La cosecha de soja sufre un atraso histórico: avanza 25% y preocupa la calidad por nuevas lluvias

La recolección está 30 puntos por detrás del promedio. Persisten las lluvias, crecen los riesgos de pérdidas y se agravan los problemas de calidad en la región núcleo.

La cosecha de soja atraviesa uno de los escenarios más complejos de las últimas campañas en la región núcleo, con un atraso que ya alcanza los 30 puntos porcentuales respecto al promedio histórico y un clima que no da tregua.

Actualmente, la recolección cubre apenas el 25% del área, cuando para esta altura del año debería ubicarse cerca del 55%, según el promedio de las últimas cinco campañas. Las lluvias recurrentes, la alta humedad ambiental y la escasa radiación solar complican el secado de los suelos y limitan la posibilidad de avanzar con las labores.

En los últimos siete días, la cosecha avanzó 23 puntos porcentuales, pero el ritmo sigue condicionado por la falta de ventanas climáticas estables. Desde la zona de Marcos Juárez advierten que “las próximas precipitaciones podrían generar inconvenientes importantes”, en un contexto donde los pronósticos anticipan nuevas lluvias desde el sábado, con inestabilidad al menos hasta mediados de la próxima semana.

El consultor climático Elorriaga señala que abril continuará bajo una circulación persistente de aire húmedo, lo que favorecerá la aparición de nuevos sistemas de tormentas. Este patrón climático ya dejó su huella: en la primera quincena del mes, la región núcleo acumuló en promedio 104 milímetros, más del doble de lo habitual para este período.

El impacto no solo se refleja en el atraso de la cosecha, sino también en la calidad del grano. Las condiciones de alta humedad, sumadas al rocío nocturno y la falta de días secos, elevan el riesgo de deterioro y pérdidas.

A nivel zonal, la situación es heterogénea. En el noreste de Buenos Aires, la cosecha avanza de forma despareja, con problemas de rebrote, retención foliar y gran variabilidad en los lotes, lo que en muchos casos obliga al uso de desecantes. En el sur de Santa Fe, aparecen granos verdes e impurezas en los lotes más afectados por la sequía previa.

En localidades como Cañada de Gómez y Carlos Pellegrini, se registran fuertes rebrotes y riesgos de pérdidas en zonas bajas ante nuevas lluvias. En el sudeste de Córdoba, particularmente en Marcos Juárez, las condiciones de piso son muy ajustadas, lo que incrementa el riesgo de apertura de chauchas y deterioro del grano.


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En cuanto a los rindes, la campaña muestra una fuerte dispersión. La soja de primera presenta resultados que van desde 10 hasta 70 quintales por hectárea. Sin embargo, el promedio actual se ubica en torno a los 44 qq/Ha, por encima de los 40 qq/Ha estimados semanas atrás.

En el centro-sur de Santa Fe se destacan rindes elevados, como en Carlos Pellegrini con 55 qq/Ha, o Arequito con valores de hasta 70 qq/Ha. También sobresalen San Gregorio y Junín, con registros de entre 45 y 65 qq/Ha. En contraste, zonas como Río Tala presentan los resultados más comprometidos, con rindes de apenas 10 a 15 qq/Ha.

El exceso hídrico también golpea con fuerza en otras regiones del país. En el norte de Santa Fe, Chaco, Santiago del Estero y Entre Ríos, se registraron acumulados de entre 70 y 180 milímetros en los últimos eventos, mientras que localidades como Sunchales y Reconquista superaron ampliamente los 280 y 300 milímetros en lo que va del mes.

Este escenario responde a un cambio en la dinámica atmosférica: tras un verano dominado por sistemas de alta presión que bloquearon las lluvias, abril muestra la presencia de centros de baja presión que favorecen tormentas más intensas y persistentes, incluso con eventos de ciclogénesis.

En paralelo, el maíz temprano muestra una cara distinta. La cosecha ya alcanza el 82% en la región núcleo, superando el promedio histórico del 75%. En zonas del NO bonaerense y sudeste de Córdoba, los rindes oscilan entre 120 y 135 qq/Ha, posicionando al cereal como uno de los cultivos más firmes de la campaña.

Con este panorama, el foco del sector está puesto en la evolución del clima en los próximos días. La posibilidad de nuevas lluvias podría profundizar los problemas de atraso y calidad en soja, en un momento clave para definir el resultado final de la campaña.

Fuente: GEA BCR

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