La carne vacuna cuesta 82% más en Estados Unidos que en Argentina: qué pasa con el pollo

Tira de asado y piezas de pollo doradas sobre una parrilla argentina tradicional, cocinándose a las brasas con humo y fuego en un entorno rural.
Un relevamiento del IERAL de Fundación Mediterránea comparó los precios de la carne vacuna y de pollo en nueve países durante octubre de 2026. Argentina se ubicó entre los mercados con valores más bajos, aunque Brasil y Paraguay registraron precios inferiores. En cortes bovinos equivalentes, Estados Unidos resultó 82% más caro, mientras que en pollo las mayores diferencias se observaron con Canadá y Uruguay.

Argentina mantiene precios de carne vacuna y de pollo relativamente bajos frente a buena parte de sus competidores internacionales, según un informe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (IERAL), de Fundación Mediterránea. El estudio, elaborado por Juan Manuel Garzón con precios relevados en supermercados durante octubre de 2026, comparó nueve países para establecer cuánto paga el consumidor por distintos productos cárnicos y qué factores explican las diferencias.

El análisis incluyó a Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Estados Unidos, Canadá, Australia y Nueva Zelanda, mediante una comparación de precios minoristas expresados en dólares por kilogramo.

Los resultados muestran diferencias importantes entre países, pero también entre cortes. Un mercado puede tener precios promedio inferiores a los argentinos y, al mismo tiempo, vender determinados productos a valores considerablemente superiores.

Argentina se ubica entre los países con la carne vacuna más barata

De acuerdo con el relevamiento, la canasta de carne bovina en Argentina alcanzó un promedio de US$ 13,13 por kilogramo, mientras que la de pollo se ubicó en US$ 5,07.

En carne vacuna, solamente Brasil y Paraguay presentaron promedios inferiores entre los nueve países estudiados.

Sin embargo, las distancias se amplían al analizar cortes equivalentes, una metodología que permite comparar productos similares comercializados en diferentes mercados.

Estados Unidos registró precios bovinos 82% superiores a los argentinos, mientras que Canadá presentó valores 59% más altos. Australia y Nueva Zelanda también mostraron diferencias importantes, cercanas al 48% y 50%, respectivamente.

En Sudamérica, Paraguay tuvo precios aproximadamente 19% inferiores a los de Argentina y Brasil, 10% más bajos.

En sentido contrario, Uruguay se ubicó alrededor de 10% por encima de los valores argentinos y Chile, 17%.

El lomo argentino cuesta US$ 22,80 frente a US$ 59,10 en Estados Unidos

Las diferencias se vuelven todavía más pronunciadas cuando se observan algunos cortes de mayor valor comercial.

El lomo alcanzó en Estados Unidos un precio de US$ 59,10 por kilogramo, frente a US$ 22,80 en Argentina. Esto representa un valor 159% superior en el mercado estadounidense.

La misma tendencia aparece en otros cortes:

  • Bife ancho: Estados Unidos presenta precios 103% superiores a los argentinos.
  • Bife angosto: la diferencia alcanza el 120%.
  • Lomo en Australia: su precio se aproxima al doble del registrado en Argentina.

No obstante, la brecha disminuye al comparar productos más económicos.

La picada especial argentina se comercializó a un promedio de US$ 12,74 por kilogramo, frente a US$ 13,91 en Canadá y US$ 13,70 en Australia.

En la picada común, Argentina registró un precio de US$ 6,04 por kilogramo, con diferencias importantes respecto de esos mercados y Estados Unidos.

También existen contrastes dentro del Mercosur.

Aunque Uruguay presenta precios bovinos generalmente superiores a los argentinos, la nalga cuesta 15% menos y el peceto, 22% menos. En cambio, el lomo uruguayo resulta 33% más caro y el vacío, 45%.

Brasil ofrece otro ejemplo: pese a mantener un nivel general de precios inferior al argentino, su lomo cuesta 38% más.

Estos resultados demuestran que la comparación internacional depende tanto del país como del corte utilizado para medir las diferencias.


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Carne de pollo: Brasil y Paraguay son más baratos que Argentina

El mercado aviar presenta una distribución de precios diferente a la observada en la carne vacuna.

En la comparación de productos equivalentes, Brasil registró precios de pollo 29% inferiores a los argentinos y Paraguay, 17% más bajos.

Chile, por su parte, presentó valores 11% superiores, mientras que Australia y Nueva Zelanda mostraron diferencias del 38% y 50%, respectivamente.

Las mayores brechas correspondieron a Canadá y Uruguay, donde los precios de determinados productos aviares se aproximaron al doble de los argentinos.

Al considerar las canastas relevadas en supermercados, los valores promedio fueron:

Argentina quedó por debajo de Uruguay y Canadá, pero por encima de Brasil y Paraguay, sus principales referencias regionales dentro del relevamiento.

