biocombustibles más agresivas. Sin embargo, la falta de mercadería disponible cambió el escenario: para seducir a un productor que no tiene apuro por vender, la industria tuvo que comenzar a volcar algo más a precio, resignando el margen teórico bruto a niveles de U$S 30 por tonelada.

El mercado argentino asiste a un escenario atípico: en plena ventana de cosecha pesada, cuando los precios deberían tocar su piso del año, las cotizaciones locales encuentran un sólido sostén. La pulseada entre el lote y la fábrica recién comienza, pero por ahora, el primero parecería tener ventaja.

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