Más de 500.000 hectáreas de maíz temprano ya habían sido implantadas al 10 de septiembre en la Región Núcleo, equivalentes al 25% del área prevista y el mayor avance para esta fecha de las últimas cinco campañas. Sin embargo, la falta de humedad comenzó a frenar las sembradoras en el oeste, donde se necesitan al menos 20 milímetros para recomponer las condiciones de implantación, según el último relevamiento de la Guía Estratégica para el Agro de la Bolsa de Comercio de Rosario (GEA-BCR).
El maíz temprano alcanza el 25%, pero el agua empieza a faltar
La campaña 2026/27 comenzó con un ritmo de implantación inusualmente acelerado en la Región Núcleo. Al momento del relevamiento de la BCR, ya se había sembrado el 25% del maíz temprano, superando las 500.000 hectáreas y marcando el mayor progreso para esta altura del calendario de las últimas cinco campañas.
El avance, sin embargo, presenta fuertes diferencias dentro de la región.
El centro-sur de Santa Fe encabeza la implantación, con alrededor del 70% del área sembrada, mientras que el sudeste de Córdoba alcanza el 15%. En el sur santafesino el progreso llega al 12%, el noreste bonaerense registra un 8% y el noroeste de Buenos Aires, apenas un 2%.
El problema comienza a aparecer hacia el oeste, donde se van agotando los lotes que todavía conservan humedad suficiente para continuar con las labores.

El oeste necesita al menos 20 milímetros
La disponibilidad de agua pasó a ser el principal condicionante para sostener el ritmo de implantación.
En localidades como Carlos Pellegrini y Marcos Juárez, los técnicos advierten que quedan pocos lotes con condiciones adecuadas de humedad para continuar sembrando.
En San Gregorio, pese al comienzo excepcionalmente temprano de la campaña, algunos de los cuadros implantados durante los últimos días del relevamiento ya mostraban limitaciones vinculadas con el contenido de agua en el suelo.
La situación es todavía más cautelosa hacia el noroeste bonaerense. En la zona de Junín, incluso sectores bajos permanecían secos y los productores evaluaban esperar hasta alrededor del 20 de septiembre para iniciar la implantación, evitando sumar riesgos por falta de humedad y bajas temperaturas.
Según GEA-BCR, en los sectores más comprometidos del oeste se necesitan al menos 20 milímetros para mejorar las condiciones y permitir que las sembradoras retomen su ritmo.
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El 70% de la Región Núcleo está entre escasez hídrica y sequía
El freno del maíz se explica por un escenario de reservas mucho más ajustado que el observado un año atrás.
Al 10 de septiembre, aproximadamente el 70% de los suelos de la Región Núcleo se encontraba entre condiciones de escasez hídrica y sequía, mientras que solamente el 30% mantenía reservas entre regulares y adecuadas.

El contraste con 2025 es marcado.
Durante el invierno pasado, la presencia de aguas más cálidas de lo habitual sobre el Atlántico frente a las costas argentinas contribuyó a una mayor disponibilidad de humedad y a precipitaciones superiores a los registros normales. A esta misma altura de 2025, gran parte de la Región Núcleo presentaba reservas adecuadas a óptimas.
En 2026, en cambio, julio y agosto finalizaron con lluvias más cercanas a los valores estadísticos históricos.
Durante agosto se acumularon entre 1 y 20 milímetros en el oeste, frente a registros de entre 30 y 62 milímetros en el este de la región. Esa diferencia explica buena parte del deterioro que ahora comienza a condicionar las decisiones de siembra.
Las heladas también agregan riesgo al maíz recién sembrado
La humedad no es el único factor bajo observación.
Para lograr una germinación uniforme, el maíz requiere idealmente temperaturas del suelo superiores a los 12 °C, pero durante los seis días previos al relevamiento se registraron marcas por debajo de cero en distintos puntos de la región.
Las temperaturas mínimas extremas descendieron hasta -5,3 °C en Idiazábal, -4,9 °C en Junín, -4,5 °C en Rojas y -4 °C en Chacabuco.
En María Susana, una de las preocupaciones pasa por la posibilidad de que el frío genere emergencias desparejas.
En Marcos Juárez, en cambio, las heladas no habían causado daños visibles en los lotes recientemente sembrados porque las plántulas todavía no habían emergido, aunque las bajas temperaturas podrían demorar la emergencia.
En Junín, los técnicos mantienen una postura más cautelosa y consideran riesgoso adelantar demasiado la implantación bajo las actuales condiciones térmicas.
El trigo conserva potencial, pero también empieza a necesitar lluvias
El ajuste de las reservas también comienza a observarse en trigo.
El 75% de los lotes de la Región Núcleo permanece entre condiciones excelentes y muy buenas, aunque ese porcentaje resulta 15 puntos inferior al registrado a la misma altura de 2025.
A su vez, ya aparece un 5% de los cuadros en condición regular, producto de la combinación de menor disponibilidad hídrica, bajas temperaturas y problemas sanitarios.
Pese al deterioro, los técnicos todavía mantienen buenas expectativas de rendimiento. La condición para sostener ese potencial es que vuelvan las precipitaciones.
Desde el centro-sur de Santa Fe advirtieron que la falta de lluvias y la persistencia de temperaturas bajas volvieron a poner en evidencia limitaciones de algunos suelos que habían quedado disimuladas durante el período de mayor disponibilidad de agua.
Para sostener las perspectivas de rindes elevados, el sector necesita una precipitación generalizada antes del 20 de septiembre.

Mancha amarilla obliga a revisar la estrategia sanitaria
A la falta de agua se suma una creciente presión sanitaria sobre el trigo.
La mancha amarilla comienza a condicionar la estrategia de manejo en diferentes lotes. Inicialmente, los técnicos apuntaban a esperar hasta la aparición de la hoja bandera para realizar las aplicaciones de fungicidas.
Sin embargo, como muchos cuadros todavía están lejos de esa etapa y la enfermedad comienza a avanzar, podría ser necesario adelantar los tratamientos.
De esta manera, la Región Núcleo entra en la segunda mitad de septiembre con un escenario de contrastes: el maíz temprano registra el avance más rápido de las últimas cinco campañas, pero la disponibilidad de agua y las bajas temperaturas empiezan a ponerle límites. Para trigo, en tanto, el potencial continúa siendo elevado, aunque las próximas lluvias serán decisivas para sostenerlo.
Fuente: Guía Estratégica para el Agro (GEA) – Bolsa de Comercio de Rosario.- Marina Barletta, Florencia Poeta, Cristián Russo








































