Una empresa alemana de agroquímicos con 23 años en Argentina cierra su filial: US$ 5 millones en impuestos retenidos que no puede recuperar

Envase de insecticida Harvanta Pro de HELM sobre un lote en barbecho con rastrojo seco y horizonte rural en la región agrícola argentina.
Helm, con facturación de entre US$ 30 y 40 millones, cesa operaciones este año. El detonante fue el “riesgo financiero” por impuestos no devueltos: IVA, Impuesto PAIS, Ingresos Brutos y anticipos de Ganancias.

Después de 23 años de operar en Argentina con una filial propia, la empresa alemana Helm, dedicada a productos de protección de cultivos, comenzó el proceso de salida del país. La decisión fue tomada en la cúspide global de la compañía y se hará efectiva durante 2026. Desde el circuito de distribuidores ya notificados de la discontinuidad confirmaron el proceso: las actividades comerciales cesan este año, el stock existente está siendo liquidado, pero no se está formulando ni importando mercadería nueva.

Los dos motivos que precipitaron la salida

La explicación tiene dos patas. La primera es el deterioro del margen del negocio: en los últimos años la rentabilidad de Helm en Argentina se redujo a la mitad, en un mercado de agroquímicos que pasó de facturar US$ 4.300 millones en 2023 —un año atípico donde la inflación llevaba a los productores a cubrirse comprando insumos— a unos US$ 2.700 millones el año pasado, con una corrección significativa en los precios de los productos.

La segunda, y la que fue identificada como el factor que terminó de precipitar la decisión, es lo que en el canal comercial describieron como un “riesgo financiero” concreto: Helm acumuló cerca de US$ 5 millones en impuestos retenidos que no ha podido recuperar.


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El detalle de los impuestos que no se devuelven

El problema no es nuevo ni exclusivo de Helm, pero en este caso fue determinante. Los conceptos atrapados incluyen Impuesto PAIS, Ingresos Brutos de distintas provincias, IVA y anticipos de Ganancias.

El Impuesto PAIS —que rigió hasta el 23 de diciembre de 2024 sobre operaciones en moneda extranjera a una tasa del 35%— se está devolviendo en 24 cuotas por diferencias de alícuotas entre el momento de importación y el de nacionalización de la mercadería. Pero hay un 65% del crédito resultante que está “clavado”: no es de libre disponibilidad y no puede usarse para pagar otros impuestos como el IVA. Varias empresas del sector presentaron recursos administrativos ante las autoridades económicas para acelerar el proceso, hasta ahora sin resultados concretos.

A eso se suman costos que crecieron entre un 10 y un 15% anual en los últimos ejercicios, completando un cuadro que desde la casa matriz alemana fue evaluado como insostenible.

Qué deja Helm al irse

La filial argentina de Helm empleaba a 30 personas, de las cuales la mitad ya fue desafectada. La empresa hacía un 70% de formulación local en plantas de terceros y un 30% con importaciones diversas. Su facturación en el país rondaba entre US$ 30 y 40 millones anuales.

Helm opera a nivel global con oficinas propias y alianzas en más de 30 países. En Argentina, la salida de una empresa con ese perfil —internacional, con trayectoria, con operación local consolidada— es una señal que el sector leerá con atención en un momento donde la rentabilidad del negocio agroindustrial ya está bajo presión desde múltiples frentes.

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