Un productor de San Genaro, Santa Fe, recuperó 15 de los 22 novillos y vaquillonas que habían sido robados de un campo arrendado, luego de que los animales fueran encontrados sueltos en la zona de Salto Grande, a unos 40 kilómetros. Nicolás Batallé, propietario de la hacienda, estimó el valor total del lote sustraído entre $35 millones y $40 millones y aseguró que los bovinos recuperados tenían las caravanas y otras identificaciones retiradas y las colas cortadas. La investigación continúa mientras todavía se busca a los siete animales restantes.
Rompieron un portón y se llevaron la hacienda en un camión
El episodio habría ocurrido entre la noche del martes y la madrugada del miércoles en un establecimiento ubicado en una zona rural, a unos 18 kilómetros de San Genaro.
Según relató Batallé, quienes ingresaron al predio rompieron la cadena de uno de los portones y retiraron los animales utilizando un camión y un cargador de hacienda.
La maniobra llamó particularmente la atención del productor porque el establecimiento no contaba con instalaciones para realizar ese trabajo.
“No había nada, ni siquiera cargador de hacienda para cargar los animales del corral al camión”, explicó.
Para Batallé, ese elemento indicaría que quienes realizaron el robo llegaron al lugar con la logística previamente organizada.
“Fue súper planeado, con toda la logística necesaria”, sostuvo.
Eran novillos y vaquillonas de hasta 350 kilos
El lote sustraído estaba compuesto por 22 novillos y vaquillonas de entre 300 y 350 kilos.
Según la estimación realizada por el damnificado, la hacienda tenía un valor conjunto de entre $35 millones y $40 millones.
Dos animales que estaban dentro del establecimiento quedaron allí después del episodio, aparentemente porque no pudieron ser cargados o consiguieron escapar durante la maniobra.
El faltante fue advertido cuando el productor y su familia regresaron al campo.
A partir de ese momento comenzó una búsqueda que incluyó la intervención de las fuerzas de seguridad y una fuerte difusión del caso en redes sociales y medios regionales.
Una foto permitió destrabar la búsqueda
La primera novedad importante llegó cuando un suboficial de Salto Grande se contactó con el productor.
El efectivo había recibido información sobre un grupo de bovinos sueltos y, después de conocer el caso de San Genaro, envió fotografías para intentar determinar su procedencia.
Batallé no dudó.
“Cuando me pasa la foto, constato que sí eran mis animales. Los reconocí”, relató.
El productor viajó hasta el lugar junto con su padre y allí confirmó la presencia de 15 de los bovinos sustraídos.
La recuperación llevó varias horas
Encontrarlos no significó que pudieran retirarlos inmediatamente.
La hacienda estaba fuera del establecimiento de origen y fue necesario ubicar instalaciones apropiadas para reunirla y realizar una nueva carga.
La tarea demandó varias horas hasta que finalmente los animales pudieron ser trasladados a otro campo perteneciente a la familia.
El hallazgo permitió recuperar la mayor parte del lote, aunque todavía siete bovinos continúan desaparecidos.
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Les habían quitado elementos utilizados para identificarlos
Uno de los aspectos que más llamó la atención apareció cuando el productor pudo revisar los animales recuperados.
Batallé aseguró que les habían retirado las caravanas y otras señalizaciones que permitían identificarlos.
También denunció que les habían cortado las colas.
Esas modificaciones dificultaban asociar visualmente los bovinos con el establecimiento del que habían sido sustraídos.
Sin embargo, el productor logró reconocerlos por características físicas particulares.
Un video anterior ayudó a comprobar que eran los animales robados
Batallé contaba además con una herramienta inesperada para respaldar el reconocimiento.
Antes del robo había grabado un video de los animales para enviárselo a un potencial comprador.
Ese material permitió comparar características de la hacienda antes y después de la desaparición y sumó elementos para establecer que los animales encontrados correspondían al lote denunciado.
El caso muestra la importancia que puede adquirir la documentación previa de la hacienda cuando las identificaciones convencionales son retiradas o modificadas.
Todavía buscan siete animales
La investigación continúa abierta para determinar dónde se encuentran los siete bovinos restantes y reconstruir el recorrido que siguió la hacienda después de abandonar el establecimiento.
También se intenta establecer quiénes participaron del hecho.
Hasta el momento, de acuerdo con la información difundida sobre el caso, no fueron identificados oficialmente sospechosos ni se informaron detenciones.
Batallé pidió que la investigación avance no sólo para recuperar el resto de sus animales, sino también para determinar cómo se organizó el traslado.
La sospecha sobre una logística preparada
El productor considera que la utilización de un camión y de instalaciones específicas para cargar la hacienda difícilmente corresponda a una maniobra improvisada.
Además, señaló que en la región se vienen registrando otros episodios vinculados con el robo de ganado y planteó la posibilidad de que existan personas con capacidad logística para realizar este tipo de operaciones.
Por el momento, esa apreciación constituye una sospecha del damnificado y no una conclusión oficial de los investigadores.
Esa distinción es importante mientras avanza la causa.
El abigeato vuelve a generar preocupación en Santa Fe
El episodio se suma a otros hechos de inseguridad rural registrados en Santa Fe durante 2026.
En marzo, Ruralnet informó sobre el robo de 190 cabezas en el sur provincial, de las cuales posteriormente fueron recuperadas 161 en un feedlot ubicado a unos 80 kilómetros.
La diferencia en el caso de San Genaro es la aparente intención de dificultar la identificación física de la hacienda, según denunció el productor, y la forma en que finalmente consiguió reconocerla mediante fotografías, rasgos de los animales y registros audiovisuales previos.
Con 15 bovinos nuevamente en poder de su propietario y siete todavía desaparecidos, la investigación continúa ahora con dos objetivos: recuperar el resto de la hacienda e identificar a quienes habrían participado en una maniobra que, por los medios necesarios para cargar y transportar los animales, requiere esclarecer cómo fue organizada.








