El pollo entero tiene precios similares, pero la pechuga muestra grandes diferencias

Al comparar presentaciones específicas de pollo, el informe encontró que el producto entero tiene valores prácticamente iguales en Argentina, Brasil y Paraguay.

En los tres mercados, el pollo entero se comercializa alrededor de US$ 2,90 por kilogramo.

La situación cambia al observar la pechuga deshuesada.

En Argentina, este producto alcanza los US$ 8,26 por kilogramo, mientras que en Brasil cuesta US$ 5,01 y en Paraguay, US$ 6,38.

La diferencia aumenta frente a los países con precios más elevados.

En Canadá, la pechuga deshuesada cuesta US$ 16,05 por kilogramo y en Uruguay, US$ 15,39, valores cercanos al doble de los argentinos.

Por ese motivo, el estudio advierte que utilizar únicamente el precio del pollo entero puede generar una interpretación incompleta de las diferencias entre mercados.

¿Por qué la carne cuesta más en algunos países?

El informe del IERAL explica que el costo de producción ganadera no es el único factor que determina el precio final de la carne.

La faena, el procesamiento industrial, la distribución, los márgenes comerciales y los impuestos intervienen en el valor que finalmente pagan los consumidores.

A estas variables se suman las condiciones de abastecimiento, las preferencias de consumo y las características de cada mercado.

Uno de los resultados más relevantes aparece al comparar los precios bovinos con el nivel de ingresos de los países.

El estudio encontró una correlación de 0,98 entre los precios de la carne vacuna y el ingreso por habitante en los nueve mercados analizados.

Esto indica una asociación muy elevada entre ambas variables, aunque no demuestra que una sea la causa directa de la otra.

En pollo, esa correlación disminuye a 0,54.

Estados Unidos refleja ese contraste: registra los mayores precios relativos de carne bovina de la muestra, pero sus valores aviares se encuentran próximos a los argentinos.

Los impuestos también modifican las diferencias de precios

La carga impositiva sobre el consumo constituye otro factor que influye en las comparaciones internacionales.

Argentina aplica una alícuota de IVA del 10,5% a las carnes consideradas en el relevamiento, mientras que Chile utiliza una tasa general del 19%.

Cuando se descuentan los impuestos al consumo identificados, la diferencia entre ambos países se reduce.

En carne bovina, la brecha pasa del 17% al 9%, mientras que en pollo disminuye del 11% al 3%.

La situación es diferente en Canadá y Australia, donde las carnes frescas están exentas del impuesto al consumo GST.

Al retirar el IVA argentino de la comparación, la diferencia bovina con Canadá aumenta del 59% al 76% y con Australia, del 48% al 64%.

El análisis permite observar la incidencia de esos tributos, aunque no representa una medición de la presión impositiva total sobre las cadenas cárnicas.

Exportar carne no garantiza precios más bajos para los consumidores

Otro de los resultados del informe es que ser un país exportador de carne no asegura automáticamente precios bajos en el mercado interno.

Australia y Nueva Zelanda, dos importantes exportadores bovinos, registran precios minoristas aproximadamente 48% y 50% superiores a los argentinos.

En cambio, Brasil y Paraguay, que también participan activamente en el comercio internacional, mantienen valores inferiores.

Estados Unidos presenta diferencias entre sus mercados bovino y aviar.

Durante 2025, el país importó aproximadamente 2,44 millones de toneladas de carne bovina y exportó 1,17 millones, medidas en equivalente carcasa.

En pollo, la relación fue inversa: exportó cerca de 3,04 millones de toneladas e importó alrededor de 70.000 toneladas, expresadas en equivalente listo para cocinar.

Las políticas comerciales también influyen sobre los precios.

El trabajo señala que los derechos de exportación pueden modificar la referencia de precios internos, mientras que los aranceles y las restricciones a las importaciones pueden encarecer el acceso a determinados productos.

En Canadá, por ejemplo, el sistema aviar combina cuotas productivas y mecanismos de administración de importaciones.

Los aranceles aplicados fuera de determinados cupos pueden alcanzar el 238% para el pollo entero y el 249% para algunos cortes deshuesados, lo que contribuye a explicar sus elevados precios internos.

Carne vacuna y pollo: precios bajos no siempre significan mayor accesibilidad

El relevamiento del IERAL ubica a Argentina entre los países con precios minoristas relativamente bajos de carne vacuna y pollo, aunque Brasil y Paraguay presentan ventajas en diferentes productos.

La comparación también demuestra que las diferencias internacionales no pueden explicarse únicamente por la capacidad productiva o exportadora.

Los costos comerciales, los impuestos, las características de cada corte, los niveles de ingresos y las políticas de intercambio modifican los valores finales.

El informe advierte, además, que un precio bajo expresado en dólares no implica necesariamente que la carne sea más accesible para los consumidores. Para determinar el esfuerzo económico necesario para comprar estos alimentos, también deben considerarse los ingresos de la población.

Fuente: IERAL – Fundación Mediterránea. Relevamiento de octubre de 2026.

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