La Legislatura de Río Negro sancionó una nueva Ley de Carnes que reemplaza una normativa con más de 35 años de vigencia y redefine las reglas para la faena, elaboración y comercialización de productos de origen animal. El nuevo marco amplía las posibilidades para establecimientos artesanales, regula el autoconsumo rural e incorpora el procesamiento de fauna silvestre bajo condiciones de habilitación, trazabilidad y control sanitario.
Río Negro actualiza una ley con más de tres décadas de vigencia
La nueva normativa establece un marco integral para la habilitación, registro, fiscalización y control sanitario de los establecimientos y transportes que intervienen en la cadena de faena, elaboración y comercialización de productos, subproductos y derivados de origen animal.
La iniciativa fue impulsada por el Gobierno provincial y busca adaptar la regulación a una estructura productiva que cambió durante las últimas décadas.
Entre los principales cambios, la ley incorpora las pautas del Código Alimentario Argentino, amplía los controles sobre distintos eslabones de la cadena y reconoce diferentes escalas de elaboración.
El objetivo es que productores y pequeños establecimientos que hasta ahora encontraban dificultades para ingresar al circuito formal puedan hacerlo mediante requisitos acordes con su dimensión, sin resignar las condiciones sanitarias.
El ministro de Desarrollo Económico y Productivo de Río Negro, Carlos Banacloy, sostuvo que la reforma apunta a modernizar el funcionamiento del Estado y generar mejores condiciones de control, inocuidad y trazabilidad para las distintas proteínas de origen animal.
La faena artesanal gana espacio en el nuevo régimen
Uno de los puntos centrales de la ley es el tratamiento específico para los establecimientos artesanales.
Los municipios que cuenten con áreas de Bromatología podrán intervenir en la habilitación de establecimientos cuyos productos se comercialicen dentro de la jurisdicción municipal.
La Provincia, en tanto, mantendrá la competencia sobre aquellos productos destinados al tránsito entre diferentes jurisdicciones.
Esta división busca agilizar procedimientos y abrir nuevas posibilidades para la elaboración artesanal y el agregado de valor en origen, especialmente en localidades alejadas de los grandes centros productivos.
El esquema alcanza no solamente a la carne, sino también a otros productos y derivados de origen animal, entre ellos huevos, leche, quesos y otros lácteos.
De esta manera, pequeñas producciones podrán contar con una vía específica para formalizar su actividad y comercializar sus productos bajo condiciones sanitarias establecidas.
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La fauna silvestre entra en la regulación de la carne
Otro de los cambios de mayor impacto es la incorporación de un marco para el procesamiento de carnes provenientes de fauna silvestre.
Esto permite establecer reglas para especies cuyo aprovechamiento pueda ser autorizado por la Provincia, entre ellas animales como el jabalí o el guanaco, bajo las condiciones que determine la autoridad competente.
La nueva ley no implica, sin embargo, una habilitación indiscriminada de la fauna silvestre.
Será el área provincial responsable de Fauna la encargada de determinar qué especies podrán ser aprovechadas y bajo qué condiciones, contemplando aspectos como cupos, temporadas, zonas habilitadas y períodos de veda.
El procesamiento deberá realizarse en establecimientos habilitados y quedar sujeto a los correspondientes controles sanitarios.
El objetivo es que cualquier aprovechamiento autorizado pueda incorporarse al circuito formal con garantías sobre el origen, la trazabilidad y la inocuidad de los alimentos.
En el caso del jabalí, además, la posibilidad de avanzar sobre canales formales de aprovechamiento suma una herramienta frente a una especie exótica invasora que genera daños productivos y ambientales en distintas regiones.
Qué ocurre con el guanaco y el choique
La incorporación de la fauna silvestre fue uno de los puntos que generó mayor debate durante el tratamiento legislativo.
La norma establece el marco sanitario para aquellas especies que puedan ser habilitadas, pero la autorización concreta dependerá de las decisiones que adopte la autoridad provincial de Fauna.
