La baja de retenciones al trigo y la cebada del 7,5% al 5,5% anunciada por el presidente Javier Milei tiene dos caras que los principales organismos técnicos del agro ya salieron a medir: el costo fiscal para el Estado, que los cálculos ubican en torno a los 30 millones de dólares para lo que resta de 2026, y el beneficio concreto para el productor, estimado en entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada de mejora en el precio de venta. La medida genera consenso en que va en la dirección correcta, pero hay voces que advierten que llega corta frente al tamaño del problema.
Lo que resigna el Gobierno
El propio ministro de Economía, Luis Caputo, fue el primero en poner números sobre la mesa. Para 2026, el costo fiscal de la medida aplicada al trigo y la cebada ronda los 32 millones de dólares. Para 2027 y 2028, cuando la baja gradual de retenciones a la soja empiece a pegar de lleno, el número escala a 1.200 millones de dólares solo en el sector agropecuario.
Los cálculos de los organismos técnicos coinciden en la cifra para el corto plazo. La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó el impacto fiscal en 29 millones de dólares para la campaña en curso, con 26,2 millones correspondientes al trigo y 3,3 millones a la cebada. La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) lo ubicó entre 30 y 32 millones para 2026, y entre 50 y 60 millones para la campaña que está comenzando. El economista Juan Manuel Garzón, del IERAL de la Fundación Mediterránea, coincidió: el costo fiscal para 2026 no superaría los 30 millones de dólares, y para 2027, cuando la reducción opere sobre una campaña completa, la menor recaudación escalaría a unos 90 millones.
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La razón por la que el número es tan acotado en el corto plazo es simple: gran parte de las exportaciones de trigo y cebada de la campaña 2025/26 ya fueron vendidas al exterior antes del anuncio. Solo restan por exportar 5,3 millones de toneladas de trigo y 700.000 toneladas de cebada, que son las únicas que se verán beneficiadas por la nueva alícuota a partir de junio.
El capítulo más complejo es la soja. Garzón estimó que si la baja mensual es de 0,25 puntos porcentuales, el costo fiscal en 2027 rondaría los 300 millones de dólares; si fuera de 0,5 puntos, podría acercarse a los 600 millones. Sumando todos los cultivos alcanzados, la menor recaudación en 2027 podría ubicarse en un rango de entre 390 y 690 millones de dólares, equivalente a entre el 0,06% y el 0,10% del PBI estimado para ese año.
Lo que gana el productor
Del lado del productor, el impacto más inmediato es la mejora en el precio de venta. La BCR estimó que el FAS teórico del trigo mejoraría entre 4,8 y 4,9 dólares por tonelada, lo que representa una mejora de entre 2,2% y 2,3% en la capacidad de pago compradora tanto para posiciones con descarga próxima como para la nueva cosecha.
Coninagro fue más optimista en su lectura y sostuvo que la reducción de dos puntos porcentuales permite compensar casi el 100% del incremento que registraron la urea y el gasoil en los últimos meses, dos insumos que llegaron a explicar junto a los fletes el 54% de los costos de producción del trigo.
Sin embargo, no todos comparten esa lectura. El ruralista y exsecretario de Agregado de Valor durante la presidencia de Mauricio Macri, Néstor Roulet, consideró que la medida tiene “sabor a poco”. En su análisis, señaló que cuando un cultivo está comprometido por el encarecimiento de insumos críticos como el fertilizante y el combustible, la respuesta lógica sería eliminar totalmente las retenciones, un tributo que calificó como “distorsivo e injusto”. Roulet calculó que el costo del trigo aumentó casi 100 dólares por hectárea, y que frente a ese número, una baja de dos puntos resulta insuficiente para recuperar los márgenes perdidos.
La medida genera consenso técnico en que el costo fiscal es manejable y que la señal va en la dirección correcta para estimular las siembras de la campaña fina 2026/27. Pero el debate de fondo sigue abierto: si el objetivo es recuperar área y competitividad para el trigo y la cebada argentinos, algunos referentes del sector advierten que dos puntos no alcanzan para cerrar la brecha que dejaron los costos del último año.









































