Calculan cuánto recuperarían los productores si se eliminaran las retenciones

Un informe del IERAL de la Fundación Mediterránea estimó que, si los derechos de exportación hubieran sido cero durante los últimos doce meses, el margen de un productor propietario habría mejorado en US$ 212 por hectárea en la zona núcleo y US$ 160 por hectárea en regiones extrapampeanas. El estudio también calculó que la presión tributaria sobre el excedente económico habría bajado con fuerza, en un escenario en el que actualmente los impuestos llegan a absorber hasta el 76,4% del resultado disponible.

El análisis, elaborado por los economistas Juan Manuel Garzón y Franco Artusso, vuelve a poner números sobre uno de los principales reclamos de las entidades agropecuarias: el impacto de las retenciones sobre la rentabilidad y la capacidad de reinversión de los establecimientos.

La discusión cobró nuevamente protagonismo durante las últimas exposiciones rurales realizadas en distintas provincias, donde dirigentes de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y de la Sociedad Rural Argentina (SRA) insistieron tanto en la reducción de la presión impositiva como en la necesidad de mejorar la infraestructura productiva.

Los márgenes agrícolas mejoraron en julio, pero siguen rezagados

El informe del IERAL detectó una recuperación de los márgenes netos teóricos durante julio.

Según las estimaciones, mejoraron entre US$ 60 y US$ 83 por hectárea, impulsados principalmente por una recuperación en los precios de los granos y una reducción de determinados costos de producción.

Para un productor propietario ubicado en la zona núcleo, el margen neto teórico alcanzó US$ 411 por hectárea.

En una explotación extrapampeana, en cambio, el resultado se redujo a US$ 83 por hectárea.

La situación es considerablemente más ajustada cuando el productor trabaja sobre tierra alquilada.

En esos casos, los márgenes estimados fueron de apenas US$ 43 por hectárea en la zona núcleo y de -US$ 148 por hectárea en la zona extrapampeana.

Es decir, bajo los parámetros utilizados por el estudio, un arrendatario ubicado fuera de la región agrícola central continuaría operando con resultado negativo.


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La mejora todavía no compensa la caída previa

Aunque julio permitió interrumpir la trayectoria negativa observada durante el primer semestre, los economistas remarcaron que los números continúan lejos de los niveles registrados en años anteriores.

Los márgenes actuales se encuentran entre US$ 135 y US$ 183 por hectárea por debajo del promedio correspondiente al período 2018-2025.

La distancia con los puertos también vuelve a aparecer como un factor determinante.

Los productores extrapampeanos enfrentan una combinación más desfavorable, debido a menores rindes potenciales, mayores costos de transporte y una carga tributaria que pesa proporcionalmente más sobre el excedente generado.

Los impuestos absorben hasta el 76,4% del excedente

Uno de los datos centrales del informe surge al medir qué proporción del excedente económico termina destinada al pago de impuestos.

Durante los últimos doce meses, la carga tributaria representó aproximadamente 55,4% del excedente en la zona núcleo.

En establecimientos extrapampeanos, esa proporción ascendió hasta 76,4%.

Según el análisis, una parte importante de esta diferencia se explica por los derechos de exportación (DEX).

A diferencia de impuestos ligados directamente al resultado económico, las retenciones se aplican sobre el valor de la producción exportada.

Por ese motivo, su impacto proporcional puede resultar mayor en regiones donde los rindes son inferiores o los costos logísticos consumen una parte más significativa del ingreso.

Cuánto cambiarían los márgenes sin retenciones

El IERAL realizó una simulación para determinar qué habría ocurrido con los resultados agrícolas de los últimos doce meses si las alícuotas de los derechos de exportación hubieran sido cero.

Para un productor propietario de la zona núcleo, el margen habría aumentado aproximadamente US$ 212 por hectárea.

En la zona extrapampeana, la mejora estimada habría alcanzado los US$ 160 por hectárea.

El efecto también habría sido significativo sobre la presión tributaria.

En la zona núcleo, la participación de los impuestos sobre el excedente habría bajado de 55,4% a 33%.

En las regiones extrapampeanas, habría descendido de 76,4% a 39,3%.

La diferencia resulta especialmente relevante para los establecimientos más alejados de los puertos, donde el peso relativo de las retenciones se combina con fletes más altos y menores resultados productivos.

De cada US$ 100 de retenciones, US$ 70 quedarían en el productor

El trabajo también buscó estimar cuánto del monto que dejaría de recaudar inicialmente el Estado permanecería efectivamente dentro de la empresa agropecuaria.

De acuerdo con los cálculos de Garzón y Artusso, por cada US$ 100 de derechos de exportación eliminados, alrededor de US$ 70 se transformarían en un mayor margen para el productor.

Los US$ 30 restantes regresarían al Estado mediante otros tributos, principalmente a través del Impuesto a las Ganancias generado por la mejora en el resultado económico.

Esto implica que, bajo el escenario teórico planteado por el estudio, la eliminación de las retenciones no supondría que la totalidad del monto actualmente recaudado por esa vía quedara definitivamente fuera del sistema tributario.

Más margen y capacidad de reinversión

El efecto de una reducción de la presión tributaria no se limitaría al resultado contable de cada campaña.

Un mayor margen disponible podría traducirse en más capacidad para financiar fertilización, tecnología, maquinaria, infraestructura, mejoras productivas o capital de trabajo.

La magnitud del impacto, sin embargo, no sería homogénea.

Los cálculos muestran que los establecimientos alejados de la zona núcleo siguen enfrentando una ecuación más vulnerable debido al peso de los fletes, la productividad relativa y la estructura tributaria.

En ese escenario, el informe aporta una nueva dimensión al debate sobre las retenciones: más allá del monto que recauda el Estado, el efecto sobre la rentabilidad cambia significativamente de acuerdo con la ubicación y la estructura económica de cada productor.

Con una carga impositiva que en determinadas regiones absorbe más de tres cuartas partes del excedente, la discusión sobre los derechos de exportación continúa directamente vinculada a la capacidad de inversión y competitividad del agro argentino.

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