Por ese motivo, especies como el guanaco podrán ser incorporadas a esquemas de aprovechamiento únicamente cuando exista una autorización específica y se cumplan los requisitos establecidos.
En torno al choique o ñandú petiso, el debate fue particularmente sensible. Su eventual aprovechamiento no surge como una autorización automática de la Ley de Carnes, sino que dependerá de su situación bajo la normativa específica de protección y manejo de fauna.
De esta manera, la legislación diferencia el marco sanitario para procesar productos animales de las decisiones vinculadas con la conservación, extracción o aprovechamiento de cada especie.
También se regula el autoconsumo de las familias rurales
La nueva legislación incorpora otro reclamo histórico de sectores productivos: el autoconsumo rural.
La figura permitirá establecer mediante reglamentación las condiciones para que las familias puedan trasladar productos obtenidos en sus propios establecimientos hacia sus domicilios para consumo familiar.
Se trata de una práctica frecuente en zonas rurales que hasta ahora no contaba con un marco específico adaptado a esa realidad.
La ley también actualiza el sistema de inspecciones, medidas preventivas y sanciones, con el propósito de fortalecer las garantías sobre el origen y las condiciones sanitarias de los productos que llegan al consumidor.
Provincia, municipios y Salud tendrán nuevas competencias
La normativa redefine además las responsabilidades de los organismos encargados de los controles.
El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo tendrá competencia sobre los establecimientos y transportes comprendidos dentro del régimen provincial.
El Ministerio de Salud intervendrá en cuestiones vinculadas con la inocuidad y los registros sanitarios, mientras que la Policía de Río Negro podrá participar en las tareas de fiscalización en rutas y caminos.
A su vez, la ley incorpora la figura del director técnico para establecimientos industriales y aquellos que tengan tránsito provincial.
Con esta estructura, el Gobierno busca fortalecer la trazabilidad desde el origen hasta la comercialización final del producto.
El ruralismo respaldó la nueva Ley de Carnes
La sanción fue celebrada por la Federación de Sociedades Rurales de Río Negro, que destacó la incorporación de varios planteos realizados por la entidad durante el proceso de discusión.
Su presidente, Leandro Ballerini, afirmó que se trata del resultado de un trabajo realizado durante un largo período junto con la Secretaría de Ganadería y otros organismos provinciales.
Para el dirigente, la nueva legislación moderniza disposiciones que habían quedado desactualizadas y reconoce situaciones productivas que anteriormente no estaban contempladas.
Desde la Federación destacaron especialmente la incorporación del autoconsumo, la descentralización de determinadas habilitaciones hacia los municipios, el reconocimiento de la faena artesanal y la formalización de actividades que hasta ahora tenían dificultades para encuadrarse dentro de la normativa.
También valoraron la intervención del área de Salud para fortalecer los controles de inocuidad y el cumplimiento del Código Alimentario.
Más formalización y agregado de valor en origen
Ballerini señaló que la actualización de la Ley de Carnes se suma a otros procesos de revisión normativa impulsados en Río Negro, como los relacionados con Marcas y Señales y la legislación sobre fauna.
Según el sector productivo, la posibilidad de contar con reglas diferenciadas según la escala de los establecimientos puede facilitar la actividad de pequeños elaboradores y ampliar las oportunidades para generar valor agregado dentro de las localidades.
El próximo paso será la reglamentación de la ley, que deberá precisar aspectos operativos y definir cómo se implementarán varios de los mecanismos contemplados.
En particular, las decisiones que adopte la Provincia sobre el aprovechamiento de fauna silvestre serán determinantes para establecer qué especies podrán incorporarse efectivamente al circuito y bajo qué condiciones.
La aplicación de esas reglas marcará el alcance productivo de una legislación que busca combinar formalización, agregado de valor, trazabilidad e inocuidad, al tiempo que mantiene bajo regulación específica el manejo responsable de los recursos de fauna.







































