El vicepresidente de Federación Agraria, José Luis Volando, aseguró que los tambos vienen de meses “muy ahogados”, aunque registraron una leve recuperación en los últimos meses. Advirtió por los costos laborales, la concentración y la crisis de las industrias lácteas.
La lechería argentina atraviesa una etapa de márgenes ajustados, aunque en los últimos meses comenzó a mostrar algunas señales de recuperación. Así lo señaló José Luis Volando, vicepresidente de la Federación Agraria Argentina (FAA) y productor tambero de Villa María, quien destacó una mejora en los precios después de un cierre de año especialmente complicado.
El dirigente sostuvo que la situación económica de los establecimientos continúa siendo delicada y obliga a muchos productores a buscar mayor escala para compensar el aumento de los costos.
“Mientras menos te da el número, más querés producir para poder amortiguar y que la escala te auxilie”, explicó Volando durante una entrevista en Agroindustria en foco, de ECo Medios AM 1220.
Una recuperación todavía insuficiente
Al analizar la rentabilidad actual de los tambos, Volando reconoció que el sector llegó al cierre del año pasado en una situación financiera muy complicada.
Sin embargo, destacó que durante los últimos tres o cuatro meses se produjo una mejora en los precios de la leche que permitió recomponer parcialmente los márgenes.
El repunte, de todos modos, todavía no alcanza para hablar de una situación holgada para los productores.
La combinación entre precios, costos de producción e inversiones mantiene a los establecimientos bajo presión, por lo que la escala aparece como una herramienta cada vez más importante para sostener la actividad.
La tecnología avanza, pero aumenta la concentración
Otro de los cambios que atraviesa la producción lechera es la incorporación de tecnología y automatización, particularmente mediante tambos robotizados.
Volando destacó que estas inversiones permiten modernizar los sistemas productivos y mejorar determinados procesos, aunque requieren un desembolso elevado que no está al alcance de todos los establecimientos.
Según el dirigente, esta situación puede profundizar la concentración de la producción lechera, ya que los establecimientos de mayor tamaño cuentan con mejores posibilidades para afrontar las inversiones necesarias.
La cuenca de Villa María se encuentra entre las zonas donde la incorporación de tecnología avanzó con fuerza durante los últimos años.
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La crisis también golpea a las industrias
El vicepresidente de FAA también puso el foco en la situación de las industrias lácteas, un eslabón que atraviesa dificultades desde hace varios años.
En ese sentido, mencionó la situación de empresas históricas como Sancor y distintas firmas regionales que continúan atravesando procesos complejos.
Como contrapartida, valoró positivamente el rescate y la reanudación de actividades de Verónica y La Suipachense, dos compañías que se encontraban en una situación crítica y al borde de la quiebra.
Para el productor, la recuperación de estas industrias constituye una señal positiva para una cadena que necesita contar con un entramado industrial sólido y competitivo.
El costo laboral, una preocupación para las plantas chicas
Uno de los principales cuestionamientos de Volando estuvo relacionado con el impacto de los costos laborales sobre las industrias lácteas.
El dirigente señaló particularmente el peso de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera Argentina (ATILRA), uno de los gremios de mayor presencia en la actividad.
Volando reconoció que el sindicato garantiza buenos salarios para los trabajadores, pero advirtió que el costo de las estructuras laborales tiene un impacto diferente según el tamaño de las plantas.
De acuerdo con su análisis, en las industrias pequeñas la masa salarial representa entre 12% y 15% de los costos, mientras que en las grandes empresas ese porcentaje puede ubicarse entre 7% y 8%.
Esta diferencia, según planteó, genera una desventaja para las plantas de menor escala y puede favorecer una mayor concentración de la actividad.
Una cadena que busca recuperar rentabilidad
La lechería enfrenta así un escenario de contrastes: por un lado, una mejora reciente en los precios permitió aliviar parcialmente la situación de los tambos; por otro, los costos productivos, laborales y financieros continúan limitando la rentabilidad.
Mientras los productores buscan aumentar la escala y avanzar en tecnología para mejorar la eficiencia, las industrias necesitan recuperar competitividad y sostener sus estructuras.
El desafío para la cadena será consolidar la recuperación de los últimos meses sin profundizar la concentración y generando condiciones que permitan la permanencia de productores e industrias de distintas escalas.









































