Santa Cruz prueba maíz adaptado al frío para alimentar la ganadería

Técnicos del INTA evalúan híbridos de maíz precoz, observan las espigas y registran datos en un ensayo realizado en Santa Cruz.
El INTA Santa Cruz evaluó en la localidad de Perito Moreno híbridos de maíz precoz adaptados a bajas temperaturas y con ciclos de entre 100 y 120 días, en ensayos recientes que demostraron su factibilidad agronómica bajo riego complementario y su potencial para producir forraje, silaje y eventualmente grano destinado a la ganadería bovina y ovina de la Patagonia.

El maíz busca ganar espacio en los ambientes fríos de Santa Cruz

La Estación Experimental Agropecuaria Santa Cruz, a través de la Oficina de Información Técnica del INTA en Perito Moreno, avanzó en la evaluación de híbridos de maíz precoz capaces de completar su desarrollo dentro de la corta ventana productiva disponible en el norte provincial.

Las pruebas generaron información sobre la adaptación, el rendimiento y el comportamiento agronómico de materiales seleccionados para ambientes con bajas temperaturas y elevado riesgo de heladas.

El objetivo central es sumar una fuente forrajera producida dentro de la provincia para mejorar los resultados de la ganadería ovina y bovina, actividades que actualmente dependen en gran medida de los pastizales naturales y de alimentos provenientes de otras regiones agrícolas del país.

La producción local de maíz podría reducir costos logísticos, cubrir faltantes de alimento durante el otoño y el invierno y mejorar la disponibilidad de energía para los animales.

Híbridos con ciclos de hasta 120 días

Los maíces precoces evaluados presentan ciclos de entre 100 y 120 días desde la siembra hasta la cosecha, una característica determinante para los ambientes australes.

Estos materiales cuentan con adaptación a temperaturas bajas, con una temperatura base de crecimiento inferior a 6 °C, secado rápido del grano y tolerancia a heladas moderadas durante determinados estadios.

La menor duración del ciclo permite aprovechar la limitada ventana libre de heladas de la Patagonia y reduce el riesgo de que el cultivo sea afectado antes de alcanzar un nivel adecuado de producción.

Los ensayos se realizaron simultáneamente en áreas productivas de Santa Cruz y Chubut a partir de un convenio de trabajo con la firma francesa LILAB SA, vinculada con Laboulet Semences.

Una nueva base forrajera para la ganadería

El coordinador de Investigación de la EEA Santa Cruz, Santiago Toledo, explicó que la iniciativa busca determinar hasta dónde puede expandirse la frontera agrícola del maíz en la Patagonia y, al mismo tiempo, generar una nueva base alimenticia para la ganadería provincial.

Según señaló, los híbridos desarrollados para ambientes fríos ofrecen características prometedoras para zonas donde las heladas condicionan fuertemente el crecimiento y la finalización del cultivo.

El maíz puede aportar energía, fibra y, en menor proporción, proteína. Su utilización podría concretarse mediante la producción de planta entera para silaje o, cuando las condiciones lo permitan, a través de la cosecha de grano.

Esta disponibilidad permitiría fortalecer las cadenas forrajeras, cubrir períodos de baja producción de los pastizales naturales y mejorar los sistemas de recría, engorde y suplementación.

Qué ocurrió con los maíces de ciclo intermedio

Además de los materiales precoces, el INTA evaluó en Perito Moreno y Gobernador Gregores híbridos de ciclo intermedio, con una duración igual o superior a 150 días.

El trabajo fue acompañado por la Red MAIZAR, integrada por representantes del sector científico, productivo, comercial, industrial y exportador.

En Gobernador Gregores, los rendimientos estimados oscilaron entre 4 y 24 toneladas de materia seca por hectárea, de acuerdo con el híbrido analizado. En Perito Moreno, todos los materiales superaron las 15 toneladas de materia seca por hectárea.

Sin embargo, ninguno de los híbridos intermedios logró completar su ciclo debido a la ocurrencia de una helada temprana. Este resultado volvió a demostrar la importancia de trabajar con materiales de menor duración y adaptados específicamente a las condiciones australes.

Los ensayos confirmaron la factibilidad del cultivo

La experiencia realizada en Perito Moreno mostró que el cultivo de maíces precoces es agronómica y productivamente factible en el norte de Santa Cruz, especialmente bajo sistemas de manejo intensivo y con disponibilidad de riego complementario.

Toledo consideró que los resultados constituyen un antecedente técnico relevante para el desarrollo de sistemas agrícolas y agrícola-ganaderos en la Patagonia.

La combinación de genética adaptada al frío, manejo nutricional, fechas de siembra adecuadas y una provisión eficiente de agua permitió alcanzar niveles considerados promisorios para la producción de forraje y ensilaje.

La generación de grano también aparece como una posibilidad, aunque su viabilidad dependerá de que los materiales logren completar su ciclo antes de la llegada de las primeras heladas intensas.


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Continuarán las evaluaciones durante la campaña 2026/27

El INTA prevé continuar con los ensayos durante la campaña productiva 2026/27 para comparar nuevos materiales genéticos, ajustar fechas de siembra y definir estrategias de fertilización y manejo del agua.

También se estudiará la estabilidad del rendimiento entre campañas, un aspecto central en una región caracterizada por la variabilidad climática y una ventana productiva limitada.

La investigación buscará establecer qué híbridos ofrecen mejores resultados para silaje, forraje o eventual producción de grano, de acuerdo con las condiciones de cada ambiente.

Los resultados llegaron a congresos nacionales

La información generada por el INTA Santa Cruz fue presentada en el Congreso MAIZAR 2026, realizado en mayo en la Ciudad de Buenos Aires.

Los avances también serán expuestos durante el XIII Congreso Nacional de Maíz de AIANBA, previsto para agosto de 2026 en Pergamino, provincia de Buenos Aires.

En noviembre, los investigadores presentarán el trabajo en el 49.º Congreso de la Asociación Argentina de Producción Animal, que se desarrollará en Esquel, Chubut.

La participación en estos encuentros busca difundir el potencial del maíz en ambientes patagónicos y promover el intercambio técnico con especialistas, productores y empresas.

Los desafíos para ampliar la superficie

Aunque los resultados fueron alentadores, la consolidación del maíz como alternativa regional requiere resolver limitaciones estructurales.

Entre los principales desafíos se encuentran la escasa disponibilidad de maquinaria agrícola, el acceso eficiente al agua, la construcción de infraestructura de riego y la identificación de suelos con aptitud para el cultivo.

También será necesario acondicionar lotes, mejorar la eficiencia en el uso del agua y adaptar las estrategias de fertilización a las características de los suelos de Santa Cruz.

El avance sobre estos aspectos será determinante para ampliar la superficie cultivada y transformar los ensayos experimentales en sistemas productivos estables.

Los resultados obtenidos en Perito Moreno muestran que los híbridos de maíz precoz adaptados al frío pueden convertirse en una herramienta para diversificar la producción y fortalecer la alimentación ganadera de Santa Cruz. La próxima campaña permitirá profundizar los estudios y definir qué combinación de genética, riego y manejo ofrece mayor estabilidad en los ambientes australes.

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