Bunge mostrará en Aapresid cómo intensificar las rotaciones

Stand de Bunge y Chacra Servicios con visitantes durante el Congreso Aapresid 2026 en Rosario.

Bunge participará del Congreso Aapresid 2026, que se realizará del 4 al 6 de agosto en Rosario, donde presentará su experiencia productiva con colza, cártamo y camelina, tres oleaginosas de invierno cuya superficie sembrada en la Argentina pasó de 30.000 a más de 170.000 hectáreas en tres años, impulsada por la intensificación de las rotaciones y la demanda de biocombustibles de baja huella de carbono.

Bunge llevará su experiencia con oleaginosas de invierno a Aapresid

La compañía agroindustrial participará como patrocinante del 34.º Congreso Aapresid, que se desarrollará en el Salón Metropolitano de Rosario bajo el lema “Nuestro Suelo, Nuestra Voz”.

Además de contar con un stand propio, Bunge brindará la charla técnica “Intensificando la rotación con colza, cártamo y camelina”, prevista para el miércoles 5 de agosto en el Auditorio G.

La exposición estará centrada en el crecimiento de estos cultivos como alternativas para ocupar los períodos de invierno, reducir la duración de los barbechos y diversificar las secuencias agrícolas.

La superficie se multiplicó por más de cinco

De acuerdo con datos de la Bolsa de Comercio de Rosario difundidos por la empresa, la superficie argentina implantada con colza, cártamo y camelina pasó de aproximadamente 30.000 a más de 170.000 hectáreas durante los últimos tres años.

La expansión respondió a la búsqueda de sistemas productivos más intensivos, capaces de mantener los suelos cubiertos durante una mayor parte del año y aprovechar recursos que permanecen disponibles durante los períodos de barbecho.

También influyó el crecimiento de la demanda de materias primas destinadas a la elaboración de biocombustibles con una menor huella de carbono.

Estos mercados abren una posibilidad comercial para cultivos que todavía ocupan una superficie reducida frente al trigo y la cebada, pero que comenzaron a incorporarse en diferentes regiones agrícolas del país.


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Tres cultivos para diversificar las rotaciones

La colza, el cártamo y la camelina presentan características agronómicas y comerciales diferentes, aunque comparten la posibilidad de incorporarse durante el invierno.

Su inclusión puede contribuir a diversificar las especies dentro de la rotación, interrumpir ciclos de malezas y aprovechar agua, nutrientes y radiación solar durante meses en los que numerosos lotes permanecen sin cultivos.

Sin embargo, el posicionamiento de cada alternativa depende del ambiente, la disponibilidad hídrica, la fecha de siembra, el riesgo de heladas, la tecnología disponible y las condiciones de comercialización.

Por ese motivo, el desarrollo de estos cultivos requiere planificación agronómica y contratos que aseguren una salida comercial para la producción.

Los programas alcanzaron 90.000 hectáreas

Bunge informó que fue una de las compañías que impulsaron el desarrollo de estas oleaginosas mediante programas que combinan genética, asesoramiento agronómico, acompañamiento técnico y acceso a mercados.

Durante la última campaña, sus convenios productivos abarcaron cerca de 90.000 hectáreas, distribuidas en más de 1.000 lotes de ocho provincias.

La propuesta busca acompañar al productor desde la planificación hasta la comercialización, un punto relevante para especies cuyos mercados todavía no tienen la profundidad ni la cantidad de compradores de los principales cultivos extensivos.

Impacto sobre el suelo y el manejo de malezas

El director de Marketing y Nuevos Negocios de Bunge Argentina, Jorge Bassi, señaló que la incorporación de oleaginosas invernales puede generar efectos positivos sobre la estructura del suelo, la fijación de carbono y el control de malezas.

“El programa de nuevos cultivos con oleaginosas invernales permite intensificar las rotaciones con un importante impacto en la fijación de carbono, la estructura del suelo y el control de malezas”, afirmó.

Según el directivo, la propuesta también apunta a mejorar el uso de los recursos disponibles y crear nuevas alternativas económicas para los establecimientos.

La compañía vincula esta estrategia con el trabajo desarrollado en fertilización, especialmente mediante fórmulas balanceadas adaptadas a las necesidades de los cultivos y los ambientes productivos.

La demanda de biocombustibles impulsa el crecimiento

La expansión de estos cultivos también está relacionada con las metas internacionales de reducción de emisiones y la búsqueda de materias primas para combustibles renovables.

Los aceites obtenidos de colza, cártamo y camelina pueden incorporarse a distintas cadenas industriales, entre ellas la producción de biocombustibles.

La posibilidad de acreditar una baja huella de carbono resulta determinante para acceder a mercados que exigen requisitos ambientales y trazabilidad sobre el origen de la materia prima.

En ese escenario, la medición de las prácticas agrícolas, el uso de insumos y el manejo del suelo adquieren un peso creciente dentro de la comercialización.

Nuevas oportunidades para los productores

La incorporación de estos cultivos puede ofrecer una alternativa de ingreso durante el invierno y reducir la dependencia de pocas especies dentro de la rotación.

No obstante, la decisión debe analizarse según el margen esperado, los costos de implantación, la disponibilidad de maquinaria y la existencia de contratos comerciales.

La experiencia acumulada durante las últimas campañas permitirá evaluar qué ambientes presentan mejores condiciones para cada oleaginosa y cómo pueden integrarse con los cultivos de verano.

La presentación de Bunge en Aapresid buscará mostrar el avance de la colza, el cártamo y la camelina como herramientas para intensificar las rotaciones. Con más de 170.000 hectáreas implantadas, estas oleaginosas comienzan a consolidarse como una alternativa para diversificar la producción y responder a la demanda de biocombustibles con menor huella de carbono.

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