Con el asado cerca de $18.000 y el pechito en $6.700, el cerdo se convierte en la opción clave para sostener el consumo de proteína sin subir el gasto.
El consumo de carne porcina vuelve a crecer en Argentina y se consolida como el principal motor del aumento de la ingesta total de carnes. La razón es directa: el fuerte salto en los precios de la carne vacuna amplió la brecha y empujó un cambio de hábitos en los hogares.
Un informe de la Federación Porcina Argentina muestra que hoy la diferencia de valores es contundente. En carnicerías, el asado ronda los $18.000 por kilo, mientras que el pechito de cerdo se consigue cerca de $6.700. En la práctica, por el precio de un kilo de carne vacuna pueden comprarse casi 2,7 kilos de cerdo.
La brecha de precios se amplía en casi todos los cortes
El fenómeno se repite en distintos productos de consumo masivo:
Nalga vacuna: $20.000/kg vs nalga de cerdo: $6.900/kg
Bola de lomo vacuna: $18.000/kg vs cerdo: $6.900/kg
Bife angosto: $19.900/kg vs carré de cerdo: $5.700/kg
Lomo vacuno: $25.000/kg vs solomillo de cerdo: $12.000/kg
Incluso en supermercados la tendencia es similar, con diferencias algo menores pero igualmente favorables al cerdo. En cortes como costillitas o pechito, la relación permite comprar cerca de 2,5 kilos de carne porcina por cada kilo de vacuna.
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Exportaciones de carne vacuna pueden ampliar la ventaja del cerdo
El escenario podría profundizarse en los próximos meses. El nuevo acuerdo comercial con Estados Unidos abre mayores exportaciones para cortes bovinos de alto valor, lo que reduciría la oferta local y agregaría presión sobre los precios internos.
Si esa tendencia se confirma, la brecha entre carne vacuna y porcina podría ampliarse aún más, reforzando la sustitución en el consumo doméstico.
Consumo récord y crecimiento sostenido
Los datos oficiales difundidos por la Secretaría de Agricultura indican que en 2025 el consumo de carne porcina alcanzó un máximo histórico en Argentina y fue el principal responsable del crecimiento total de proteína animal.
Mientras el consumo de carne vacuna mostró altibajos y el pollo se mantuvo relativamente estable, el cerdo viene aumentando su participación de manera sostenida desde hace más de una década.
Informes del Centro de Economía Regional y Experimental y de la Cámara Argentina de la Industria de Chacinados y Carne de Cerdo coinciden en que la proteína porcina explica buena parte de la expansión del consumo total de carnes en el país.
No es solo precio: genética, nutrición y practicidad
El crecimiento del cerdo no responde únicamente al factor económico. La cadena porcina invirtió en genética, sanidad y alimentación, logrando carnes más magras y competitivas desde el punto de vista nutricional.
Hoy aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas del complejo B —especialmente B1— y minerales como hierro y zinc. Además, cerca del 45% de su grasa es Omega 9, similar a la presente en el aceite de oliva.
A eso se suman ventajas prácticas: tiempos de cocción más cortos, buena versatilidad culinaria y menor merma en varios cortes, lo que mejora el rendimiento por kilo comprado.
Una oportunidad para la cadena porcina
Con costos en aumento y mayores importaciones como desafíos, el sector porcino igualmente ve un horizonte de crecimiento. La combinación de precios relativos favorables, cambios de consumo y demanda sostenida abre una oportunidad para seguir expandiendo producción y participación en el mercado interno.
Si la carne vacuna mantiene su tendencia alcista, el cerdo podría consolidarse definitivamente como la proteína sustituta clave en la mesa de los argentinos.





































